Manchester City considera acciones legales tras caso Haaland
Manchester City ha pasado al contraataque. El club inglés está considerando emprender acciones legales contra Enrique Riquelme después de que el candidato a la presidencia del Real Madrid exhibiera en un programa de televisión una camiseta blanca con el nombre de Erling Haaland a la espalda y asegurara que podría fichar al noruego gracias a una supuesta cláusula en su contrato.
La escena se produjo en el plató de “El Hormiguero”, altavoz perfecto en plena recta final de las elecciones presidenciales del Real Madrid, que se celebran este domingo. Riquelme no se limitó a la puesta en escena: afirmó que Haaland, renovado en enero de 2025 con un acuerdo de nueve años y medio, quiere vestir de blanco y que existe una vía contractual para lograrlo.
“Haaland tiene una cláusula de rescisión y quiere venir a Madrid”, proclamó el empresario, que se presenta frente al presidente actual, Florentino Pérez. Y no se quedó ahí. También prometió el fichaje de Rodri, pieza capital del City y campeón de Europa con España, para el 15 veces campeón de Europa.
La respuesta del campeón de la Premier no se hizo esperar. El jueves, City emitió un comunicado contundente: los rumores procedentes de España sobre el futuro de Haaland “no son verdaderos”. El club fue más allá: “No hay ninguna posibilidad de que esto ocurra y no existe ninguna cláusula contractual que lo permita. Estamos considerando emprender acciones legales por el uso de la imagen de nuestro jugador en este contexto”.
El entorno del delantero también cerró filas. Alfie Haaland, padre del goleador, y su agente, Rafaela Pimenta, desmintieron de plano las palabras de Riquelme. “Muy entretenido, pero no es verdad”, afirmaron, deseando “lo mejor a ambos candidatos” en las elecciones del Real Madrid. Un dardo envuelto en cortesía.
Riquelme, sin embargo, insiste en su discurso de promesas fuertes. Sobre Rodri, fue igual de tajante: “Es un jugador top, un Balón de Oro en una posición en la que el Madrid necesita reforzarse. Si soy presidente, Rodri jugará en el Real Madrid, con todo el respeto hacia el City”.
El aspirante, consciente de que su currículum no compite con el de Florentino Pérez, trató de blindar su credibilidad con una garantía personal poco habitual en el fútbol. “No tengo el historial de Florentino, nunca he sido presidente. Por eso me comprometo con los dos jugadores que he anunciado, respaldado por una garantía personal notarial. Si no cumplo, pagaré el 100% de la cuota anual de los 100.000 socios del Madrid”, prometió.
La batalla electoral en el Bernabéu ha cruzado así una línea delicada: ya no se trata solo de proyectos deportivos, sino de usar la imagen y el contrato de estrellas de otros clubes como munición de campaña. City, celoso guardián de sus activos y de su poder económico, no está dispuesto a dejarlo pasar.
El contexto en Manchester añade una capa de tensión. La salida de Pep Guardiola, tras una década histórica, abre inevitablemente interrogantes sobre el futuro de varias figuras clave del vestuario. Rodri, uno de los pilares del proyecto, dejó caer esta semana una reflexión que no ha pasado desapercibida: “Estoy muy tranquilo, sé perfectamente cuál es mi situación, y os diré que quizá, si no hubiera habido un Mundial, las cosas podrían ser diferentes”. El contrato del centrocampista de 29 años expira el próximo verano. Cada palabra pesa más cuando desde Madrid alguien promete vestirle de blanco.
Mientras en los despachos se cruzan comunicados, promesas notariales y amenazas legales, la maquinaria deportiva del City sigue en marcha. El club ha visto rechazada una primera oferta por Elliot Anderson, jugador de Nottingham Forest. El director deportivo, Hugo Viana, prepara una propuesta mejorada, consciente de que el propietario del Forest, Evangelos Marinakis, valora al centrocampista de 23 años en torno a 100 millones de libras, la cifra que City pagó a Aston Villa por Jack Grealish en agosto de 2021.
Anderson, llamado a ser titular con Inglaterra en el debut del Mundial ante Croacia el 17 de junio, se ha convertido en otro frente de negociación para un City que, al mismo tiempo, protege con uñas y dientes a sus estrellas de los fuegos artificiales electorales de Madrid.
En este cruce de intereses, promesas y amenazas, una cosa queda clara: la campaña por el sillón presidencial del Real Madrid ya ha sacudido a uno de los gigantes de la Premier. La próxima jugada no se decidirá en el césped, sino entre abogados, notarios y urnas. Y ahí, cada palabra pronunciada en un plató puede salir muy cara.



