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Malik Tillman: del Mundial a la reconstrucción en Bayer Leverkusen

Malik Tillman llega a esta temporada viviendo una extraña doble realidad. Con su selección, firmó un Mundial sobresaliente. Con su club, en cambio, se asoma a un curso lleno de dudas.

Mauricio Pochettino fue quien rompió el molde. Donde en PSV se veía a un clásico mediapunta, un “10” técnico y elegante, el técnico argentino lo convirtió en un “8” moderno: agresivo en la presión, clave en la progresión de balón, un centrocampista total. El talento fino no desapareció, ni mucho menos. Ahí quedan esas dos faltas directas espectaculares que ya forman parte del imaginario de la USMNT.

El problema está en el día a día del club. El Bayer Leverkusen que Tillman encontró hace un año ya no existe. Entonces era un equipo de Champions, aún con la inercia de haber destronado al Bayern en la Bundesliga de 2024. Hoy es otra cosa: un proyecto tocado, golpeado por una temporada gris que lo dejó conformándose con la Europa League.

Tillman tampoco escapó a ese bajón. Se quedó en seis goles y una asistencia en toda la campaña, cifras pobres para un jugador llamado a marcar diferencias. Ahora, el margen de error se reduce.

Ahí entra Carles Martínez Novell. La apuesta es interesante: cuatro años en Toulouse sacando petróleo de recursos limitados, un técnico en clara ascensión, con una idea ofensiva y valiente. Un perfil que encaja con un club que necesita reconstruirse, pero sin renunciar a mandar con la pelota.

Para Tillman, el encaje parece evidente. Puede repetir ese rol de “8” dinámico que le dio Pochettino o regresar a un “10” más clásico. En cualquiera de los dos registros, hay hueco para él. Y un estreno ante Elversberg, recién llegado a la Bundesliga, se presenta como el escenario ideal para empezar a cambiar su historia en Alemania.

Brenden Aaronson, la eterna sensación de que falta algo

Brenden Aaronson es un futbolista que nunca deja indiferente. Corre, presiona, se ofrece, mejora año a año en la toma de decisiones con el balón. Sin embargo, sus números dibujan otra cosa: 33 goles y 31 asistencias en 268 partidos de liga. Para un jugador con su volumen de trabajo y presencia en el juego, la sensación es que debería producir más.

Pese a todo, Daniel Farke confía en él. Aaronson ha sobrevivido a momentos delicados en Leeds y ha salido reforzado. Esta temporada, todo apunta a que será titular indiscutible en el sistema del técnico alemán.

Su debut liguero dejó una actuación muy reconocible: partiendo desde la banda izquierda en el 1-0 ante Nottingham Forest, ofreció un partido ordenado, intenso, siempre en movimiento. No generó ocasiones claras, pero sí sumó siete acciones defensivas, 14 sprints y seis recuperaciones. Es Aaronson en estado puro: un extremo que trabaja como un interior y corre como un lateral.

La incógnita es la de siempre: la calidad en el último tercio. Leeds se movió bien con la llegada de Harry Wilson para el costado derecho, un fichaje que debería liberar a Aaronson de parte del peso creativo. Aun así, el equipo necesita más chispa cerca del área rival, más colmillo, sobre todo ante un Brentford disciplinado, difícil de desordenar y que no regala espacios.

Si Aaronson quiere que esta temporada sea algo más que un ejercicio de sacrificio y kilómetros, tendrá que empezar a transformar todo ese esfuerzo en cifras.

Antonee Robinson, diversión arriba, castigo atrás

El debut de Álvaro Arbeloa en el banquillo de Fulham fue un pequeño caos… del tipo que engancha. Derrota 3-2 ante Chelsea, sí, pero con un equipo desatado en ataque, con jóvenes atrevidos y talento por todas partes. Para un técnico al que se le atragantaron los egos del vestuario de Real Madrid, el escenario parece casi perfecto: menos jerarquías, más margen para moldear.

En ese contexto, Antonee Robinson encaja como un guante. Arbeloa quiere “caos controlado” en tres cuartos y laterales ambiciosos, que aparezcan arriba una y otra vez. Justo lo que mejor hace el lateral estadounidense: ganar metros, romper líneas, sumar presencia ofensiva.

Ante Chelsea, lo demostró. Robinson completó más pases que rompían líneas que el propio extremo zurdo, Cesar Palacios. Su influencia con balón fue evidente. El problema estuvo al otro lado. Cole Palmer lo desnudó una y otra vez. El atacante de Chelsea firmó una exhibición y Robinson nunca encontró la forma de frenarlo.

El lateral necesita un partido de redención, sobre todo en defensa. Y ahí aparece Sunderland, un rival peculiar. Los Black Cats se colaron de forma casi improbable en Europa la temporada pasada y ahora tendrán que dosificar esfuerzos antes de una exigente Europa League. Suena a equipo vulnerable, a rival al que se le puede hacer daño si Fulham mantiene la agresividad… pero cierra mejor atrás.

Ricardo Pepi, goles que no alcanzan para el salto

El Mundial de Ricardo Pepi fue, sencillamente, decepcionante. Llegaba en teórica igualdad de condiciones con Folarin Balogun para pelear por el puesto de nueve titular. Se fue del torneo sin goles ni asistencias en unos 200 minutos. Para un delantero señalado como posible gran irrupción, el golpe fue duro.

Los meses posteriores no ayudaron a clarificar su situación. En enero, sonó con fuerza para dar el salto a la Premier League. Una fractura en el brazo frenó cualquier movimiento. Volvió a hacer lo que mejor sabe: marcar con PSV. Pero el gran traspaso no llegó en verano. Entre rumores y oportunidades que no terminaron de concretarse, Pepi se ha quedado donde estaba. Y, aun así, no deja de marcar.

Ha visto puerta en sus dos últimos partidos y suma ya dos goles en tres jornadas de liga. Para PSV, la ecuación es sencilla: es su referencia y necesita sus tantos. El club defiende título en liga y afronta una campaña de Champions que exigirá rotaciones, madurez y pegada.

Antes de todo eso, aparece Utrecht en casa. Un partido que, sobre el papel, debería servir para mantener la inercia goleadora. Si Pepi convierte de nuevo y sostiene este ritmo, la pregunta ya no será si está listo para un nivel superior, sino cuánto tiempo podrá retenerlo PSV antes de que vuelva a llamar la Premier.