La cuenta atrás hacia el Mundial 2026 avanza, pero en Irán la gran pregunta sigue sin respuesta: ¿jugar… o no jugar?
El ministro de Deportes iraní, Ahmad Dania Mali, de 66 años, volvió a encender el debate el martes con unas declaraciones que vuelven a poner a la FIFA frente al espejo, a menos de dos años de que el balón eche a rodar en Estados Unidos, Canadá y México.
Irán mantiene el pulso a la FIFA
Según una entrevista recogida por la agencia turca Anadolu, Dania Mali fue claro: la petición oficial para que los tres partidos de la fase de grupos de Irán se trasladen de Estados Unidos a México sigue sobre la mesa.
«Nuestra solicitud a la FIFA para trasladar los partidos de Irán de Estados Unidos a México se mantiene, pero aún no hemos recibido respuesta», explicó el ministro.
La Federación de Fútbol de Irán ya había reconocido el mes pasado que estaba en conversaciones con el organismo que dirige Gianni Infantino para cambiar la sede de sus encuentros, pese a que el propio presidente de la FIFA insistió la semana pasada en que Irán disputaría sus partidos del Mundial 2026 tal y como está programado.
La razón de fondo es política y de seguridad: Teherán no quiere que su selección juegue en territorio estadounidense en el contexto de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, y presiona para encontrar una alternativa dentro del propio torneo.
Un sí condicionado… y un silencio incómodo
Dania Mali fue más allá y vinculó directamente la presencia de Irán en el Mundial a esa decisión.
«Si se acepta la solicitud, la participación de Irán en el Mundial quedará confirmada. Sin embargo, la FIFA aún no ha emitido ninguna respuesta», subrayó.
El ministro también marcó su papel institucional, dejando claro que el balón no está solo en el tejado deportivo: «Como ministro de Deportes, y en cooperación con la Federación Iraní de Fútbol, garantizaremos que la selección nacional se mantenga preparada para el Mundial. No obstante, la decisión final la tomará el gabinete.
Es decir, el equipo se entrenará como si nada, pero la decisión política puede dejarlo fuera a última hora.
Un calendario que apunta a suelo estadounidense
Sobre el papel, la hoja de ruta de Irán en el Grupo G es inequívoca: tres partidos, todos en Estados Unidos.
El combinado iraní debe enfrentarse a New Zealand y Belgium en Los Ángeles, para cerrar la fase de grupos ante Egypt en Seattle. Un itinerario completamente anclado en territorio estadounidense, justo el escenario que Teherán quiere evitar.
Mientras tanto, desde Washington también se han lanzado mensajes. El mes pasado, el presidente estadounidense Donald Trump afirmó que la selección iraní era «bienvenida» para jugar en Estados Unidos, aunque deslizó que quizá no sería lo más adecuado para su propia vida y seguridad. Más tarde matizó que cualquier amenaza para los futbolistas no procedería de Estados Unidos.
El cruce de declaraciones dibuja un clima enrarecido para un torneo que, en teoría, debería servir como escaparate global del fútbol, no como tablero geopolítico.
El nudo: garantías de seguridad
En la recta final de sus declaraciones, Dania Mali se centró en el punto que, según Irán, lo condiciona todo: la seguridad.
«De acuerdo con las regulaciones pertinentes de la FIFA, la seguridad debe estar garantizada en el país anfitrión. El Mundial está a punto de comenzar, y obtener tales garantías en este periodo es muy dudoso», advirtió.
El ministro remató con un mensaje contundente: «En estas circunstancias, la probabilidad de que Irán participe en los partidos del Mundial que se celebrarán en Estados Unidos es muy baja».
Dejó, no obstante, una puerta entreabierta: «Si se proporcionan las garantías de seguridad necesarias, nuestro gobierno tomará su decisión respecto a la participación de Irán en el Mundial».
El pulso queda así planteado: sin garantías formales, Irán se inclina hacia la retirada. Con ellas, la pelota pasa al Consejo de Ministros iraní.
Si Irán se baja del tren… ¿quién sube?
La posible renuncia de Irán abre un capítulo que ya empieza a agitar el tablero internacional: ¿quién ocuparía su lugar?
El diario británico The Sun apuntó que Italy, ausente de las tres últimas fases finales de la Copa del Mundo, mantiene una opción mínima de estar en el Mundial 2026 si se produce una vacante. El argumento es claro: sería la selección con mejor ranking entre todas las que no lograron clasificarse a través de los play-offs finales.
No hay nada decidido ni confirmado, pero el simple hecho de que el nombre de Italy aparezca vinculado a una hipotética plaza vacante añade una nueva capa de tensión. Mientras Irán espera una respuesta de la FIFA y sopesa su futuro inmediato, en Europa una tetracampeona del mundo observa el escenario con silenciosa expectativa.
El calendario avanza, las sedes están fijadas y los grupos definidos. Lo único que falta por saber es si Irán estará realmente en el césped de Los Ángeles y Seattle… o si su ausencia reescribirá el mapa del Mundial antes de que ruede el primer balón.





