Leboeuf critica a Mbappé: ¿Egoísmo en lugar de trabajo en equipo?
Kylian Mbappé firma números que asustan. Viene de marcar 42 goles con el Real Madrid la pasada temporada, se llevó por segunda vez el trofeo de máximo goleador de LaLiga y ha pulverizado registros con Francia en el Mundial 2026.
Ya es el máximo artillero de la historia de su selección, con 66 tantos, y nadie ha celebrado más goles que él en la gran cita de la FIFA: 22 dianas y subiendo. El problema, según voces autorizadas, no está en las cifras. Está en todo lo demás.
Goles, récords… y poco metal
Mientras el francés colecciona marcas individuales, los grandes títulos se le resisten. Ese vacío en el palmarés alimenta la sensación de que, en la próxima votación del Balón de Oro, volverá a ceder terreno. Nombres como Harry Kane, Rodri, Lamine Yamal o Khvicha Kvaratskhelia se han metido de lleno en la conversación y amenazan con desbancarle.
Mbappé, capitán y emblema de Francia, no se ha escondido. Ha hablado abiertamente de por qué, a su juicio, el título de “mejor jugador del planeta” debería llevar su nombre. Pero ese discurso no convence a todos. Entre quienes le miran con lupa está Frank Leboeuf.
El exinternacional francés, campeón del mundo en 1998, le ha enviado un mensaje claro: más ambición colectiva, menos obsesión por el premio individual. Y, como ejemplo, señala a un viejo conocido del Clásico: Raphinha, que suma 14 goles esta temporada con el Barcelona y al que ve más volcado en el bien del grupo.
“Todo lo que hace Mbappé parece para él”
En declaraciones a GOAL, en un acto con Mr Gamble, Leboeuf fue directo cuando le preguntaron si los desaires del Balón de Oro pueden espolear a Mbappé.
“Nadie puede decir que Raphinha es mejor nueve que Kylian Mbappé porque es la primera vez que Raphinha juega como nueve, mientras que Mbappé lleva casi diez años jugando ahí y marcando goles de forma constante”, recordó.
El matiz, para él, está en la intención.
“Sin embargo, todo lo que hace Mbappé en el campo da la sensación de que es para él, mientras que con Raphinha sientes que todo lo que hace es para el equipo. Ese es el problema”.
El francés fue todavía más allá al valorar las declaraciones públicas del delantero del Real Madrid sobre el Balón de Oro:
“Cuando Mbappé dice que quiere ganar el Balón de Oro, eso lo dice todo. Esa es mi preocupación. Nunca deberías hablar del Balón de Oro así. Salir en los medios para expresar su deseo y su voluntad de ganarlo es molesto porque da la razón a sus críticos”.
Según Leboeuf, el discurso del atacante alimenta el relato de egoísmo que le rodea:
“Piensan que es egoísta, y él lo está demostrando. El Real Madrid no está jugando bien ni ganando partidos, y aun así habla del Balón de Oro. No. Empieza por ganar partidos y marcar goles con tu equipo”.
El exdefensa tiene claro cuál debería ser el mensaje del francés: “Expresa que quieres ganar LaLiga y la Champions League. Deja de hablar del Balón de Oro, no es importante. La gente puede decir que estoy celoso porque no lo gané, pero estoy bien. Tengo cariño a Kylian Mbappé, pero a veces cuando habla con los medios no es bueno para su imagen”.
El Balón de Oro, atado a la Champions
Si Mbappé quiere, por fin, atrapar ese Balón de Oro esquivo, Leboeuf ve un camino casi obligatorio: levantar la Champions. Hasta ahora, le ha tocado ver cómo su antiguo club, el Paris Saint-Germain, encadena dos títulos consecutivos en Europa mientras él mira desde lejos.
El contexto no ayuda. El Real Madrid, ahora bajo el mando del ‘Special One’ José Mourinho en su segunda etapa en el banquillo blanco, no termina de convencer en este arranque de la temporada 2026-27. Con ese escenario, la persecución de la 16ª Copa de Europa se antoja cuesta arriba.
“Real Madrid en la Champions League, es demasiado pronto para decir”, advirtió Leboeuf. Recordó que el PSG también tropezó en los inicios de las últimas dos campañas, tanto en Ligue 1 como en Europa, para luego despertar en diciembre y arrasar a su paso.
La incógnita es si Mourinho encontrará la fórmula a tiempo.
Mourinho, el vestuario y un derbi envenenado
Leboeuf confía en la capacidad del técnico portugués, pero no es ciego a las dificultades.
“Ojalá Mourinho encuentre la solución para mejorar el equipo”, deseó. Y se detuvo en el derbi del fin de semana, que dejó un poso amargo en el madridismo: “En el derbi no entendí cómo el Atlético de Madrid terminó el partido con 11 jugadores y el Real Madrid con 10. Entiendo por qué expulsaron al jugador del Real, pero hubo dos entradas del Atlético que eran de roja. Estoy de acuerdo con Mourinho, ni siquiera hace falta una rueda de prensa, solo mostrar las imágenes y ya está”.
El francés apuntó directamente al arbitraje y al videoarbitraje: “Los responsables del VAR en Inglaterra, Francia y España tienen que despertar porque no está funcionando”.
Más allá de los árbitros, Leboeuf ve un reto mayúsculo puertas adentro del vestuario blanco.
“Sabíamos que cuando llegó Mourinho iba a necesitar tiempo para asentarse, y todavía no sabemos si va a funcionar. Con los egos en el vestuario y la mentalidad de los jugadores, incluso para alguien con un carácter tan fuerte como Mourinho, va a ser muy difícil arreglar lo que está mal en el Real Madrid”.
El espejo del Barça y una cultura de equipo
Para explicar lo que, a su juicio, le falta al Madrid —y, por extensión, a Mbappé—, Leboeuf mira a Barcelona.
“Barcelona tiene una cultura de jugar juntos que está ahí desde Johan Cruyff o incluso antes”, recordó. “Desde hace 50 o 60 años, el principio básico en el Barcelona ha sido jugar juntos, pese al talento individual”.
Esa línea, subraya, se ha mantenido con distintos entrenadores: “[Pep] Guardiola la mantuvo, [Ronald] Koeman la mantuvo, y Hansi Flick lo hace ahora. Aunque no se centren tanto en defender, marcan tantos goles que es imposible contenerles. Es un fútbol bonito, entretenido”.
En el otro lado está Mourinho, con una propuesta muy distinta, pero que ya funcionó en el pasado.
“Sabemos que Mourinho quiere jugar de otra manera. Cuando volvió en 2013 cambió la mentalidad e hizo que el Real Madrid ganara siendo duro y agresivo, algo aceptable en el fútbol”.
Para Leboeuf, recuperar ese gen competitivo no será un trámite.
“Hace falta tiempo para volver a esa mentalidad, y no sé si Mourinho es capaz de repetir lo que hizo en 2013. Ojalá, por él, por el Real Madrid y por los aficionados, lo consiga. Pero tengo mis dudas con la generación actual de jugadores, porque es muy difícil cambiar esa mentalidad egoísta”.
En ese choque de culturas, entre el yo y el nosotros, se juega también el futuro de Mbappé. ¿Seguirá siendo el goleador imparable que mira al Balón de Oro… o el líder que empuja a su equipo a las noches que de verdad marcan una carrera?



