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El gran reto de Arsenal: ¿queda hambre tras la cima?

Veintidós años esperando una liga. Tres subcampeonatos seguidos. Y por fin, en mayo, el trofeo de la Premier League volvió a las vitrinas de Arsenal. El club que vivió a la sombra durante dos décadas alcanzó por fin su 14º título liguero. La pregunta ahora es brutal en su sencillez: ¿queda hambre?

El peaje físico de la temporada pasada fue evidente. Declan Rice llegó al límite, Bukayo Saka alternó fogonazos con desapariciones en un Mundial que también dejó tocado a William Saliba, con problemas de espalda. El desgaste emocional no fue menor: meses viviendo al filo, sin margen de error, hasta derribar por fin la puerta.

Los primeros compases de una campaña posterior a un gran torneo suelen ser erráticos. Esta vez, la sensación de imprevisibilidad es todavía más marcada. Nueve de los 20 clubes de la Premier League han cambiado de entrenador este verano. Por primera vez en 40 años, ninguno de los cinco grandes tótems del banquillo de la era moderna –Sir Alex Ferguson, Arsène Wenger, José Mourinho, Jürgen Klopp y Pep Guardiola– dirige a un equipo de la liga. El paisaje ha cambiado. Y ni siquiera en Arsenal, con Mikel Arteta como técnico más longevo del campeonato, las certezas son absolutas. Nadie se sorprendería si el campeón arranca con algo de lentitud.

Un nuevo City, sin Guardiola y lleno de incógnitas

En el otro extremo aparece Manchester City. Dos temporadas por debajo de sus estándares casi inhumanos y el final de una década bajo el mando de Guardiola han dejado un vacío enorme. Enzo Maresca llega para ocuparlo. Se parece a su antecesor en la banda y su idea de juego recuerda a la del técnico con el que trabajó como asistente, pero aterriza rodeado de dudas.

Su hoja de servicios no es menor: ascenso con Leicester, Europa Conference League y Mundial de Clubes con Chelsea. Sin embargo, buena parte de las aficiones que le vieron de cerca nunca terminaron de abrazar su propuesta. El Chelsea que dejó se hundió aún más tras su marcha, y el desajuste de la plantilla era evidente, pero la sensación de que no exprimió al máximo los recursos disponibles sigue flotando.

El Community Shield ofrece el primer vistazo a este City sin Guardiola. Un ensayo general con focos, pero sin veredicto definitivo. Sirve para tomar la temperatura, no para dictar sentencia.

El Community Shield, espejo deformado de lo que viene

La historia reciente advierte: el Community Shield engaña. Desde 2018, ningún ganador del trofeo ha acabado levantando la Premier League. Es, en cierto modo, un anti-termómetro. Suele señalar más los defectos que coronan o hunden a un candidato que las virtudes del futuro campeón.

A veces su importancia solo se entiende con el tiempo. En 1974, la pelea entre Kevin Keegan y Billy Bremner destapó la incomodidad del delantero de Liverpool tras la retirada de Bill Shankly y, sobre todo, la descomposición anímica de un Leeds que no asimiló el relevo de Don Revie por Brian Clough. En 2015, José Mourinho apareció en el partido con chándal, barba de varios días y camiseta ancha, y sufrió su primera derrota ante Arsène Wenger. Pocos imaginaron entonces el caos que estallaría meses después en Chelsea y que terminaría con su despido en diciembre.

La última edición ya dejó señales. Crystal Palace derrotó a Liverpool en los penaltis tras un 2-2 que retrató a Arne Slot y a los suyos. Mohamed Salah parecía desconectado del resto del ataque. La defensa fue un desorden constante. Encajaron dos empates. Las pistas estaban ahí, otra cosa es que se interpretaran a tiempo. Separar los problemas de rodaje de los fallos estructurales que persisten dos o tres meses después sigue siendo el gran desafío de agosto.

Arsenal: ajustes, dudas y un nuevo rostro en la banda izquierda

Las preguntas en torno al choque del domingo son menos obvias de lo habitual. Arsenal viene de un amistoso ante Como en el que Bruno Guimarães salió desde el banquillo y podría tener minutos en Wembley, probablemente junto al joven Myles Lewis-Skelly en el centro del campo. El canterano de 19 años ha sido protagonista en la pretemporada gracias a los descansos prolongados de Declan Rice, Martín Zubimendi y Martin Ødegaard tras el Mundial. Al mismo tiempo, su nombre ha circulado en el mercado. Por eso su celebración frente a Como –corazón con las manos y gesto al escudo– tuvo un peso especial. Un guiño, quizá, en medio del ruido.

La banda izquierda del ataque se ha quedado coja tras la venta de Leandro Trossard. Morgan Rogers se fue a Chelsea y Vinícius Júnior se quedó en Real Madrid. La respuesta del club ha sido la llegada del internacional griego Christos Tzolis, de 24 años, procedente de Club Brugge. El Community Shield será el primer escenario serio para medir su encaje: cómo interpreta los automatismos, cuánto amenaza en profundidad, hasta qué punto reduce la necesidad de acudir de nuevo al mercado para reforzar ese costado.

City, pendiente de Rodri y de un mediocampo en reconstrucción

En el lado de City, la gran incógnita tiene nombre propio: Rodri. Su posible traspaso a Barcelona sigue sin concretarse y mantiene al club en una especie de limbo. Hasta que no se resuelva su futuro, cualquier planificación en esa zona del campo queda a medias. Enzo Fernández aparece como el candidato preferido para ocupar el eje, pero su menor capacidad física plantea dudas sobre su encaje como mediocentro puro, incluso con la llegada del potente Elliot Anderson para dar músculo.

El centro del campo vive una sacudida mayor. Tijjani Reijnders, titular en los amistosos ante Inter y Atlético, está rumbo a Al-Qadsiah. Bernardo Silva ha puesto rumbo a Real Madrid. Es una remodelación profunda. Falta por ver si el nuevo dibujo incluye a Phil Foden como pieza central a largo plazo. Elegido mejor jugador del año en 2024, ha perdido chispa desde entonces, aunque arrancó de inicio ante Inter y Atlético en pretemporada. Con varios compañeros aún recuperándose del Mundial, las próximas semanas se le abren como una ventana ideal para recuperar galones.

La salida de John Stones, que solo fue titular en 11 partidos en las dos últimas temporadas, pesa menos en lo futbolístico que en lo anímico. Era un referente silencioso de vestuario. Sin Stones, sin Silva y sin Guardiola, el carácter de este City, su manera de reaccionar al golpe y al error, no puede ser la misma.

Un título menor, un escaparate mayor

El domingo, Wembley se convierte en escaparate de dos historias cruzadas. De un lado, el campeón que por fin derribó la puerta y ahora debe demostrar que no se conforma. Del otro, un gigante que ha perdido a su arquitecto y se mira al espejo para descubrir quién es sin él.

Es solo el Community Shield. El trofeo menos determinante del calendario inglés. Pero en los detalles –un desajuste en la presión, un mediocentro desbordado, un extremo que no termina de atreverse– suele esconderse el primer rastro de lo que viene.

La cuestión es si alguien será capaz de leerlo a tiempo.