Steven Gerrard no se anduvo con rodeos. Sustituir a Mohamed Salah no es solo un reto deportivo; es casi una misión imposible. Aun así, el ex capitán del Liverpool está convencido de que el club ya sabe cómo reinventarse sin su gran estrella.
En una charla en talkSPORT Breakfast, Gerrard puso el listón muy claro: encontrar un “clon” de Salah en el mercado es prácticamente una quimera. “Si intentas reemplazar a Salah con alguien parecido, hay muy pocos ahí fuera a los que puedas ir y coger. Olise sería uno, diría yo, pero no creo que esté disponible”, apuntó, dejando caer un nombre que lleva semanas orbitando alrededor de Anfield: Michael Olise.
La confianza en el modelo Liverpool
Gerrard tiró de memoria y de vestuario. Recordó que este Liverpool ya ha pasado por esto. Y ha sobrevivido.
“Cuando tuvimos que reemplazar a [Sadio] Mané, por ejemplo, fuimos a por [Luis] Díaz, que es ligeramente diferente. O cuando [Luis] Suárez se fue, tuvieron diferentes tipos de opciones para intentar reemplazar a los jugadores”, explicó.
No se trata de fotocopiar estrellas, sino de reconstruir el ataque con piezas nuevas, perfiles distintos y una idea clara de juego. Esa ha sido la marca de la casa en Anfield.
“Liverpool tiene un historial fantástico reemplazando a grandes jugadores que se han ido antes, así que tengo plena confianza, desde el punto de vista del reclutamiento, en que tendrán diferentes tipos de opciones, no necesariamente un ‘como por como’”, insistió Gerrard.
Ahí está el matiz clave: no hace falta otro Salah. Hace falta mantener —o acercarse— al volumen de influencia que el egipcio ha tenido durante años.
“Una cosa es segura: tienen que intentar reemplazar algún tipo de participación en goles, en términos de goles y asistencias, lo cual es extremadamente difícil, porque han sido increíbles para Liverpool durante muchos años”, remató.
Bayern cierra la puerta: Olise no se toca
Mientras en Inglaterra se fantasea con ver a Olise vestido de rojo, en Alemania la respuesta ha sido seca. Y contundente.
En el Bayern no quieren ni oír hablar de una venta rápida del francés tras solo dos temporadas en la Bundesliga. Desde la cúpula del club el mensaje es nítido: el equilibrio económico no va a pasar por debilitar al equipo.
El presidente de honor, Uli Hoeness, ya frenó en seco los rumores el mes pasado cuando le preguntaron por el supuesto interés del Liverpool.
“Si eso es cierto… no creo que lo sea, pero Liverpool gastó 500 millones de euros este año y está teniendo una temporada muy mala. Así que no vamos a contribuir a que jueguen mejor el año que viene”, lanzó, con su habitual filo.
Hoeness fue más allá y recordó cuál es, según él, la verdadera obligación del Bayern: “Jugamos a esto por nuestros aficionados. Tenemos 430.000 socios, tenemos muchos millones de aficionados en todo el mundo, y de poco les sirve que tengamos 200 millones de euros en el banco y juguemos peor al fútbol cada sábado por ello”.
El mensaje no solo apuntó a Liverpool. Fue una declaración de principios: el Bayern no está en modo liquidación.
Un contrato largo y sin escapatoria
Por si quedaba alguna duda, el director deportivo, Max Eberl, terminó de cerrar la puerta en Sport Bild. “Michael tiene contrato con nosotros hasta 2029, sin cláusula de rescisión. Estamos tranquilos”, sentenció.
Tranquilos en Múnich, inquietos en Liverpool. Gerrard ve en Olise un perfil capaz de acercarse a la productividad ofensiva que perdería el club si Salah acaba saliendo. Bayern, en cambio, lo ve como una pieza central de su futuro inmediato.
Liverpool, acostumbrado a reinventarse tras las marchas de Mané o Suárez, se enfrenta ahora a la prueba más grande de todas: ¿cómo rediseñar un ataque sin el hombre que ha definido una era, cuando el candidato ideal está blindado en Múnich hasta 2029?





