Harry Kane y su penalti fallido en la Bundesliga
Harry Kane falló. Y no fue un penalti cualquiera.
En el momento en que se preparaba para lanzar, tras la falta sobre Michael Olise cometida por Konstantinos Koulierakis, el foco de las cámaras se desvió unos metros. Allí, casi en segundo plano, apareció Jeanuel Belocian. El defensor de Wolfsburg, 21 años, aplicó el manual completo de las “artes oscuras”: una serie de toques sutiles con los tacos, justo sobre el punto de penalti, mientras el árbitro lidiaba con las protestas de los jugadores de Bayern.
No hizo falta más. Un par de escarbaduras en el césped. Nada estridente, nada que llamara la atención en directo. Pero suficiente.
Cuando Kane inició su habitual rutina, todo parecía seguir el guion conocido en Alemania: carrera medida, mirada fría, un portero condenado a la estatua. Esta vez, sin embargo, el pie de apoyo traicionó al goleador. Se hundió apenas, lo justo para desequilibrar su cuerpo. El inglés se echó hacia atrás y el disparo salió desviado, mansamente, a la derecha del poste.
Silencio. Incredulidad. En la grada de Bayern, donde el penalti de Kane se había convertido casi en un trámite, la escena resultó casi irreal.
La fallida ejecución cortó de golpe una racha monumental: 24 penaltis consecutivos convertidos en la Bundesliga. Desde que dejó Tottenham rumbo a Baviera, Kane se había erigido en la referencia absoluta desde los once metros en Alemania. Implacable, repetitivo en la eficacia, casi mecánico. Hasta que una mezcla de picardía rival y un pequeño desliz físico rompieron la perfección.
No es la primera vez que el inglés se topa con el error esta temporada, pero sí la más llamativa en el torneo doméstico. Antes de este fin de semana, sus únicos fallos con la camiseta de Bayern se habían producido en Europa y en la copa: uno en Champions League ante Union Saint-Gilloise en enero y otro en la DFB-Pokal, cuando Florian Stritzel, portero de Wehen Wiesbaden, adivinó su lanzamiento.
El dato global, pese al tropiezo, sigue siendo demoledor. Con Bayern, Kane ha lanzado 40 penaltis en todas las competiciones. Ha marcado 37. Solo tres errores. Una efectividad del 92,5%, cifras que lo mantienen en la élite histórica de los especialistas desde los doce pasos.
El episodio con Wolfsburg, con Belocian arañando el punto de penalti y Kane enviando el balón fuera, alimentará debates sobre los límites del juego psicológico y las pequeñas trampas permitidas por la picaresca. Pero no cambia la dimensión de la temporada del capitán de Inglaterra.
En la Bundesliga, Kane continúa mandando con autoridad en la tabla de goleadores: 33 tantos, muy por delante de Denis Undav, de Stuttgart, que suma 19. Sus primeros meses en Alemania han dibujado un debut de impacto pocas veces visto en el fútbol europeo reciente, una irrupción que ha redefinido el listón para cualquier delantero que aterrice en el campeonato alemán.
Su hoja de servicio no volverá a lucir el pleno perfecto en penaltis de liga. Esa mancha ya es permanente. Lo que no cambia es el horizonte: terminar la temporada con la misma voracidad y llegar al parón internacional de verano listo para liderar, una vez más, a su selección. Porque si algo ha demostrado Kane en su carrera es que un penalti fallado no cierra historias. Las abre.




