El Madrid logra goleada al Rayo y récord de Mbappé
El tropiezo ante el Real Betis no dejó heridas, dejó hambre. Tres días después del susto, el Madrid se desató en el Bernabéu con un 4-1 rotundo frente al Rayo que devuelve calma, refuerza el liderato liguero en este arranque y alarga a 17 partidos la racha invicta en casa ante el conjunto vallecano desde 1996.
El partido duró, como dijo su entrenador, 45 minutos. Pero qué 45 minutos.
Mbappé abre el camino y enciende la máquina
El guion se inclinó pronto. Kylian Mbappé, que vive instalado en el área rival desde que aterrizó en Madrid, rompió el 0-0 desde el punto de penalti. Frialdad absoluta, ejecución limpia y el Bernabéu respirando aliviado tras unos primeros minutos de tanteo.
Con el marcador ya a favor, el equipo se soltó. El francés no se conformó con el gol: poco después sirvió el 2-0 a Álvaro Carreras, que apareció desde segunda línea para culminar la jugada. El Rayo apenas podía salir de su campo; cada pérdida se convertía en una transición blanca.
La presión acabó por desbordar al conjunto visitante. Vinicius Jr. se inventó una arrancada por la izquierda, levantó la cabeza y puso un pase atrás que Jude Bellingham empujó a la red. 3-0 y sensación de rodillo. El inglés, eso sí, terminó el duelo fundido, algo que no pasó desapercibido para su técnico.
Con el partido encarrilado antes del descanso, el Madrid levantó el pie. Y se notó.
El bajón físico abre una rendija… que Mbappé cierra
Tras el descanso, el choque cambió de tono. El calendario aprieta, la Champions aún pesaba en las piernas y el equipo perdió metros y chispa. El Rayo lo aprovechó para asomarse al partido. Sergio Camello cazó su oportunidad y redujo diferencias, dejando un 3-1 que encendió alguna alarma en la grada.
No llegó a más. El Madrid ya no tenía la frescura del primer tiempo, pero sí la pegada que le sobra. Cuando el encuentro parecía caminar hacia un final plácido pero algo espeso, apareció de nuevo Mbappé en el tiempo añadido para firmar el 4-1 y cerrar la noche.
Ese tanto no fue uno más: el francés igualó el registro de Karim Benzema en la temporada 2021-22, con seis goles en las cinco primeras jornadas de Liga. Un mensaje directo, estadístico y simbólico, en un estadio que conoce bien lo que significa un ‘9’ dominante.
Mourinho: goles, cansancio y una advertencia
José Mourinho salió del partido con una mezcla clara: satisfacción por la contundencia, preocupación por el desgaste. El técnico portugués subrayó la facilidad de su equipo para generar y convertir, pero no ocultó el peaje físico de un calendario comprimido, marcado por el esfuerzo europeo entre semana.
“Marcamos muchos goles, pero también fallamos muchas ocasiones. Le dije a mi staff que un día habrá un equipo que pagará por todas estas ocasiones falladas (risas). Habrá un partido en el que marcaremos siete goles”, lanzó, medio en broma, medio en aviso.
Su lectura del choque fue tajante: “Jugamos durante 45 minutos y luego se acabó. Sabía que los jugadores estaban cansados y que no podían jugar otra parte igual. Mirad cómo jugó Bellingham los últimos diez minutos, sin energía”. El mensaje quedó claro: la máquina funciona, pero va al límite.
Bernardo Silva, cada vez más dueño del balón
Mientras Mbappé se lleva los focos por los goles, otro portugués va ganando peso silenciosamente. Bernardo Silva, uno de los grandes fichajes del verano, empieza a ocupar el lugar que el club imaginó para él: cerebro, pausa y control en medio del vértigo ofensivo.
Ante el Rayo volvió a ofrecer lo que Mourinho le pide. No se trata solo de asistencias o remates, sino de algo más sutil: marcar el ritmo, decidir cuándo acelerar y cuándo enfriar el partido, dar una línea de pase limpia cuando el equipo se parte.
Tras el triunfo, Bernardo lo explicó sin rodeos: “Estamos contentos con los tres puntos, pero ahora tenemos que prepararnos para el próximo partido. ¿Qué me pide José Mourinho? Ayudar en la salida con balón. Quiere que le dé más fluidez al equipo para que podamos progresar. Estoy intentando adaptarme y dar mi mejor versión”.
La frase resume bien el momento del Madrid: resultados sobresalientes, estrellas afinadas, un proyecto que va encajando piezas… y un aviso constante desde el banquillo sobre el desgaste. Si este es el nivel con fatiga, ¿hasta dónde puede llegar este equipo cuando tenga aire de verdad en las piernas?




