Los New York Knicks llevan años viviendo al límite del mercado. Seis primeras rondas por Mikal Bridges, una plantilla cargada de talento, un mensaje inequívoco: ganar ahora o desaparecer del mapa competitivo.
Y, para Stephen A. Smith, eso ya no basta. Si de verdad quieren sentarse en la mesa de los grandes, el siguiente paso tiene nombre y apellido: Giannis Antetokounmpo.
“Todos menos Brunson”
El analista no se anduvo con rodeos. Ni con matices.
«Te voy a decir por quién entregas a todo el mundo por Giannis —por todos, menos por Jalen Brunson. Me da igual si es el equipo de baile, las animadoras, los que venden en las concesiones», lanzó Smith, elevando el tono del debate en torno al futuro inmediato de la franquicia.
Su argumento es sencillo: los Knicks ya demostraron que no les tiembla el pulso a la hora de vaciar el cofre de picks. Ahí están esas seis primeras rondas por Mikal Bridges como prueba. Si ya han pagado ese precio por un excelente jugador, ¿cómo van a pestañear ante la posibilidad de conseguir a un talento generacional?
Smith remató la idea con la hipérbole que le caracteriza: «Aparte de Brunson, todo el mundo está disponible. ¿Qué quieres? ¿Que también les pague el salario? Tenemos que dejar de actuar como si este fuera un tipo cualquiera. El hermano mide 2,11 y te va a machacar por encima de tus padres si le dejas».
El mensaje es claro: no hay espacio para el sentimentalismo si en el horizonte aparece Giannis.
Un presente exigente para los Knicks
Entre la euforia y el espectáculo, Smith también dejó una advertencia para el proyecto actual. Si estos Knicks no son capaces de, como mínimo, igualar la actuación del curso pasado en playoffs con este mismo bloque, la paciencia se acaba. Nada de excusas. Toca mover ficha.
Ese matiz es clave. Porque coloca a la franquicia en una posición incómoda: o este grupo responde en la postemporada, o el verano se convierte en un examen a vida o muerte para la dirección encabezada por Leon Rose.
Y justo ahí entra en juego el nombre de Giannis.
Giannis mira a Nueva York
El momento no podría ser más delicado para Milwaukee ni más sugerente para Manhattan. Según información de ESPN a través de Shams Charania, Giannis comunicó a los Bucks, antes de la temporada 2025-26, que estaba listo para pasar página. Y fue todavía más específico: si Milwaukee decide traspasarlo, New York Knicks sería el único destino que aceptaría.
Ese detalle cambia las reglas del juego.
El mercado por Antetokounmpo ya no es el tsunami de hace unos años. Ejecutivos de la NBA coinciden en que los Bucks dejaron pasar la ventana ideal para maximizar el retorno por su estrella. El precio sigue siendo altísimo, pero ya no inalcanzable.
Para los Knicks, la ecuación empieza a cuadrar.
Un paquete sin tocar a Towns
En ese contexto, en los despachos se dibuja un escenario muy concreto: un paquete construido alrededor de Mikal Bridges, OG Anunoby y un par de intercambios de primeras rondas. Todo ello sin tener que incluir a Karl-Anthony Towns.
Si Milwaukee acepta que su margen de maniobra se ha reducido, una oferta de ese calibre podría bastar. Bridges aporta impacto inmediato, Anunoby da defensa élite y versatilidad, y los swaps de primeras rondas garantizan futuro. Es un botín serio para un equipo que, de lo contrario, corre el riesgo de perder a su superestrella con las manos prácticamente vacías.
La gran baza de los Knicks, sin embargo, no está solo en los nombres que puedan poner sobre la mesa, sino en la voluntad del propio Giannis. Él ya ha señalado el Madison Square Garden como su destino favorito. Eso presiona a los Bucks y, al mismo tiempo, fortalece la posición negociadora de New York.
La ventana está abierta
Todo se reduce a una decisión: cuánto están dispuestos los Knicks a empujar sus fichas al centro de la mesa.
Con Jalen Brunson intocable en el discurso público de figuras como Stephen A. Smith, con Giannis apuntando a Nueva York y con un mercado que ya no exige un rescate imposible, la sensación es que el momento es ahora.
Leon Rose tiene el escenario, la estrella interesada y un paquete competitivo para negociar.
La pregunta ya no es si los Knicks pueden ir a por Giannis Antetokounmpo.
La pregunta es si se atreven a no hacerlo.





