Ipswich Town busca a Solskjaer para su regreso a la Premier League
Ipswich Town no quiere volver a la Premier League de puntillas. El club trabaja en un golpe de efecto en el banquillo: según la BBC, estudia seriamente la opción de Ole Gunnar Solskjaer para liderar el proyecto en su regreso a la máxima categoría.
El técnico noruego lleva lejos del gran foco mediático desde que dejó Besiktas el verano pasado, pero mantiene intacto el apetito competitivo. Busca un nuevo desafío en Inglaterra y el contexto de Ipswich, recién ascendido y con un bloque en plena ebullición, le coloca de nuevo en el escaparate.
La conexión con Portman Road no es casual ni fría. Kieran McKenna, el hombre que ha devuelto al club al primer plano, fue asistente de Solskjaer en Manchester United. De aquel cuerpo técnico en Old Trafford nace ahora una suerte de línea sucesoria: el mentor podría relevar al discípulo en el club que este acaba de llevar de League One a la Premier League en tiempo récord.
La marcha de McKenna, confirmada pocas semanas después de certificar el ascenso, ha sacudido a la afición. El técnico de 40 años, vinculado con fuerza al puesto en Fulham, ha insistido en que su salida responde a la necesidad de parar y recargar energías tras un ciclo extenuante. Se va como el arquitecto de una resurrección deportiva que parecía impensable hace apenas unos años.
Su mensaje de despedida fue tan sobrio como contundente: “Siento que este es el momento adecuado para dar un paso al costado. Lo hago con un gran orgullo por el increíble progreso que hemos logrado y con una enorme esperanza y optimismo por el futuro del club”. Deja un vacío enorme en el día a día, pero también una estructura competitiva y una mentalidad ganadora que el próximo entrenador tendrá la obligación de mantener.
Solskjaer, un nombre que siempre genera titulares, no es la única carta sobre la mesa. En las oficinas de Ipswich también suena con fuerza Gary O’Neil, actualmente al frente de Strasbourg. Su perfil gusta por razones distintas: menos ruido mediático, pero una reputación creciente tras sus etapas en Bournemouth y Wolves, donde demostró capacidad para sobrevivir y competir en contextos complejos.
Hay otro punto a su favor: ya conoce a Mark Ashton, director ejecutivo de Ipswich, de su etapa conjunta en Bristol City. Esa relación previa pesa en un proceso de decisión en el que el club busca algo más que un buen nombre. Quiere encajar carácter, método y ambición en un vestuario que viene de encadenar dos ascensos consecutivos.
Strasbourg, por su parte, no está dispuesto a regalar a O’Neil. El técnico aterrizó en el fútbol francés en enero y el club pretende retenerle. Pero el imán de la Premier League, y más aún con un proyecto en plena crecida como el de Ipswich, puede convertirse en un argumento difícil de contrarrestar.
Para Solskjaer, la opción de Ipswich representa algo muy distinto a la montaña rusa de Manchester United. Tras su salida de Old Trafford en 2021, se tomó un paréntesis antes de su breve aventura en Turquía. Incluso llegó a ser considerado para un regreso al banquillo del United la temporada pasada, pero el club terminó apostando por Michael Carrick en su búsqueda de un nuevo rumbo.
En Portman Road el escenario sería otro: menos foco tóxico, más margen para construir, pero con una exigencia evidente. Ipswich se ha convertido en el primer club desde Southampton en 2012 en lograr ascensos consecutivos desde la tercera categoría hasta la Premier League. La inercia es brutal. La expectativa, también.
El reto para quien tome el relevo —sea Solskjaer o O’Neil— no será solo sobrevivir en la élite. Será sostener una cultura ganadora que ya ha demostrado funcionar bajo máxima presión. El Tractor Boys llega a la Premier con una identidad clara y un vestuario acostumbrado a responder cuando el margen de error es mínimo.
La pregunta ya no es si Ipswich está preparado para la Premier League. La cuestión es quién se atreverá a subirse a este tren en marcha y mantenerlo a toda velocidad.



