Glentoran busca a Jim Magilton como nuevo entrenador
Glentoran ya tiene objetivo claro para su banquillo: el elegido es Jim Magilton, actual técnico de Cliftonville y uno de los entrenadores del momento en el fútbol norirlandés.
La salida de Declan Devine del club del Oval se confirmó el lunes, tras dos años en el cargo y un arranque de temporada muy por debajo de lo esperado. Sin tiempo para reaccionar, el equipo quedó en manos de sus asistentes, Paddy McCourt y Tim McCann, que dirigieron la derrota en casa del martes ante el líder de la Irish Premiership, Coleraine. El golpe aceleró decisiones.
La directiva de los Glens ya ha dado el siguiente paso: ha realizado un acercamiento formal para poder hablar con Magilton, al que considera su principal candidato. El movimiento llega en un contexto cargado de morbo: ambos clubes se verán las caras este sábado en Solitude en un duelo de liga que puede tener más lectura que los simples tres puntos.
Jim Magilton
Magilton, de 57 años y exinternacional con Irlanda del Norte, asumió el mando de Cliftonville en 2023, tomando el relevo de Paddy McLaughlin. No tardó en dejar huella. En 2024 llevó al club a conquistar la Irish Cup, poniendo fin a una espera de 45 años para levantar ese trofeo. Un título que cambió el pulso de la entidad y reforzó su figura en los banquillos.
Su trayectoria no se limita al fútbol local. Antes de llegar a Cliftonville trabajó en Ipswich Town, en la Irish FA, en Dundalk y en Melbourne Victory, acumulando experiencia en distintos contextos y estructuras. Ese bagaje ahora seduce a un Glentoran que necesita un giro firme tras su mal inicio.
El pasado reciente entre ambos clubes añade un punto extra a la historia. Magilton guió a los Reds al título de la BetMcLean Cup 2025, precisamente ante Glentoran en la final. Aquel triunfo consolidó su cartel competitivo, aunque dos meses más tarde sufrió el revés de perder la final de la Irish Cup frente a Dungannon Swifts.
Ahora, con Glentoran buscando nuevo líder y Magilton en la cúspide de su crédito deportivo, el próximo partido en Solitude puede convertirse en algo más que un simple enfrentamiento liguero. Puede ser el escaparate, quizá el punto de inflexión, de un posible cambio de era en el banquillo del Oval.



