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Maresca asume el desafío en el Manchester City

Durante una década, el Etihad Stadium fue el laboratorio de Pep Guardiola. Títulos, récords, una idea de juego que marcó época. Veinte trofeos en diez años: seis Premier League, tres FA Cup, cinco League Cup, una Champions League y, como epílogo, un doblete doméstico derrotando a Arsenal en la final de la League Cup y al Chelsea de Enzo Maresca en la final de la FA Cup el pasado mayo.

Ese telón ya ha caído. Y ahora el foco apunta directo a Maresca.

Un vestuario distinto, una vara igual de alta

El italiano no llega a un club en reconstrucción, sino a una maquinaria que ha vivido al límite de la perfección. Pero el paisaje ha cambiado. John Stones y Bernardo Silva, dos pilares de la era Guardiola, se marcharon gratis a Inter y Real Madrid. Rodri, el metrónomo del centro del campo, puso rumbo a Barcelona. Tres salidas que tocan el corazón del proyecto.

La respuesta del club fue ir al mercado. Manchester City se lanzó por Elliot Anderson desde Nottingham Forest y sigue muy atento a los nombres de Enzo Fernández y Ayyoub Bouaddi. También cerró la llegada del joven Jeremy Monga, de 17 años, desde Leicester, claramente pensado como apuesta a largo plazo.

Todo esto sucede mientras el club acumula ya dos temporadas sin levantar la Premier League, algo que dentro del Etihad se percibe casi como una anomalía. Primero Liverpool, luego Arsenal les arrebataron el trono. Y el arranque simbólico del nuevo ciclo no ayudó: un 0-3 ante el Arsenal de Mikel Arteta en la Community Shield que recordó a todos que el margen de error será mínimo para Maresca.

El gol tiene nombre: Erling Haaland

En un aspecto, no hay debate. Salvo lesión grave o un desplome de nivel nunca visto en la Premier League, Erling Haaland volverá a ser el máximo goleador del City. El noruego llega de un excelente Mundial y ha firmado al menos 22 goles en cada una de sus cuatro temporadas en la liga inglesa, con 27 tantos el curso pasado.

Con Guardiola, todo el sistema se orientaba a potenciarle como finalizador principal. Maresca ya ha demostrado en Chelsea que puede activar a los hombres de ataque: Cole Palmer fue el gran beneficiado de su libreto allí, mientras que Nicolas Jackson generó muchas ocasiones, aunque sin la contundencia que ofrece Haaland. Con el noruego, esas mismas situaciones prometen un desenlace muy distinto. Y mucho más letal.

¿Habrá realmente un “tapado”?

Hablar de “jugador revelación” en este City suena casi forzado. La plantilla está muy definida, con jerarquías claras. Anderson, por rendimiento en Nottingham Forest y en el Mundial, ya no encaja en la etiqueta de sorpresa: llega para aportar desde el primer día.

Monga, por edad y contexto, parece una apuesta de futuro más que una irrupción inmediata. Por eso el foco se desplaza a un nombre menos mediático: Abdukodir Khusanov. El central ya dio un salto importante en la segunda mitad de la temporada pasada, pero este curso puede ser el de su consolidación definitiva como pieza fija en la zaga, incluso con todos disponibles.

Si Maresca consigue que Khusanov se adueñe del puesto, habrá ganado un defensor para varios años en un área del campo que ha sufrido cambios profundos.

Phil Foden, entre el genio y la obligación

Hay una pregunta que sobrevuela el Etihad: ¿qué versión de Phil Foden veremos? Nadie discute su talento, pero la última campaña dejó una sensación amarga. El inglés se convirtió en un actor secundario durante gran parte del curso y cerró la Premier League con solo siete goles en 33 apariciones. Suficiente para perderse el Mundial.

Ahora, el contexto es distinto. Nuevo contrato con el City, pretemporada completa y un entrenador que necesita líderes claros en ataque. Si Foden encuentra ritmo y confianza, puede volver a ser un futbolista prácticamente indefendible entre líneas. Si no lo hace, la etiqueta de eterna promesa empezará a pesar demasiado en un club que no espera a nadie.

¿Qué se considera éxito en el City post-Pep?

La respuesta es simple y brutal: ganar la Premier League. Cualquier otra cosa se mira con recelo. Esa exigencia ya existía antes de Guardiola y se multiplicó con él. La marcha de un entrenador histórico y de un capitán de vestuario como Bernardo Silva no rebaja el listón.

Maresca sabe perfectamente dónde se ha metido. Sabe que debe superar a un Arsenal que ya rompió su sequía de 22 años sin título liguero y que ahora juega sin ese peso psicológico. Pero también sabe que tiene a su disposición una plantilla capaz de competir por todos los trofeos.

Para la afición, el veredicto será claro: la temporada solo será un éxito si en mayo el City vuelve a levantar el trofeo de la Premier.

La gran duda: ¿puede alguien ser “el nuevo Guardiola”?

El verdadero vértigo no está solo en los rivales, sino en la comparación inevitable. Con Guardiola, el City vivió en una burbuja de seguridad táctica. Todo parecía bajo control. Ese colchón se ha ido.

Maresca llega con credenciales interesantes: títulos con Chelsea en el Mundial de Clubes y en la Conference League. Sin embargo, su rendimiento liguero fue mucho más irregular y, a día de hoy, está lejos del nivel táctico de su predecesor. Ahora tendrá un plantel mucho más profundo y talentoso que cualquier otro que haya dirigido. Eso le ayudará, pero no resuelve la cuestión de fondo: ¿es posible mantener los estándares casi inhumanos que dejó Guardiola?

Esa es la preocupación central en el entorno del club. Y no hay manual para resolverla.

Pronóstico: un City competitivo, pero en persecución

Todo apunta a un City poderoso, capaz de pelear hasta el final. Si Maresca logra que su idea cuaje desde las primeras jornadas, el equipo tiene recursos para destronar a Arsenal. Sin embargo, en su primer año en el Etihad, esa misión parece un desafío mayúsculo.

La previsión es clara: segundo puesto. Muy cerca, muy competitivo, quizá con opciones hasta la última recta. Pero con la sensación de que el nuevo ciclo todavía está en construcción.

La pregunta es cuánto tiempo tendrá Maresca para convertir esa construcción en dominio antes de que en Manchester empiecen a mirar, otra vez, hacia el banquillo.