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Isak brilla en triunfo del Liverpool: dos goles en tres minutos

Tres minutos. A veces eso basta para reactivar una carrera.

En Portman Road, bajo los focos de Suffolk, el ruido previo giraba en torno a Bradley Barcola, el flamante fichaje de verano de Liverpool. La noche, sin embargo, perteneció a otro hombre: Alexander Isak. Doce meses después de aquel traspaso de 125 millones de libras desde Newcastle, el sueco firmó por fin una actuación a la altura del precio.

Dos goles en tres minutos. Primera doblete con la camiseta del Liverpool. Sus quinto y sexto tantos en la Premier League con el club. Y el primer triunfo liguero cómodo de la era Andoni Iraola en el banquillo red.

Isak despierta, Gakpo manda

Isak merodeó la espalda de una defensa de Ipswich desbordada desde el primer pitido. El primer golpe llegó a los seis minutos: Cody Gakpo filtró un pase delicado, milimétrico, y el sueco definió fuerte al primer palo. Kjell Scherpen no querrá ver la repetición; el guardameta holandés tenía que haber sacado esa pelota.

El segundo llegó casi sin que el público pudiera tomar aire. De nuevo Gakpo como arquitecto, esta vez con una preciosa “trivela” para dejar a Isak corriendo al espacio. El delantero recortó una vez, luego otra, y batió a Daniel Iversen con la zurda. Iraola lo celebró a lo grande en la banda. En la grada visitante tronó el cántico: “Isak again ole ole”.

En apenas un suspiro, el partido ya tenía dueño.

La historia de la noche, sin embargo, no se explica sin Gakpo. Goleador en la primera jornada ante Newcastle, asistente la semana pasada frente a Nottingham Forest, el neerlandés volvió a mandar en la zona más poblada de la plantilla. Un pase filtrado, una “trivela” al espacio, media hora final como falso nueve. Y todo ello con un acuerdo de 80 millones de libras con Manchester City rondando hace apenas una semana.

“I had no doubt with Cody”, admitió Iraola después. El técnico subrayó su valentía: Gakpo eligió siempre el pase vertical, el riesgo, en lugar de la opción segura. Justo lo que Iraola exige de su equipo cuando recupera el balón: mirar hacia adelante, atacar el hueco antes de que la defensa se reorganice. Ahí, dice el entrenador, nacen las ocasiones para el nueve. No en los pases de seguridad.

Ecos de Slot, problemas de lujo

Portman Road ya sabe lo que es ver despegar un proyecto del Liverpool. Hace dos años, Arne Slot firmó allí su primera victoria como técnico red, también por 2-0, en el arranque de una campaña que acabaría con el título de liga, apenas el segundo del club en 35 años. Nadie se atreve a pronosticar algo similar para este Liverpool de Iraola, que entonces encadenó 11 triunfos en 13 partidos, pero el español necesita un punto de inflexión tras dos jornadas desordenadas. Esta noche puede servirle de línea divisoria.

El nuevo problema del técnico es de los que todos quieren: cómo encajar a tanto talento arriba. Gakpo está rindiendo a gran nivel partiendo desde la izquierda, pero Barcola ha llegado precisamente para ocupar esa banda. Victor Munoz volvió a dejar detalles muy serios en la derecha. Y ahí espera también Rio Ngumoha. Un rompecabezas caro, sí, pero envidiable.

Ipswich se derrumba

En el otro lado, Ipswich vivió una noche para olvidar. El equipo de Gary O’Neil, que había ganado en la primera jornada a Sunderland y compitió durante 40 minutos en Old Trafford, se vio desbordado atrás y falto de colmillo arriba. Su racha de 18 partidos sin perder en casa en liga se esfumó sin estruendo, casi con un suspiro resignado.

La zaga local, ya de por sí dubitativa, tampoco encontró protección en el centro del campo. El hueco por delante de la defensa, normalmente ocupado por la pareja de Dominik Szoboszlai y Florian Wirtz llegando en tromba, fue un socavón. Ambos gozaron de varias ocasiones claras y ambos salieron frustrados por no ver puerta.

Iraola introdujo novedades: Ronald Araujo, cedido por Barcelona, fue titular en el lateral derecho en lugar del discutido Jeremie Frimpong. Barcola, tras perderse toda la pretemporada de PSG por el Mundial con Francia, empezó en el banquillo.

Lo que no se repitió fueron los titubeos iniciales de las dos primeras jornadas, en las que Liverpool encajó primero. En Suffolk no hubo concesiones tempranas. Isak se llevó los focos, pero Gakpo firmó el doble plano de arquitecto silencioso.

Ocasiones fallidas y un estreno esperado

Si se le puede poner un pero al ataque del Liverpool es no haber sentenciado antes del descanso. Szoboszlai probó varias veces desde media distancia y se topó con un Iversen más seguro que Scherpen. Isak rozó el hat-trick, pero se encontraba en fuera de juego al rematar un centro de Wirtz.

Ipswich, pese al dominio visitante, tuvo sus chispazos. Cada vez que superaba la presión alta de Iraola, el campo se abría. Araujo salvó un gol cantado al anticiparse a un remate a placer tras un centro de Julio Enciso. Abdul Fatawu, muy incisivo por la derecha ante Milos Kerkez, desperdició sus remates.

Tras el descanso, el guion se inclinó todavía más del lado red. Alexis Mac Allister falló un cabezazo clarísimo, directo a las manos de Iversen, que habría cerrado la noche mucho antes. Szoboszlai reclamó penalti por un agarrón de Leif Davis, pero el VAR lo anuló al confirmar un fuera de juego previo.

En el minuto 63 llegó la decisión que sorprendió a muchos: Iraola retiró a Isak, que se quedó sin su primer triplete con el Liverpool. Las cejas apenas tuvieron tiempo de levantarse. En su lugar entró Barcola, recibido con una ovación atronadora desde el fondo visitante.

El primer informe del francés fue breve pero contundente: giros eléctricos, pies rapidísimos y una zancada demoledora atacando la espalda de los defensas. No necesitó ni un gol para dejar claro que los laterales derechos de la Premier League tendrán un problema nuevo esta temporada.

Una noche que puede pesar

Liverpool solo ha encadenado siete partidos sin ganar en la Premier League en una ocasión, hace 24 años. No hubo amenaza de repetir esa estadística. Victoria cómoda, portería a cero y el nueve titular viendo puerta. Las casillas, como diría cualquier director deportivo, se marcaron una por una.

El futuro inmediato de Iraola en Anfield puede depender de si es capaz de hacer que sus grandes inversiones –Isak, Barcola, Wirtz– produzcan a la altura de lo que costaron. Una noche fría en East Anglia no decide una temporada, pero a veces tres minutos bastan para cambiar la inercia de un club.

Isak brilla en triunfo del Liverpool: dos goles en tres minutos