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Haaland y el destino de Senegal en el Mundial

Senegal se asomó al precipicio este lunes. Un 3-2 ante Noruega, con un doblete implacable de Erling Haaland, dejó a los Leones de la Teranga al borde de la eliminación del FIFA World Cup y aferrados ya solo a las matemáticas.

Ismaïla Sarr hizo todo lo que se le puede pedir a una estrella en una noche límite. Marcó dos goles, sostuvo a su selección cuando el partido amenazaba con romperse y mantuvo viva la esperanza hasta el final. No alcanzó. Cada zarpazo de Sarr encontró respuesta al otro lado, y ahí apareció Haaland, brutal en las áreas, para inclinar el duelo.

El castigo es doble para Senegal: no solo pierde, sino que queda condenada a mirar de reojo el resto del grupo. Solo puede aspirar a la tercera plaza en el Group I y necesita que otros resultados encajen a la perfección. Ya no depende de sí misma. Para una generación que aspiraba a algo más que sobrevivir en la fase de grupos, el golpe es duro.

Gouiri rescata a Argelia y da aire a África

No todo fueron malas noticias para el continente. Argelia encontró una bocanada de oxígeno y algo de orgullo colectivo con un trabajado 2-1 ante Jordania. Venía herida, golpeada por la derrota frente a la Argentina de Lionel Messi, y se jugaba mucho más que tres puntos: se jugaba credibilidad.

El partido se enredó, Argelia sufrió, pero aguantó. Y cuando el reloj ya pesaba, apareció Amine Gouiri. Su gol tardío no solo selló la remontada, también se sintió como una pequeña respuesta africana en un torneo que aprieta sin piedad. Una “tabla de salvación”, sí, pero también una declaración de que Argelia no está dispuesta a irse en silencio.

Ghana–Inglaterra y DR Congo–Colombia, los duelos que vienen

La jornada del martes se presenta cargada de tensión y matices. El cruce entre Ghana e England llega envuelto en preguntas que van más allá de la pizarra. Una de ellas se ha convertido casi en obsesión: el “dilema Jordan Ayew”. Cómo encajarlo, cuánto condiciona su presencia al resto del ataque, qué versión de Ghana se ve con él y cuál sin él. No es un simple debate de nombres, es una cuestión de identidad ofensiva.

Al mismo tiempo, DR Congo se mide a Colombia en un choque que puede redefinir aspiraciones. Para los africanos, es una oportunidad de golpear a una selección históricamente competitiva y enviar un mensaje claro en el torneo. Para Colombia, el reto pasa por imponer su jerarquía y evitar que el partido se convierta en una batalla física y emocional donde DR Congo se siente cómodo.

Mientras tanto, Senegal mira todo desde la cuerda floja. Un tropiezo propio, un gol en otro estadio, una combinación de marcadores… cualquier detalle puede sentenciarla o regalarle una última vida. En un Mundial que no espera a nadie, la pregunta es simple y brutal: ¿quién de todos estos equipos llegará con voz propia a la recta decisiva y quién se quedará hablando solo con las cuentas de la calculadora?