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Luciano Spalletti en la cuerda floja tras el partido contra Sassuolo

La montaña rusa del final ante Sassuolo ha encendido la polémica en torno a Luciano Spalletti. Juventus marcó, pero también encajó dos goles en el tiempo añadido, y el Allianz Stadium estalló con un grito inequívoco: el nombre de Antonio Conte volvió a retumbar en la grada.

En medio del ruido, desde la cúpula han salido en defensa del técnico. El consejero delegado Giovanni Carnevali se plantó en los micrófonos de Radio Anch’io Lo Sport para respaldar con firmeza al entrenador, según recogió Sky.

«Cambiar de entrenador con frecuencia no forma parte de mi manera de trabajar. No lo estoy considerando en absoluto. Debemos planificar y construir. Habrá decepciones por el camino, pero también llegarán satisfacciones. Spalletti es un entrenador extraordinario, uno de los mejores en absoluto por cómo trabaja en el campo. Las evaluaciones son constantes, pero hay que saber lo que se hace. Llevo tres meses aquí y hemos tratado de entender las oportunidades y las posibilidades. Necesitamos un poco de tiempo. Debemos seguir adelante sin quedarnos anclados en lo que se ha hecho en el pasado».

Un mensaje claro: continuidad, no volantazos.

Según Corriere dello Sport, el técnico y la nueva dirección han trabajado codo con codo en la construcción de la plantilla. Hubo acuerdo en cada fichaje, con una idea muy precisa: armar un 4-2-3-1 sólido, con dos alternativas fiables por puesto, capaz de sostener el nivel durante toda la temporada. Juventus invirtió fuerte y, sin ventas significativas, apostó por un bloque profundo y competitivo.

El problema es que el plan se ha desmoronado demasiado pronto. Las lesiones graves en el arranque han roto la estructura pensada en verano y han obligado a Spalletti a improvisar soluciones, a veces sin red.

La sensación, de momento, es incómoda. El equipo transmite poco, el entrenador parece apagado en la banda y el desenlace ante Sassuolo ha multiplicado las dudas. Aun así, un relevo en el banquillo a estas alturas se percibe como un movimiento extremo. No hay una crisis total, pero el final del último encuentro fue, sencillamente, inaceptable para un club que se mide siempre por estándares de élite.

Juventus necesita, y rápido, nuevas referencias dentro del campo: líderes técnicos, voces fuertes en el vestuario y un dibujo que funcione pese a las ausencias. La Serie A no espera a nadie y los puntos que se escapan en septiembre pesan igual que los de abril.

Conte, fiel a su estilo, no suele aceptar proyectos a mitad de curso. Pero su figura está ahí, proyectada sobre cada tropiezo, sobre cada gol encajado en el descuento. Y mientras Spalletti pelea por consolidar su idea, la pregunta late en el ambiente turinés: ¿cuánto tiempo podrá la directiva resistir la sombra de su antiguo icono?