Ronald Koeman tiene una nueva petición en la mesa. Y no llega de cualquier parte. Hugo Borst, una de las plumas más reconocidas del fútbol neerlandés, ha lanzado un alegato contundente en su columna en Algemeen Dagblad: es la hora de Bryan Linssen en la selección de Países Bajos.
El nombre sorprende. La edad, aún más. Linssen, 35 años, delantero de un NEC que desafía la lógica y se ha instalado en la tercera plaza de la VriendenLoterij Eredivisie, se ha convertido en el símbolo de un equipo que vive por encima de cualquier expectativa. Y Borst quiere que ese impulso llegue también al Oranje.
“En NEC hay un futbolista de 35 años al que todos apreciamos: Bryan Linssen. Cada vez está mejor”, escribe el periodista, que no se limita a la nostalgia ni al romanticismo del veterano que se resiste a apagarse. Su argumento es futbolístico. Frío. Directo.
Linssen nunca ha sido una estrella continental ni ha brillado en la élite europea con un gran escaparate. Ni falta que hace, según Borst. Para él, el delantero aporta algo que la selección neerlandesa no abunda precisamente: profundidad. “Linssen no está en una liga propia, pero sus estadísticas son buenas y tiene profundidad en su juego, algo raro en el Oranje”, subraya.
Ahí se sostiene buena parte de su tesis. No solo marca, insiste. También condiciona. “Linssen marca con regularidad”, recuerda Borst, que inmediatamente amplía el foco: no se trata únicamente de sus goles. Lo que le fascina es el paquete completo.
Habla de ética de trabajo. De intensidad. De un futbolista que no negocia el esfuerzo. “También tiene una ética de trabajo extremadamente fuerte”, remarca el columnista, antes de dibujar una imagen casi física del delantero: “Siempre está en forma, persigue a los defensas y mete miedo a los porteros. Linssen no tiene ni un gramo de grasa, es un bloque de músculo”.
No es solo admiración estética. Es una propuesta deportiva. Un perfil que, según Borst, encajaría en un equipo nacional que a menudo acusa la falta de un delantero que castigue, presione y viva al límite cada balón dividido.
Comparación con Wout Weghorst
Ahí aparece otro nombre clave en la discusión: Wout Weghorst. El periodista no esquiva la comparación. La busca. La provoca. Y se moja sin rodeos: considera que el atacante de NEC es mejor delantero “en todos los aspectos”.
El contraste no se queda en lo que ocurre dentro del área. Borst entra también en el terreno del carácter, de la química de grupo, de lo que no se mide con números pero pesa en un vestuario. De Linssen dice que es “afable, alegre y sociable”. Y remata con un dardo directo hacia el actual referente del nueve físico en la selección: “Prácticamente todo lo que le falta a Weghorst”.
La comparación continúa en el aire, esta vez por arriba. En un país que ha venerado históricamente el juego combinativo, el debate sobre el delantero rematador siempre reaparece. Borst lo tiene claro: para él, Linssen es mejor cabeceador. “Llega más alto que Weghorst, que tampoco me parece nada malo”, concede, antes de volver a la idea central de su columna.
Su mensaje final es casi una súplica, pero con la firmeza de quien sabe que está removiendo conciencias: si se busca un delantero que aporte fútbol, trabajo y humanidad al grupo, Bryan Linssen merece, al menos, entrar en la conversación.
Y ahí deja el desafío, sin rodeos, dirigido al seleccionador: “Pero si vamos a ser sociables, Koeman: piense en Bryan Linssen”.





