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Manchester United regresa a la Champions con goleada 4-0

Manchester United necesitó 1.003 días para volver a escuchar el himno de la Champions League en Old Trafford. Solo hizo falta una noche para recordar por qué lo había echado tanto de menos. Un 4-0 contundente ante Sabah, sin sobresaltos, sin dramas, con la sensación de que este regreso al máximo escenario europeo puede ser algo más que un simple trámite.

Un arranque tenso, un error fatal… y Cunha abre la puerta

Durante 27 minutos, el partido caminó en equilibrio. United tenía la pelota, Sabah aguantaba, el estadio esperaba. Hasta que un pase mal medido en el centro del campo rompió el guion. Recuperación rápida, salida vertical, y el equipo de Michael Carrick aceleró por la izquierda.

Patrick Dorgu, improvisado lateral, se proyectó como si llevara años en esa zona. Centro raso, tenso, al corazón del área. Matheus Cunha atacó el espacio y desvió el balón lo justo para batir a Stas Pokatilov. 1-0, alivio en la grada, y el primer rugido serio de la noche.

Ese movimiento, con Dorgu instalado casi como extremo y Cunha cerrando hacia dentro, se repetiría. Y haría daño.

Bruno y Sesko sentencian antes del descanso

Con la ventaja, United se soltó. El balón empezó a correr más rápido, los apoyos aparecieron, las combinaciones se encadenaron. La presión terminó por agrietar a Sabah.

En el minuto 42, Bruno Fernandes dobló la ventaja culminando otra acción coral, de esas que viajan de banda a banda y rompen líneas con paciencia y precisión. Toques cortos, movilidad, y el capitán llegando para definir y poner el 2-0.

Justo cuando Sabah soñaba con llegar vivo al descanso, llegó el golpe definitivo. Bryan Mbeumo filtró un pase al espacio que Benjamin Sesko atacó con el tiempo exacto. El esloveno controló la carrera, superó a Pokatilov en el mano a mano, mantuvo el equilibrio y, ya con la portería vacía, empujó el 3-0.

Su celebración, con su ya habitual salto al aire, desató un ruido atronador. Old Trafford reconocía algo más que un gol: la confirmación de que el delantero de 23 años ha regresado del parón por lesión sin perder el filo.

Sesko firmó 64 minutos en su primera titularidad desde el 3 de mayo. Viene de marcar de cabeza en el 88’ en Goodison Park y ahora suma dos tantos en 117 minutos esta temporada: uno cada 58,5 minutos. El curso pasado, con siete goles en 595 minutos bajo el mando interino de Carrick, su promedio era de uno cada 85. La tendencia es clara.

No fue un regreso sencillo. Aquel empujón de Ibrahima Konaté que lo mandó contra las vallas publicitarias ante Liverpool agravó una lesión en la espinilla que arrastraba. United optó por protegerlo: nada de amistosos veraniegos, solo trabajo en Carrington hasta estar al 100%. Volvió como suplente en Hull, pero ha tenido que esperar hasta este cuarto partido del curso para ser titular. La espera, a la vista, ha merecido la pena.

Dorgu, un lateral para noches de dominio

La alineación ya traía un mensaje: sin Luke Shaw, Michael Carrick tiró de Patrick Dorgu como lateral izquierdo, una posición que no había ocupado ni un minuto en sus nueve apariciones anteriores con el técnico, siempre más adelantado, como jugador ofensivo.

La decisión tiene contexto. Shaw jugó los 38 partidos de Premier League la temporada pasada, pero con Champions y copas en marcha, nadie en el club espera que repita semejante carga, ni que juegue tres veces por semana. Ante Sabah, rival asequible para iniciar la aventura europea, era el escenario ideal para probar al danés de 21 años en una función más defensiva.

Con la pelota, Dorgu respondió. Su asistencia a Cunha nació de una subida agresiva y un centro medido que superó a Akim Zedadka. En otra acción, desde una zona similar, encontró a Sesko con un envío algo retrasado que el delantero intentó rematar de espuela, rozando el poste. Cuando United ataca más de lo que defiende, Dorgu se siente en casa.

