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Inglaterra se prepara para el duelo en el Azteca: alerta máxima y alivio con Rice

Inglaterra ya ha dejado atrás el susto ante la República Democrática del Congo. El doblete de Harry Kane en Atlanta no solo evitó un tropiezo sonrojante: probablemente sostuvo el proyecto de Thomas Tuchel en plena tormenta. Ahora, lo que espera es otra dimensión. Ciudad de México, el Estadio Azteca, la altitud y un ambiente que promete ser abrasador en la madrugada del lunes (1.00 BST).

No habrá margen para la distracción. Ni dentro ni fuera del campo.

Rice, de preocupación a alivio

La mejor noticia para Inglaterra llegó de la boca del propio Tuchel. Declan Rice, que terminó entre gestos de dolor la agónica victoria por 2-1 ante la RD del Congo, no sufre lesión. El técnico dejó claro que el mediocentro estará disponible para el duelo de octavos ante México.

Rice arrastra dolor nervioso en la espalda durante todo el torneo y acumula más de 4.000 minutos esta temporada. Es uno de los futbolistas más exprimidos del Mundial. Aun así, Tuchel confía en él como pieza imprescindible en el corazón del equipo… o incluso fuera de su zona natural.

En los últimos minutos ante los congoleños, Rice acabó en el lateral derecho, parche de emergencia ante la ausencia de Reece James, que volvió a perderse el entrenamiento. Ese detalle abre la puerta a cambios en la alineación y a un tablero táctico más flexible para el Azteca.

Gordon aprieta, Rashford mira de reojo

Si el final en Atlanta dejó un héroe evidente en Kane, también señaló un agitador silencioso: Anthony Gordon. El extremo cambió el ritmo del partido al entrar por Marcus Rashford en la izquierda, atacó espacios, encaró sin complejos y dio aire a un equipo que se ahogaba.

Tuchel, que ya ha demostrado no temblarle el pulso con las jerarquías, tiene ahora una decisión incómoda. Mantener a Rashford por nombre y jerarquía o apostar por el filo reciente de Gordon en un escenario que no perdona la indecisión. La altitud castigará las piernas; los que entren tendrán que marcar diferencias rápido.

El otro partido: hotel, ruido y una ciudad en ebullición

La batalla no será solo futbolística. La selección inglesa ya trabaja en un plan para minimizar el impacto de una hinchada mexicana que se prepara para rodear a los visitantes desde el primer minuto. Se espera un recibimiento ruidoso en el hotel de concentración, con cánticos, bocinas y fuegos artificiales en plena noche, un clásico en las grandes noches del Tri.

La altitud de Ciudad de México añadirá una capa más de dificultad. El Azteca, escenario del doble capítulo eterno de Diego Maradona en 1986, se convierte ahora en el examen definitivo de carácter para una Inglaterra que sueña con su primer título mundial en 60 años.

Mientras tanto, las entradas se han disparado hasta cifras estratosféricas. Los billetes para este México–Inglaterra de octavos alcanzan los 36.000 dólares (unos 27.300 libras), niveles de récord para un cruce de eliminación directa. La demanda local, el morbo del rival y el magnetismo del estadio han convertido el partido en un lujo reservado a unos pocos.

Un país en vela… y en debate

El horario del encuentro —1.00 de la madrugada en el Reino Unido— ha abierto un debate que va más allá del césped. Thomas Tuchel lanzó un mensaje claro: los niños deberían tener “una excusa para el colegio” al día siguiente. El partido, dijo en su momento, merece ser vivido en directo.

La respuesta política no tardó. La ministra de Educación, Bridget Phillipson, enfrió la idea de un permiso generalizado, pero dejó la puerta abierta a la flexibilidad familiar. “Es un partido tarde, pero los niños pueden estar en el colegio al día siguiente”, señaló, insistiendo en que la decisión recae en los padres y en la edad de los menores.

Mientras las familias deciden si habrá madrugada o no, el país se organiza. Los pubs han recibido autorización para abrir hasta altas horas, con la esperanza de que la carrera de Inglaterra en el torneo siga empujando el consumo. La reciente victoria ya ha dado un respiro a la economía: hostelería al alza, más gasto en comercios y un ambiente de celebración que contrasta con la fragilidad de la confianza empresarial.

Para los que duermen… y para los que viajan

No todos se quedarán despiertos. La BBC, dueña de los derechos del choque de octavos, ofrecerá una repetición íntegra y sin spoilers del partido en BBC Two a partir de las 7.10 de la mañana del lunes. Un guiño a quienes prefieran conservar el sueño y vivir el drama con café en mano, sin rótulos ni resultados filtrados.

Otros han optado por la experiencia completa: viajar a Ciudad de México. Las autoridades y los expertos en viajes recomiendan precaución. Tres personas murieron en las celebraciones masivas en la capital mexicana el martes por la noche, un recordatorio de que la fiesta puede desbordarse. Para los hinchas ingleses, la consigna es clara: disfrutar del ambiente, pero moverse con cuidado en una ciudad gigantesca, imprevisible y totalmente volcada con su selección.

Y para los más curiosos, el viaje tiene un eco histórico. No serán los primeros ingleses en dejar huella en México: un grupo de mineros de Cornualles llevó allí, hace más de un siglo, dos exportaciones muy particulares: el fútbol y los pasties. De aquellos partidos improvisados en pueblos mineros al coloso del Azteca, la pelota ha dado un giro completo.

Camino al título… si superan el primer muro

La victoria ante la RD del Congo ha despejado el camino, pero solo en el papel. El cruce con México es la primera gran pared en la ruta hacia la final. Las proyecciones ya dibujan posibles rivales, cruces y escenarios si Inglaterra logra sobrevivir a la noche del Azteca. Los aficionados se preguntan hasta dónde puede llegar este grupo; las tertulias ya discuten si el doblete de Kane entra en el catálogo de grandes momentos mundialistas del país.

Todo eso, sin embargo, depende de lo que ocurra el domingo. Un capitán en racha, un mediocentro clave que respira aliviado tras el susto físico, un técnico bajo examen constante y un estadio que no perdona la fragilidad mental.

Inglaterra ya sabe su ruta hacia la gloria. Lo que falta por saber es si está preparada para atravesar el infierno verde de Ciudad de México sin caerse por el camino.