Jacob Murphy: El fichaje que necesita Everton para asaltar Europa
En el lado azul de Merseyside, el nombre de Arne Slot no despierta demasiadas simpatías. Sin embargo, el antiguo técnico de Liverpool puede haber dado, sin querer, la mejor explicación de por qué Jacob Murphy encaja exactamente en lo que necesita Everton.
El club de Hill Dickinson Stadium busca dar el salto definitivo hacia Europa la próxima temporada. Jack Grealish sigue siendo el gran anhelo para reforzar el ataque, pero en Goodison saben que un solo fichaje no basta. Hace falta volumen, variantes, perfiles distintos. Ahí aparece Murphy.
El elogio incómodo de Slot
La frase llegó en una rueda de prensa aparentemente rutinaria, previa a un duelo ante Leeds United en diciembre de 2025. Slot analizaba la adaptación de Alexander Isak lejos de Newcastle y, en medio de su explicación, dejó caer un nombre que aún resuena:
«Es obvio y claro que no tenemos el perfil de Jacob Murphy, por ejemplo, disponible en este momento».
Un comentario que molestó a la afición de Liverpool, ya harta de comparaciones con otros equipos. Pero, leído desde la orilla azul del Mersey, suena a pista de mercado. Slot subrayaba que en su plantilla no existía un extremo como Murphy. Justo el tipo de jugador que Everton lleva tiempo echando en falta.
El técnico neerlandés explicaba que ese tipo de futbolista hace la vida más fácil al delantero centro: un atacante de banda cuya prioridad es surtir de balones al ‘9’, no engordar sus propias estadísticas.
El problema crónico de Everton
En Everton, la creación de ocasiones se ha convertido casi en un trauma colectivo. Los números de la última temporada lo dejan desnudo: 15º en disparos a puerta por partido, 15º en grandes ocasiones creadas, 15º en toques en el área rival, según datos de FotMob. Media tabla en casi todo lo que tiene que ver con generar peligro.
Para un club que aspira a Europa, eso no es un bache, es un techo. Y solo se rompe con perfiles que cambien la forma de atacar.
Murphy no es un nombre de relumbrón, pero sí un atacante contrastado en la Premier League. Lleva años cumpliendo en Newcastle, sin ruido, sin titulares grandilocuentes, pero con una constancia que los entrenadores valoran. Y con algo que en Everton escasea: producción real en el último tercio.
La temporada pasada, fue el jugador que más grandes ocasiones generó en la plantilla de Eddie Howe. Nadie en St. James’ Park puso más balones claros de gol que él. Su cifra de 10 grandes ocasiones creadas lo habría colocado en el podio de Everton: empatado en el segundo puesto con Kiernan Dewsbury-Hall y solo por detrás de James Garner.
No es una cifra que rompa récords, pero sí una que cambia partidos.
Por qué Murphy encaja en el rompecabezas ‘Toffee’
El valor de Murphy no está solo en los números, sino en el tipo de futbolista que describía Slot: un extremo que piensa primero en el delantero. En un equipo donde el ‘9’ ha vivido demasiado tiempo de chispazos aislados, tener a alguien que viva para habilitarlo es casi una necesidad estructural.
Everton no solo necesita más gol; necesita más situaciones de gol. Más centros precisos, más desmarques atacando el espacio, más decisiones sencillas para el rematador. Murphy ofrece justamente eso: amplitud, verticalidad y un instinto claro para el último pase.
Si Newcastle, como se apunta, está dispuesto a abrirle la puerta de salida, el contexto se vuelve aún más interesante. No se trata de un fichaje para agitar la camiseta en la presentación, sino de un movimiento de ingeniería deportiva: identificar una carencia muy concreta y cubrirla con un perfil probado en la liga.
Slot fue ridiculizado por parte de la grada de Liverpool por mencionar a Murphy como un perfil que no tenía. Pero, entre líneas, dejó una verdad incómoda para sus vecinos rojos y muy útil para sus rivales azules: hay pocos extremos en la Premier con esa mezcla de sacrificio, lectura de juego y vocación de asistente.
Everton ya sabe lo que le falta. La cuestión ahora es si se atreve a construir su asalto a Europa alrededor de un jugador como Jacob Murphy, más funcional que glamuroso, pero quizá exactamente el eslabón que lleva años buscando.



