logo

Liverpool y Tottenham siguen a Schjelderup en el mercado

Liverpool no levanta el pie del acelerador en el mercado. Tras cerrar a Victor Munoz, el club de Anfield explora otra vía para reforzar las bandas y se cruza de nuevo con un viejo rival: Tottenham. El nombre que ahora se abre paso en las agendas es el de Andreas Schjelderup, una de las revelaciones del último Mundial con Noruega y pieza clave en el Benfica de José Mourinho.

Schjelderup, nueva pieza codiciada

El atacante de 22 años ha pasado de ser una apuesta de futuro a objetivo prioritario para varios grandes. Liverpool y Spurs le siguen de cerca, atentos al momento adecuado para iniciar conversaciones formales, mientras Atlético de Madrid, AC Milan y Como también se mantienen en la carrera.

Schjelderup llega al escaparate tras una temporada de peso en Benfica: 10 goles y 7 asistencias en 43 partidos, en un equipo que completó la Primeira Liga invicto bajo la batuta de Mourinho, aunque sin coronarse campeón. Un rendimiento que ha disparado su cotización.

El club lisboeta pagó en su día 14 millones de euros por él. Ahora, las cifras se han disparado. Distintas informaciones apuntan a que su valor ya supera con claridad el doble de aquella inversión y sitúan un precio de referencia en torno a los 30 millones. Sin embargo, el diario portugués Record endurece el escenario: Benfica solo se sentará a hablar a partir de los 40 millones.

Ahí es donde aparece con fuerza Tottenham. Según Record, el conjunto londinense ha irrumpido con decisión en la puja, empujado por el interés paralelo de Liverpool, una versión que también respalda Tuttomercatoweb. La sensación es clara: quien tarde en moverse, se arriesga a quedarse sin él.

El plan de bandas de Liverpool

El movimiento por Schjelderup encaja en un contexto de reconstrucción ofensiva en Anfield. La salida de Mohamed Salah como agente libre ha dejado un vacío enorme en la derecha, mientras que el club ya ha invertido 40 millones de euros en Munoz para reforzar la izquierda y dar competencia a Cody Gakpo.

El neerlandés, además, podría tener que alternar su rol en banda con minutos como referencia ofensiva, ayudando a Alexander Isak en el centro del ataque hasta que Hugo Ekitike se recupere de su lesión en el tendón de Aquiles. El dibujo de la delantera se mueve, y Liverpool quiere que las bandas sigan marcando diferencias.

En ese tablero, Schjelderup aparece como un perfil más específico para el costado izquierdo, zona donde Munoz ya ha elevado el nivel. Por eso, en los despachos de Anfield el nombre que realmente obsesiona es otro: Yan Diomande.

Diomande, la apuesta grande… y cara

El atacante de RB Leipzig se ha convertido en el gran objetivo para completar la línea de extremos. Su versatilidad —capaz de rendir con la misma eficacia en ambos costados— le convierte en una pieza premium para cualquier entrenador que quiera intercambiar posiciones y ritmos durante el partido.

En los últimos días, distintas informaciones habían disparado la tensión. Se llegó a hablar de que Liverpool había elevado su oferta hasta los 116 millones de euros, después de ver rechazada una primera propuesta de 100 millones. La noticia corrió rápido. Demasiado rápido.

La versión quedó desmontada casi de inmediato. El periodista Philipp Hinze, de Sky Germany, negó que existiera ese segundo intento: no hay nueva oferta sobre la mesa y el club inglés sigue en fase de deliberación interna, valorando si merece la pena dar un paso tan grande.

El debate no es menor. En Liverpool se estudia lanzar un nuevo ataque por Diomande en una horquilla de 116 a 120 millones de euros. Una cifra que, por pura dimensión, obligaría a Leipzig a escuchar con atención… pero que aún podría quedarse corta.

El 19 de junio salió a la luz la postura del club alemán: para dejar marchar a su estrella, Leipzig exige un traspaso de 148 millones de euros, una cantidad que fijaría un récord histórico en la Bundesliga. El mensaje es inequívoco: quieren retener a Diomande al menos una temporada más y solo un esfuerzo descomunal cambiaría ese plan.

Entre el golpe de efecto y el plan B

La diferencia de precios marca la estrategia. Schjelderup podría salir por una cifra en torno a los 40 millones, mientras que Diomande se mueve en un rango que triplica ese coste y roza la frontera de lo irracional para cualquier proyecto que no quiera hipotecarse.

En Anfield, sin embargo, la prioridad está clara. Diomande, por perfil y versatilidad, encaja mejor que nadie en la idea de un ataque fluido, con extremos intercambiables y amenaza constante por dentro y por fuera. Schjelderup, más anclado al costado izquierdo, se percibe como una opción secundaria, un plan alternativo si el muro económico de Leipzig se mantiene inamovible.

La pelota está ahora en el tejado de Liverpool: ¿arriesgar una oferta récord por su objetivo número uno o apostar por un talento emergente como Schjelderup y repartir recursos en otras zonas del campo? El mercado avanza y los rivales ya se han sentado a la mesa. No tardará mucho en saberse hasta dónde está dispuesto a llegar Anfield para volver a tener unas bandas de miedo.