Sin embargo, las dudas de Carrick sobre su rigor defensivo no son gratuitas. En una jugada, permitió que Zedadka lo superara con demasiada facilidad, obligando a Lisandro Martínez a salir al cruce para apagar el fuego. En otra, no logró bloquear un centro de Kaheem Parris que Joy-Lance Mickels cabeceó a la red lateral. Son detalles que pesan cuando el nivel del rival sube.

De momento, Dorgu se perfila como el lateral para noches como esta: campo inclinado hacia adelante, poco castigo atrás, mucho espacio para incorporarse.

Lisandro remata la faena y por fin un arco a cero

El cuarto gol llegó mediado el segundo tiempo, fruto de un error grotesco de la defensa de Sabah. Un malentendido, un balón suelto a un metro de la línea, y Lisandro Martínez, atento, apareció para empujar desde prácticamente encima de la raya. Gol de central, gol de oportunista. 4-0 y partido sellado.

Con la goleada encarrilada, el encuentro bajó de revoluciones. Carrick aprovechó para rotar, repartir minutos y premiar a la academia. Entraron los canteranos Shea Lacey y Harry Amass, que respiraron por primera vez el ambiente de Champions en un Old Trafford casi lleno: 73.685 espectadores.

La otra buena noticia se escribió atrás. United dejó su portería a cero por primera vez esta temporada. No fue una noche sin sustos —Orphe Mbina tuvo una ocasión clarísima en el añadido, cabeceando por encima del larguero—, pero el marcador resistió inmaculado.

Carrick no escondió la importancia del dato: “Creo que la portería a cero esta noche era importante para nosotros. Hemos encajado goles de distintas maneras”, explicó después. Para el técnico, el partido encajó casi a la perfección en el plan: buen rendimiento individual y colectivo, goles, fútbol atractivo y participación de los suplentes.

Old Trafford y la Champions: reencuentro con cuentas pendientes

La última vez que la Champions había pisado Old Trafford fue en diciembre de 2023. Bayern Munich ganó 0-1 y, con ese resultado, mandó a United fuera de Europa antes de Navidad. Aquella campaña, con Erik ten Hag en el banquillo, fue un fiasco continental: colistas de un grupo con Bayern, Copenhagen y Galatasaray, con solo una victoria, un empate y cuatro derrotas.

Esta vez, el arranque ha sido diametralmente opuesto. Un 4-0 para empezar, la sensación de que el equipo puede superar pronto la pobre cosecha de puntos de aquel curso, y un formato que ofrece margen: la temporada pasada, 10 puntos de 24 aseguraron la clasificación; nueve, con buena diferencia de goles, también sirvieron a varios equipos.

El verdadero examen, eso sí, está por llegar. Los próximos dos partidos en la competición medirán de verdad el techo de este United: visita al Atlético de Madrid —al que ya venció 2-1 en pretemporada— y, tras el parón de selecciones de septiembre/octubre, duelo ante el Como italiano, que hoy se impuso 4-1 a RB Leipzig. Dos noches seguidas de máxima exigencia continental.

Un inicio ideal antes del derbi… y un listón que ya no se puede bajar

Carrick definió la noche como “un buen inicio, casi perfecto” para la Champions. No le falta razón. Goleada, portería a cero, sensaciones positivas de Sesko, un Dorgu atrevido, fútbol fluido en los goles de Bruno y del propio Sesko, y minutos para los jóvenes. Todo ello sin forzar a Shaw, con la vista puesta en el derbi de Mánchester del domingo.

La cuestión ya no es si United ha vuelto a la Champions. La cuestión es si este equipo será capaz de sostener este nivel cuando el rival deje de ser un debutante azerbaiyano y se llame Atlético o Como, cuando cada error cueste mucho más que un simple susto. Ahí se sabrá si esta noche fue solo un reencuentro feliz o el primer paso serio hacia algo más grande.