Jiménez marca al 90’ y Wolves sorprende a Sheffield United
Raul Jimenez volvió a elegir el minuto más cruel. Salió del banquillo, olió sangre en el área y, en el 90’, empujó el 0-1 que silenció Bramall Lane y dio a Wolves una victoria de hierro ante Sheffield United en un duelo espeso, tenso y decidido por un solo destello.
El partido había sido todo lo contrario a un festival. Pocas ocasiones, mucho choque, defensas mandando y porteros casi inéditos. Pero cuando el reloj marcaba el tramo final y el empate sin goles parecía escrito, el mexicano apareció donde más duele.
Andre encontró a Kieran Trippier en banda, este aceleró la jugada y soltó para Tommy Doyle. Un toque, cabeza arriba y pase raso al corazón del área. Allí, Jimenez, 35 años y un instinto que no envejece, barrió la pelota desde muy cerca. Un toque seco, preciso. Gol. Estallido de los aficionados visitantes. Y castigo máximo para unos Blades que se habían desconectado un segundo. Justo el que no se perdona en la zona alta del Championship.
Un penalti que enciende a Bramall Lane
El partido giró sobre un momento clave. Minuto 50. Mateus Mane se inventó un toque sutil dentro del área y el balón fue directo al brazo extendido de Mark McGuinness. Los jugadores de Sheffield United pidieron penalti con furia. El estadio rugió. Pero Rob Jones señaló córner. Nada más.
En la retransmisión de Sky Sports Football, Gary Rowett lo vio claro: el brazo va fuera, la pelota impacta en la punta del brazo y, para él, Sheffield United se marchó sin una pena máxima que olía a clara. La grada no lo olvidó en todo el segundo tiempo.
Hasta ese punto, el guion había sido duro para el equipo de Chris Wilder. En la primera parte apenas lograron dos toques en el área rival y generaron solo 0,06 de xG. Una cifra que explica la impotencia local: mucha intención, muy poca mordida.
Wolves, más peligro que brillo
Wolves tampoco se desató, pero sí amenazó más. Marshall Munetsi fue la referencia ofensiva más incisiva. A los 19 minutos, Rodrigo Gomes le puso un centro tenso y el remate de primeras del mediocentro fue potente, pero directo a las manos de Michael Cooper. Aviso, no castigo.
Hugo Bueno tuvo otra buena opción en el 55’: cazó un balón suelto en la frontal y buscó el efecto hacia el palo derecho. La rosca se le fue por centímetros. Cooper, otra vez, apenas tuvo que mancharse los guantes.
El encuentro caminaba al ritmo de las interrupciones. Ladislav Krejci, ya amonestado, derribó a Sydie Peck al 60’ y se jugó la segunda amarilla, pero Jones optó por la advertencia. Sheffield United respiró, aunque no aprovechó el regalo.
El casi debut soñado de Ayew
Wilder buscó algo distinto con la entrada de Jordan Ayew. Y casi le sale redondo. Minuto 67: el debutante encaró desde la derecha, se metió hacia dentro y soltó un centro-disparo que cruzó toda el área pequeña y se marchó rozando el poste lejano. Bramall Lane se levantó medio gol. Faltó un toque, un pie, un desvío.
Era la ocasión que pedía el partido. La que podía romper una dinámica curiosa: los Blades venían de marcar y encajar en 14 de sus últimos 15 partidos de Championship en casa. Esta vez, el destino decidió cortar la racha por lo sano. Ni gol local… ni respuesta. Solo el mazazo final visitante.
El plan de Peixoto: gestionar a su ‘9’ y golpear al final
Cesar Peixoto leyó el contexto y guardó a su capitán para el tramo decisivo. Tres partidos en una semana, 35 años en las piernas y una etiqueta clara: jugador clave, pero dosificado.
“Es una victoria importante para nosotros. Sabíamos que iba a ser difícil jugar en este estadio contra este equipo. Hoy, el equipo fue un equipo durante 90 minutos. Era importante que los que salieran del banquillo empujaran en los últimos minutos para intentar marcar. Marcamos y ganamos”, explicó el técnico, satisfecho con la respuesta del grupo.
No dudó al valorar el plan: “Creo que lo merecimos porque fuimos el mejor equipo, pero fue un partido difícil para nosotros”. Sobre Jimenez, fue directo: hay que administrarlo, pero es el eje del proyecto. Capitán, referencia y, en Bramall Lane, ejecutor silencioso desde la banda hasta el césped.
Wilder, entre el castigo y la falta de colmillo
Chris Wilder salió con la sensación de haber sido castigado por un solo despiste, pero también con la autocrítica de quien sabe que a su equipo le faltó filo en el último tercio.
“Es fútbol de la parte alta del Championship cuando juegas contra equipos como el de hoy. Te castigan si te desconectas un momento”, subrayó. Para él, el reparto de méritos fue cruel: “Quizá los jugadores no obtuvieron lo que merecían del partido, pero así es el Championship a veces. Hay que aceptarlo y manejarlo”.
El técnico defendió el trabajo defensivo tras el descanso: “Especialmente en la segunda parte, limitamos a un equipo muy ofensivo a prácticamente nada. No creo que Michael [Cooper] tuviera que hacer ninguna parada”. El problema, como él mismo admitió, estuvo al otro lado: “Es decepcionante que, con las posiciones en las que hemos llegado, no hayamos encontrado ese poquito de calidad para ponernos por delante”.
Sheffield United se marcha con la sensación de haber rozado un punto y quizá un penalti. Wolves, con la certeza de tener un veterano que aún decide partidos grandes en campos hostiles. En un Championship que no perdona distracciones, la pregunta es clara: ¿cuántas veces más podrá Jimenez inclinar la balanza antes de que alguien encuentre la forma de pararlo?




