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Inter Milan busca a Curtis Jones: Liverpool pide 35 millones

Inter Milan ha decidido ir en serio por Curtis Jones. El club italiano ha puesto sobre la mesa una propuesta que alcanza los 30 millones de libras por el centrocampista, pero en Anfield la respuesta es clara y repetida: el jugador no sale por menos de 35 millones. Ese margen, aparentemente pequeño, está marcando toda la negociación.

Liverpool ya había rechazado una oferta anterior de Inter cifrada en 21,75 millones de libras. Un mensaje nítido: el interés se agradece, las rebajas no. Con Jones entrando en su último año de contrato, el escenario podría invitar a cierta flexibilidad, pero el club inglés no muestra intención alguna de bajar su propio listón interno.

Un interés declarado desde Italia

Lo de Inter no es un capricho de última hora. El seguimiento viene de lejos y ha sido reconocido en público. El director deportivo Piero Ausilio lo dejó claro este verano: “Curtis Jones – we are paying attention to him. We didn't hide. We understand what the developments will be”. Una declaración que encajaba con un interés real y sostenido, y que ahora se traduce en ofertas formales.

El contexto actual indica que el dossier sigue vivo. Inter ve en Jones un perfil que encaja en su estructura: centrocampista con experiencia en la élite, acostumbrado a partidos de máxima exigencia y con margen para consolidarse aún más. Pero el entusiasmo italiano choca, de momento, con la frialdad de los números en Liverpool.

Un verano de reajustes en Anfield

La situación de Jones no se entiende sin mirar el resto del tablero. Liverpool afronta un verano de retoques profundos en la plantilla. El club mantiene conversaciones por Bradley Barcola con Paris Saint-Germain y estudia reforzar otras posiciones, mientras recibe consultas por varios jugadores de rotación que han dejado buenas sensaciones en la gira por Estados Unidos.

En paralelo, hay interés por jóvenes como Luke Chambers, Lewis Koumas, Calum Scanlon e Ifeanyi Ndukwe. No son nombres de portada, pero sí piezas que hablan de una planificación que va más allá del once titular. La gestión del grupo, desde la base hasta el núcleo duro, está en plena revisión.

Todo esto sucede en plena transición hacia la etapa de Andoni Iraola. El técnico llega a un vestuario donde la competencia en la medular es feroz: Dominik Szoboszlai, Alexis Mac Allister, Ryan Gravenberch y Florian Wirtz se proyectan como protagonistas en las zonas centrales. En ese ecosistema, Jones ha sido en los últimos años algo más que un simple recurso: un comodín fiable.

El valor de un jugador de club

Ese contexto explica por qué Liverpool se planta en 35 millones. Jones es producto de casa, conoce el club, entiende el entorno y ha demostrado que puede rendir en noches de máxima tensión. Es versátil tácticamente, está en plena madurez deportiva y cumple con el criterio de cupo local, un factor que siempre encarece el precio en la Premier League.

Vender un perfil así nunca es sencillo. No solo se trata de reemplazar sus minutos, sino de encontrar a alguien que llegue y mantenga el nivel competitivo sin margen de adaptación excesivo. Y eso cuesta dinero. Bastante más, seguramente, que la diferencia entre los 30 y los 35 millones que separan hoy a Inter y Liverpool.

Hay también un argumento estrictamente futbolístico. Con Champions League en el horizonte y un entrenador nuevo intentando imponer su idea con rapidez, la profundidad de plantilla se vuelve determinante. Jones no acapara portadas ni garantiza titularidades en los partidos más grandes, pero encarna un tipo de jugador que decide temporadas: el que entra, cumple y no baja el listón.

El dilema del jugador y el pulso del mercado

Si Jones busca un rol mayor, la lógica está de su lado. Las carreras son cortas y el tiempo de juego pesa tanto como el salario. Inter podría ofrecerle un escenario distinto, quizá un papel más central. Pero en Liverpool la ecuación es otra: si se vende, será en condiciones que reflejen su calidad, su condición de canterano y la dificultad real de sustituirlo.

De ahí que en Anfield se vea más razonable una cifra cercana a los 35 millones que a los 30. Incluso así, parte de la afición podría mirar la operación con recelo, consciente de lo que se pierde en términos de identidad y fiabilidad competitiva.

No hay urgencias en Merseyside. El club parece dispuesto a escuchar, pero también a esperar. Inter ha dado el primer paso serio. Si quiere de verdad a Curtis Jones, tendrá que demostrarlo donde de verdad cuenta en este negocio: en el último tramo de la negociación, ese en el que cinco millones pueden separar un simple interés de un fichaje decisivo.