Kylian Mbappé busca la corona de Messi: Francia y el espíritu de 2006
Kylian Mbappé persigue la corona de Messi: Francia se abraza al espíritu de 2006
La selección francesa llegó a este torneo con un cartel que pesa. Favoritos para muchos, señalados por el talento ofensivo que acumulan, han respondido a la expectativa. Kylian Mbappé, rodeado de Ousmane Dembélé, Michael Olise y Bradley Barcola, lidera un ataque que intimida y que, por momentos, parece jugar con el freno quitado.
El capitán ya no compite con la historia. La está reescribiendo. Se ha convertido en el máximo goleador de su país, elevando el listón hasta los 63 tantos. En esta edición suma siete goles en cinco partidos. Un ritmo feroz. Suficiente para devolverlo a un duelo que parecía eterno: una carrera mano a mano con Lionel Messi por la Bota de Oro.
El guion ofrece una posibilidad tentadora. Europa por un lado, Sudamérica por el otro. Francia y Argentina avanzan por lados opuestos del cuadro y la idea de un nuevo cruce, en el mayor escenario posible, empieza a tomar forma. Otra cita con el destino a las afueras de Nueva York asoma en el horizonte, silenciosa pero presente en cada conversación.
Mbappé no se esconde ante ese escenario. Volver a medirse con su excompañero en Paris Saint-Germain sería mucho más que un reencuentro. Es la oportunidad de convertirse en doble campeón del mundo y, de paso, negar a Messi ese mismo estatus. Un duelo por el legado, por una corona simbólica que ambos han peleado durante casi una década.
Francia, hasta ahora, ha transitado el torneo con una autoridad que impresiona. No ha sido un paseo, pero sí una demostración de solidez. En octavos, un penalti de Mbappé marcó la diferencia en un duelo cargado de emoción ante Paraguay. Partido tenso, de esos en los que un detalle decide. El detalle, otra vez, fue el 10 francés.
Argentina, por su parte, caminó al borde del abismo. Sufrió de verdad contra Egipto en la misma ronda, en un choque desatado que terminó 3-2 y que pudo caer de cualquier lado. El campeón sobrevivió a una montaña rusa de emociones y se mantuvo en el torneo, pero dejó claro que no hay margen para las distracciones.
El camino hacia un hipotético reencuentro está plagado de trampas para ambos. Rivales de peso, contextos hostiles, desgaste físico y mental. Nada garantiza que vuelvan a mirarse a los ojos en una final. Pero la sensación es que Mbappé juega con una idea fija: volver a desafiar el trono de Messi.
Louis Saha, exinternacional francés, lo ve con claridad. Consultado por si el delantero de 27 años tiene la revancha en la cabeza, respondió sin rodeos. Para él, hay algo distinto en este grupo. Una unión que hacía tiempo no veía en Les Bleus.
Saha retrocede en el tiempo. Recuerda 2006, cuando compartía vestuario con Zinedine Zidane, Patrick Vieira y una generación que caminaba el último tramo de su carrera internacional. “Lo dejaban todo en el campo”, rememora. Ese espíritu de entrega total, de entender que cada partido podía ser el último gran baile, lo reconoce ahora en un equipo mucho más joven, de 25, 27 años, pero con la misma obsesión: dejar huella.
Ese compromiso no está reñido con el espectáculo. Al contrario. Saha ve en esta Francia algo del aire reciente de Paris Saint-Germain: un bloque sólido, pero al mismo tiempo entretenido, vertiginoso. Fútbol rápido, confianza para mandar desde el centro del campo, para marcar el ritmo y no soltarlo. Un equipo que disfruta mientras compite.
En el centro de todo, otra vez, Mbappé. Para Saha, el capitán encarna esa mezcla de ambición y ligereza, de hambre y alegría. Representa la revancha que se cocina en silencio. No solo por la final perdida en 2022, sino por una generación que “ha estado ahí” en 2018, que “ha estado ahí” en 2022 y que, aun así, siente que le falta un último escalón.
La trayectoria del ciclo de Didier Deschamps roza lo inverosímil: finales, títulos, continuidad competitiva al más alto nivel. Y, sin embargo, la sensación es que este grupo todavía no ha dicho su última palabra.
La pregunta ya no es si Francia puede volver a la cima. La verdadera incógnita es otra: ¿hasta dónde está dispuesto a llegar Mbappé para arrebatarle definitivamente la corona a Messi?




