Manchester United reacciona con un contundente 5-2 contra Ipswich Town
Manchester United se sacudió el golpe del 0-2 ante Hull City con una respuesta de carácter: 5-2 a Ipswich Town en Old Trafford y una noche que llevó el sello de Bruno Fernandes. El susto, eso sí, llegó pronto.
Leif Davis silenció el estadio con un disparo que adelantó al recién ascendido Ipswich y reavivó los fantasmas de otra noche amarga. Durante unos minutos, el ambiente se llenó de nerviosismo. Parecía que la herida de Hull seguía abierta.
Entonces apareció el capitán.
Bruno Fernandes firmó un hat-trick de líder, de esos que cambian un partido y desatan a un equipo. A su alrededor, United se volvió despiadado. Un autogol de Jacob Greaves y un tanto final de Bryan Mbeumo redondearon la goleada, dejando el gol de Chuba Akpom en el descuento como una simple nota al pie.
Con el marcador controlado en la segunda parte, Michael Carrick decidió mirar al banquillo. Entraron nombres de peso: Benjamin Sesko, Andrey Santos y Noussair Mazraoui. Minutos para consolidar ritmo competitivo, jerarquía para cerrar el encuentro. Lo que no llegó fue el momento que muchos esperaban: el debut de un canterano.
Rooney pide a Shea Lacey
Wayne Rooney, en declaraciones a The United Stand, no ocultó su decepción por ver todo el partido desde el banquillo a Shea Lacey, joven extremo al que en el club miran con atención.
"Lo que me habría gustado ver, y por lo que estoy un poco decepcionado, es que Shea Lacey hubiera salido cuando el partido ya estaba sentenciado", lamentó Rooney. Para él, esos minutos finales, con el resultado decidido, son oro para un chico de la cantera: "Cuando el partido está resuelto es una oportunidad para que los jóvenes sumen minutos y muestren lo que pueden hacer a ese nivel".
Rooney fue más allá y trazó un paralelismo inevitable en Old Trafford: Marcus Rashford. Recordó cómo una aparición breve, casi accidental, puede encender una carrera.
"Me habría gustado ver a Shea Lacey solo para tener un pequeño vistazo de lo que hemos visto en pretemporada", añadió. "Son pequeños momentos así, no tienes muchas ocasiones durante la temporada para hacerlo. Así que fue una pequeña oportunidad perdida".
Mientras la grada celebraba la reacción del equipo y el festival de Bruno, el debate quedaba sembrado: ¿debió Carrick abrir la puerta a un estreno ilusionante con el 5-1 en el marcador?
Carrick respira y señala a Mainoo
Al margen de esa crítica, el sentimiento dominante en el técnico fue de alivio. La derrota en Hull había dejado cicatriz y el gol temprano de Ipswich amenazaba con agrandarla.
"Hablamos antes sobre intentar superar lo de la semana pasada, y luego sufrimos un pequeño contratiempo, si quieres llamarlo así, al ir por detrás en el marcador", explicó Carrick ante la prensa. "Pero la terquedad, la fe, la confianza y la unión que mostraron los chicos en ese momento... eso fue realmente satisfactorio para mí".
En el corazón de esa reacción se movió Kobbie Mainoo. Primer partido como titular en la campaña y actuación de veterano. Se ofreció, mandó, sostuvo al equipo cuando el encuentro aún estaba abierto.
Carrick no tardó en subrayar su papel. Admitió que los focos se irán con justicia hacia Bruno Fernandes, pero definió a Mainoo como "inmenso" y fundamental para sostener todo el andamiaje del juego.
Entre el alivio del entrenador, el brillo del capitán y la queja de una leyenda del club, la noche dejó un mensaje doble en Old Trafford: el United todavía sabe morder cuando se siente herido, pero la próxima vez que el marcador permita soñar tranquilo, más de uno querrá ver si Shea Lacey está listo para escribir su propia primera página.



