Ipswich se sacude sus fantasmas ante Sunderland
IPSWICH, Inglaterra, 22 ago – Un latigazo tardío de Jack Clarke desató la catarsis. Ipswich Town, recién ascendido y aún marcado por el trauma de su último paso por la élite, arrancó la nueva aventura en la Premier League con un 2-1 ante Sunderland que sonó a desahogo colectivo en Portman Road.
El club venía de una temporada 2024-25 para olvidar en la máxima categoría: solo una victoria después de diciembre, una racha interminable de tropiezos y un 19º puesto que lo devolvió al Championship tras su ansiado regreso al primer nivel después de dos décadas en las divisiones inferiores.
Parecía una historia condenada a repetirse. Pero no esta vez.
De la pesadilla al impulso
Ipswich se rehizó el curso pasado en el Championship, volvió a ganar el billete a la Premier y decidió marcar territorio desde el primer día. El triunfo ante Sunderland no solo vale tres puntos. Vale memoria, orgullo y un corte radical con el pasado reciente.
Las gradas lo entendieron al instante. Portman Road rugió con una intensidad que hacía tiempo no se veía. Cada balón dividido, cada carrera, cada despeje alimentaba una sensación de revancha silenciosa contra el recuerdo de aquella campaña en la que el equipo se desplomó tras un inicio sin victorias en sus primeros 10 partidos de liga.
Dara O’Shea, capitán y una de las caras visibles de este nuevo ciclo desde 2024, no escondió el peso del ambiente:
«Nos empujaron, nos mantuvieron en pie... terminamos realmente fuertes y eso es un mérito de la afición», reconoció.
De fortín olvidado a plaza temida
En la Premier 2024-25, Ipswich solo ganó una vez en Portman Road. El estadio, que debía ser refugio, se convirtió en espejo de la crisis. La grada aguantó, pero el equipo no respondía.
Ese escenario ha cambiado de forma radical en el último año. El dato es contundente: Ipswich no pierde un partido de liga en casa desde octubre de 2025. La racha se ha convertido en seña de identidad. El mensaje a los visitantes es claro: entrar en Portman Road ya no es un trámite, es un examen.
El triunfo ante Sunderland encaja perfectamente en esa nueva narrativa. Un partido trabajado, con final apretado y decidido por un golpe de calidad en los minutos finales. Un cierre que encendió a la hinchada y reforzó la idea de que el equipo ha aprendido de sus golpes.
O’Neil pide calma: un paso, no el destino
Gary O’Neil, técnico de Ipswich, no se dejó arrastrar por la euforia. El entrenador, que conoce bien la crudeza de la Premier, celebró el primer paso sin perder de vista el camino que queda por delante.
«Al club le costó mucho ganar la última vez en la Premier League, así que poner una en el casillero sienta bien. Pero una victoria no nos llevará donde necesitamos estar», advirtió.
No hubo discursos grandilocuentes ni promesas vacías. Solo una idea clara: esto acaba de empezar.
El calendario, además, no ofrece respiro. El próximo compromiso liguero será en Old Trafford, el 30 de agosto, frente a Manchester United. Un salto inmediato a uno de los escenarios más exigentes del país.
O’Neil lo afronta con una mezcla de serenidad y ambición:
«Todos están tranquilos. Podemos hacernos más fuertes en los próximos 10 días», apuntó.
Ipswich ha puesto la primera piedra. Ha roto el bloqueo, ha reconciliado su regreso a la Premier con una victoria en casa y ha devuelto a Portman Road la sensación de fortín. La cuestión ahora es simple y brutal, como la propia liga: ¿será este el inicio de una permanencia sólida o solo un respiro antes de otra batalla contra el abismo?




