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Irlanda asegura su banquillo hasta 2028: continuidad hacia la Euro

La República de Irlanda ha blindado su cuerpo técnico. John O'Shea, Paddy McCarthy y Gudmundur Hreidarsson han ampliado sus contratos hasta 2028, alineando su futuro con el del seleccionador Heimir Hallgrimsson, cuyo acuerdo ya se había extendido a principios de año hasta el final del ciclo de clasificación para la Euro 2028, que se disputará en el Reino Unido e Irlanda.

No habrá revoluciones en el banquillo. Habrá continuidad, conocimiento del vestuario y un mismo rumbo marcado hasta el gran objetivo: llegar a un gran torneo en casa.

McCarthy mantendrá su doble función: seguirá como asistente de la selección irlandesa y, al mismo tiempo, continuará con sus labores de entrenador en Crystal Palace. Una doble vida en los banquillos que la federación considera compatible y valiosa por la experiencia que aporta desde la Premier League.

Hallgrimsson no escondió su satisfacción por el acuerdo del trío que le acompaña en el día a día. El seleccionador destacó que O'Shea, McCarthy y Hreidarsson han sido un apoyo “increíble” desde su llegada y subrayó que su conocimiento de los jugadores y del fútbol irlandés es “invaluable”. Para él, asegurar su continuidad es clave para seguir construyendo un proyecto sólido y, sobre todo, para empujar al equipo hacia los resultados que la afición reclama.

O'Shea, que dirigió cuatro partidos de la República de Irlanda como técnico interino en 2024 antes de la llegada de Hallgrimsson, también puso en valor el momento que vive el fútbol del país. El exdefensa de Manchester United se declaró “honrado” por extender su contrato y habló de una etapa “increíblemente emocionante” para Irlanda, con la mente puesta en guiar al equipo hacia un gran torneo en suelo propio en la Uefa Euro 2028.

El horizonte está marcado, pero el camino arranca ya. La República de Irlanda volverá a la acción a finales de este mes con el inicio de su campaña en la Uefa Nations League, con un grupo exigente ante Kosovo, Israel y Austria. Será la primera prueba seria de esta etapa de estabilidad prolongada en el banquillo. Y también el primer termómetro real de hasta dónde puede llegar este proyecto que sueña con explotar, precisamente, cuando el gran torneo aterrice en casa.