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Liverpool busca a Ibrahim Mbaye para el futuro en la banda derecha

En Anfield se habla de cambio. No de revolución, como muchos esperaban, pero sí de una reconstrucción calculada que empieza a tomar forma. Victor Munoz y Jeremy Jacquet ya están dentro. Ronald Aruajo, si nada se tuerce, lo estará antes de que termine la próxima semana. Paso a paso, Liverpool va tapando grietas.

Pero falta pólvora. Falta desequilibrio. Falta alguien que se acerque, aunque sea de lejos, a lo que ha significado Mohamed Salah.

Ahí entra un nombre que empieza a sonar con fuerza: Ibrahim Mbaye.

Un talento de 18 años que mira a Anfield

El mercado alrededor de Liverpool hierve. Cada dos días aparece un nuevo candidato para vestir de rojo, y la afición, por mucho que intente contenerse, siempre acaba dejándose llevar por la ilusión del siguiente enlace.

Entre todos esos nombres, el de Ibrahim Mbaye ha dejado de ser un simple rumor para convertirse en una posibilidad seria. Según una información reciente de Football Insider, el internacional senegalés está “keen” en unirse a Liverpool este verano, pese al interés creciente de otros clubes.

La situación en Paris Saint-Germain le empuja hacia la salida. La llegada de Maghnes Akliouche le baja un escalón en el orden de prioridades. La posible incorporación de Ferran Torres amenaza con hundirle aún más en la rotación. Con 18 años y minutos importantes ya a sus espaldas tanto en PSG como con Senegal en la temporada 2025-26, quedarse sin espacio no es una opción atractiva.

PSG, con una línea de ataque abarrotada, está abierto a dejarle marchar. Y ahí se ha movido Liverpool.

Competencia fuerte, decisión clara

No es el único club que le quiere. Bayer Leverkusen, por ejemplo, está presionando para llegar a un acuerdo con Paris Saint-Germain. Sin embargo, según la misma información, el propio Mbaye habría puesto ya sus ojos en la Premier League y, en concreto, en Liverpool, después de que el equipo de Andoni Iraola hiciera público su interés.

Ese matiz es clave. A los 18 años, elegir el siguiente paso puede marcar toda una carrera. Y el hecho de que, pese a la competencia de otros proyectos atractivos, el jugador se incline por Anfield habla del tirón que sigue teniendo el club y del rol que le habrían dibujado.

Liverpool, por su parte, lleva semanas buscando reforzar sus opciones en banda. Una vez supo que el joven estaba disponible, comenzó a preparar un intento formal para incorporarlo. No hay cifras, no hay acuerdo cerrado, pero sí una dirección clara: Mbaye es objetivo real.

El vacío de Salah y la apuesta por el futuro

El gran interrogante del Liverpool actual es tan simple como inquietante: ¿de dónde saldrán los goles y las asistencias que durante años ha producido Mohamed Salah?

El egipcio ha sido el epicentro del ataque desde 2017. Goles, desmarques, miedo constante en las defensas rivales. Su sombra es alargada. Y por mucho que en el vestuario haya jugadores capaces de dar un paso al frente, sus actuaciones del curso pasado no permiten asegurar que vayan a sostener por sí solos ese peso.

Aquí es donde la figura de Mbaye adquiere sentido deportivo. Es un extremo derecho natural, zurdo de banda cambiada, acostumbrado a partir desde el mismo carril que ha dominado Salah. Ya sabe lo que es competir en la élite con PSG y con su selección, pese a su edad. No llega como solución definitiva, sino como pieza de un plan más amplio.

Nadie en Liverpool puede esperar que en su primera temporada se acerque a las 22 contribuciones de gol que simbolizan el impacto de Salah. Pero si el senegalés es capaz de firmar la mitad y el resto del ataque asume su parte de responsabilidad, el club habrá avanzado mucho en la tarea más complicada de todas: aprender a vivir sin su gran estrella.

Un plan coral para reemplazar a un único fenómeno

Liverpool no va a encontrar otro Salah. Esa es la realidad cruda del fútbol de élite. Los fenómenos no se clonan. Se asumen, se disfrutan y, cuando se van, se reemplazan entre varios.

De ahí que el posible fichaje de Mbaye encaje más en una lógica coral que en la búsqueda de un heredero directo. Un joven con techo alto, hambre y margen para crecer en un entorno exigente, rodeado de jugadores hechos, con un técnico como Andoni Iraola dispuesto a darle espacio si responde.

El club ha optado por reconstruir sin estridencias, con incorporaciones que cierran huecos y abren ventanas de futuro. Munoz, Jacquet, pronto Aruajo… y quizá Mbaye para encender de nuevo la chispa en la derecha.

Si Liverpool consigue cerrar la operación, no solo sumará a un talento precoz. Estará lanzando un mensaje claro sobre cómo quiere escribir el próximo capítulo de su ataque: menos dependencia de una sola figura, más responsabilidad repartida. Y la pregunta, entonces, ya no será quién es el nuevo Salah, sino hasta dónde puede llegar este nuevo Liverpool si ese plan colectivo cuaja.