logo

Ipswich se prepara para el proyecto de permanencia en la liga

Para Cole Skuse, la supervivencia en la Premier League no pasa por un gran fichaje de cartel, sino por algo mucho más simple y, a la vez, difícil de encontrar: jugadores que aguanten. Futbolistas duraderos, fiables, capaces de jugar semana tras semana sin caerse del once. Ese, dice el excentrocampista de Ipswich, es el eje del “proyecto quedarse en la liga”.

El equipo de Gary O'Neil ha sido uno de los grandes agitadores del mercado: 12 incorporaciones ya cerradas y un gasto neto que ronda los 150 millones de libras. No es un capricho, es una necesidad, según Skuse. El salto a la Premier no perdona improvisaciones.

“Tenía que estar activo en la ventana y el club tenía que invertir para evitar el descenso”, explicó en BBC Radio Suffolk. No lo ve como un lujo, sino como una obligación para un recién ascendido que no quiere repetir la historia de tantos otros.

Experiencia, minutos y cero descensos

Skuse insiste en un matiz clave: no basta con fichar talento, hay que fichar oficio. “Tienes que traer experiencia de Premier League, durabilidad de Premier League, y creo que los fichajes que han hecho van por ahí”, subraya.

Ahí entra en escena Issa Diop. No es un nombre que levante pasiones en todas las gradas y el propio Skuse lo admite: “Issa Diop, a algunos puede dejarles fríos”. Pero enseguida cambia el foco. “Mira su experiencia en la Premier. La cantidad de partidos que ha jugado sin lesiones, y no ha sufrido descensos”. Datos duros, nada de adornos.

Ese es el tipo de perfil que Ipswich ha buscado con insistencia: jugadores que sepan lo que es el ritmo del máximo nivel inglés, que no se rompan a mitad de temporada y que sostengan el bloque cuando lleguen los meses pesados del calendario.

De McKenna a O’Neil: nuevo plan de supervivencia

Cuando Ipswich selló el ascenso al final de la temporada 2023-24, el trabajo de Kieran McKenna se leyó como un plan maestro para escapar del Championship. El club rompió una espera de 22 años sin Premier League. El sueño, sin embargo, duró poco: el regreso a la élite terminó con un descenso rápido y el retorno al segundo escalón.

Ahora el libreto cambia de manos. Entra Gary O'Neil, un técnico que ya sabe lo que es pelear por la permanencia con Wolves y Bournemouth. Su experiencia en esos banquillos es, en sí misma, otro fichaje.

Skuse ve una línea clara en el nuevo proyecto: “Han traído jugadores duraderos, que pueden jugar muchos partidos y mantener la continuidad en el grupo. Creo que los fichajes han sido muy buenos”. La idea no es rotar por obligación, sino por elección. El plan pasa por un núcleo estable, reconocible, que no se desfigure por culpa de las lesiones.

Intensidad, estabilidad y un bloque difícil de romper

Las sensaciones de pretemporada refuerzan esa lectura. Skuse ha visto al equipo en un par de amistosos y detecta una intención muy marcada: “Lo que intentan conseguir es esa intensidad y esa estabilidad, y también la resiliencia para ser difíciles de romper”.

La ecuación es clara: correr mucho, conceder poco, sostener el nivel físico durante todo el curso. Para un recién ascendido, cada punto vale oro, y un par de semanas con medio once en la enfermería pueden costar una categoría.

Ipswich no quiere volver a aprenderlo por las malas.

Primer examen en el norte

El estreno no ofrece margen para la relajación. El primer test de O'Neil y sus hombres llegará lejos de casa, en el norte, ante Sunderland en la jornada inaugural de la Premier League. Un desplazamiento exigente, un ambiente caliente y un mensaje que el vestuario quiere dejar desde el minuto uno: esta vez, el objetivo no es solo llegar a la Premier.

Es quedarse. Y para eso, en Ipswich han decidido que el músculo más valioso no es el del sprint, sino el de la resistencia.