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Irán se prepara para el Mundial 2026: camisetas y desafíos

La cuenta atrás de Irán hacia el Mundial sigue en marcha. Entre rumores, tensiones geopolíticas y una lesión que duele más que cualquier derrota, Team Melli afina detalles para una Copa del Mundo que jugará, sí o sí, en territorio estadounidense.

Camiseta nueva, mensaje claro

Las primeras señales llegaron en silencio, sin rueda de prensa ni gran anuncio. Solo vídeos y fotos en la cuenta oficial de Team Melli en Instagram. Jugadores posando en una sesión fotográfica con lo que parece ser la nueva camiseta local para el Mundial. Fondo neutro, luces de estudio y una idea nítida: Irán se prepara como cualquier otra potencia que sabe que estará en el escaparate global.

En esas imágenes se ve a piezas clave del equipo, como el guardameta titular Alireza Safar Beiranvand y el extremo Milad Mohammadi, luciendo el nuevo uniforme. No hay detalles oficiales aún, pero el mensaje es inequívoco: el camino a la Copa del Mundo está trazado.

Mientras tanto, el equipo entrena en Irán, en sesiones que el propio combinado ha difundido en redes sociales. Todo antes del siguiente paso del plan: viajar a Turkiye para el tramo final de la preparación.

Guerra, dudas y una confirmación desde lo más alto

Durante semanas, la gran pregunta no fue táctica, sino política: ¿jugará Irán el Mundial en Estados Unidos? La incertidumbre estalló tras el inicio de la guerra lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero. Funcionarios iraníes cuestionaron abiertamente el papel de Estados Unidos como país anfitrión y expresaron preocupación por la seguridad de los jugadores si pisaban suelo norteamericano. El clima se tensó aún más cuando el presidente Donald Trump sugirió que los futbolistas de Team Melli podrían no estar seguros si viajaban para disputar el campeonato.

El ruido fue creciendo, pero la respuesta llegó desde la cúspide del fútbol mundial. En el Congreso de la FIFA celebrado en Canadá, Gianni Infantino zanjó el debate desde sus primeras palabras. Confirmó que Irán participará en la Copa del Mundo 2026 y que disputará sus partidos en Estados Unidos. Sin matices.

Poco después, el propio Trump rebajó el tono. Consultado por periodistas en la Casa Blanca, se alineó con la decisión del máximo organismo del fútbol y dio su visto bueno a la presencia de Irán en el torneo. Un giro que despeja, al menos de momento, la mayor sombra que se cernía sobre la preparación iraní.

Un plan de trabajo milimetrado

Con la cuestión política encarrilada, en Irán han vuelto al terreno que mejor conocen: el césped. Los responsables de la federación han diseñado una preparación escalonada, combinando concentración en casa y un bloque de trabajo en Turkiye antes del salto definitivo a Estados Unidos.

“El primer periodo de preparación terminará con un partido interno el miércoles”, explicó el asistente técnico Saeed Alhoei al medio deportivo iraní Varzesh3. No será un simple entrenamiento: se disputará en un estadio, con los jugadores vistiendo la equipación oficial, presencia de un árbitro internacional y uso de la tecnología VAR para recrear las condiciones de un duelo de Mundial. Una simulación total.

Según Alhoei, la selección viajará a Turkiye el lunes para completar la última fase de su puesta a punto antes de volar a Estados Unidos en junio. Allí les esperan tres amistosos: dos contra clubes locales, a puerta cerrada, y un tercero frente a una selección africana. Un rival de nivel, pensado para medir al equipo frente a un estilo similar al que encontrarán en el torneo.

Un grupo exigente y un calendario sin respiro

Irán ha quedado encuadrada en el Grupo G y jugará todos sus partidos en suelo estadounidense, en un calendario que no concede respiro. El debut será el 15 de junio en Los Ángeles, ante New Zealand. Un estreno en una ciudad con enorme peso simbólico y mediático, ideal para medir el pulso competitivo del equipo desde el primer día.

Seis días después, el 21 de junio, Team Melli repetirá escenario para enfrentarse a Belgium, una selección acostumbrada a llegar lejos en grandes torneos y que exigirá el máximo nivel a los iraníes.

El cierre de la fase de grupos llegará el 26 de junio en Seattle, contra Egypt. Un duelo que, por la entidad del rival y la fecha, tiene todas las papeletas para ser decisivo. Pase lo que pase, Irán habrá tenido que lidiar con estilos muy distintos en apenas once días: la intensidad oceánica de New Zealand, el talento europeo de Belgium y la fuerza africana de Egypt.

Un golpe duro: la lesión de Ali Gholizadeh

En medio de este avance firme, una noticia cayó como un jarro de agua fría en Teherán. El lunes se confirmó que Ali Gholizadeh, extremo de Lech Poznan y pieza llamada a ser titular en la banda derecha de Irán en el Mundial, se perderá el resto de la temporada y la Copa del Mundo.

Gholizadeh se lesionó el sábado pasado en Polonia, en un partido ante Motor Lublin. Salió del campo en camilla, y las pruebas médicas posteriores confirmaron el peor diagnóstico: rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda. Su club anunció que será operado en los próximos días y afrontará varios meses de rehabilitación.

Para Team Melli, no es solo una baja más. Es la pérdida de un futbolista que estaba llamado a dar profundidad, desborde y gol desde la derecha, un perfil difícil de reemplazar a estas alturas del calendario. El cuerpo técnico deberá reajustar su pizarra y encontrar alternativas en una zona clave del campo, justo cuando el equipo entraba en la fase más fina de su preparación.

Entre nuevas camisetas, partidos simulados con VAR, viajes a Turkiye y un grupo mundialista de alto voltaje, Irán avanza hacia un torneo marcado por la política y la incertidumbre. La gran incógnita ya no es si jugará en Estados Unidos. La verdadera pregunta es otra: ¿llegará Team Melli con la solidez y la calma necesarias para transformar este caos en una campaña histórica?