Jarrad Branthwaite: La rehabilitación que transformó su carrera
Jarrad Branthwaite ha vuelto al escaparate internacional con Inglaterra y señala un lugar muy concreto como punto de inflexión: una clínica en Múnich y un programa de rehabilitación “complejo” que unió cerebro, movimiento e historial de lesiones para reconstruir su cuerpo… y su confianza.
El central de Everton, que ha arrancado la temporada a gran nivel, se ha ganado un sitio en la lista de Thomas Tuchel para los partidos de Nations League ante España, Chequia y Croacia. Si tiene minutos, será apenas su segunda aparición con la absoluta, después de años marcados por problemas recurrentes en los isquiotibiales y la ingle.
De las lágrimas en Anfield a Múnich
Hace apenas unos meses, la escena era muy distinta. Branthwaite abandonaba el campo entre lágrimas en el derbi de Merseyside ante Liverpool, en abril, tras otra lesión de isquiotibiales. Aquella dolencia cortó su temporada en seco, le cerró cualquier opción de subirse al tren del Mundial a última hora y dejó a Everton sin su pilar defensivo. El rendimiento del equipo se desplomó en su ausencia.
El central solo había podido disputar 10 partidos de Premier League el curso pasado, encadenando recaídas que minaban su físico y su cabeza. Esta vez, el club decidió ir más allá de la típica recuperación muscular. A comienzos del verano, envió al defensa de 24 años a la clínica MYOS de deporte y salud, en Múnich, en busca de respuestas distintas.
Branthwaite no lo esconde: aquel viaje lo cambió todo.
“Me senté con el club después de las tres o cuatro veces que había sufrido las lesiones”, explicó. La conclusión fue clara: había que “mirar el panorama más amplio”, adoptar una visión “holística” del cuerpo. Pasó entre tres y cuatro semanas en Alemania, trabajando con un equipo coordinado con los servicios médicos de Everton, sometido a todo tipo de análisis.
Se estudiaron patrones de movimiento, respuestas del cerebro, conexiones entre gesto técnico y sobrecarga muscular. Un trabajo fino, muy específico. “Era bastante complejo, pero ojalá haya funcionado”, resumió el defensa.
Reconstruir el cuerpo… y la cabeza
El golpe psicológico había sido profundo. “Probablemente es lo peor para un futbolista no estar en el campo”, admitió. Y cuando las lesiones se repiten, la batalla ya no es solo física. “Es mentalmente duro porque empiezas a dudar de tu cuerpo y sales al campo con miedo a lo que pueda pasar”.
Ese miedo condiciona cada sprint, cada giro, cada salto. Por eso, el plan no se limitó a curar el músculo. Este verano se le gestionó con lupa durante la pretemporada: cargas controladas, minutos medidos, cero riesgos innecesarios. El objetivo era sencillo y, al mismo tiempo, enorme: que pudiera “seguir en el campo esta temporada”.
De momento, la apuesta funciona. Branthwaite ha sido un fijo en la Premier League, sin recaídas, mostrando la versión dominante que Everton añoró en su baja.
Objetivo Inglaterra
En paralelo a la recuperación física, el central se marcó un reto claro: volver a la selección. Debutó con la absoluta en junio de 2024, saliendo desde el banquillo en una victoria ante Bosnia y Herzegovina, y ese pequeño estreno le dejó hambre de más. Quería regresar, pero esta vez como un jugador fiable, disponible, sin la sombra constante de la camilla.
El premio llegó la semana pasada. “Me enteré mientras estaba desayunando, fue una buena manera de empezar el día”, relató sobre la llamada de Tuchel. “Es un momento de orgullo. En la última temporada ha sido un objetivo para mí. Cuando he estado fuera y sin jugar, solo quería volver al campo y darme la mejor oportunidad posible de estar en torno a la selección después de perderme tanto tiempo”.
El contexto no le intimida. Sabe que la competencia es feroz. “Inglaterra tiene un talento increíble y jugadores por todo el campo”, reconoce. Pero ya no se coloca por debajo de nadie. “Creo que soy lo suficientemente bueno para estar en la selección, así que ojalá pueda demostrarlo”.
El inicio de curso le respalda. “La temporada ha empezado bien a nivel individual y como equipo”, subraya. Everton respira con él en el eje de la zaga. Inglaterra, mientras tanto, suma un central que ha aprendido a escuchar a su cuerpo y a gestionar sus límites.
La gran incógnita ahora no es si tiene nivel, sino si esa compleja reconstrucción física y mental le permitirá, por fin, encadenar una temporada completa. Si lo consigue, ¿hasta dónde puede llegar un defensa que ya ha demostrado que sabe levantarse cuando el cuerpo le traiciona?




