El futuro de Mohamed Salah: de Besiktas a Trabzonspor
El adiós de Mohamed Salah a Liverpool ya era una historia potente por sí sola. Ídolo absoluto en Anfield, un año más de contrato por delante y un salario de estrella mundial cercano a las 400.000 libras semanales. Pero el desenlace no será en Inglaterra. Ni, salvo giro de última hora, en el club que primero se movió con decisión para rescatarlo.
Durante semanas, todo apuntaba a un mismo destino: Besiktas. Turquía como nuevo escenario, Estambul como gran ciudad para el siguiente capítulo y una oferta firme sobre la mesa mientras Arabia Saudí y la MLS tanteaban sin apretar el acelerador. Parecía una carrera decidida.
Hasta que apareció Trabzonspor.
Un lujo que dejó de ser sostenible
Liverpool y Salah acordaron separarse este verano pese al año de contrato pendiente. No fue una ruptura impulsiva. Durante mucho tiempo, el egipcio fue un lujo que el club podía permitirse sin pestañear: cifras descomunales de goles y asistencias, temporadas encadenadas a ritmo de leyenda y una influencia ofensiva que justificaba cualquier esfuerzo económico.
El problema llegó cuando se secó el caudal. La última campaña dejó un descenso evidente en su producción ofensiva. Con menos goles y menos impacto en el último tercio, su escaso aporte defensivo comenzó a pesar más. La balanza cambió de lado. Liverpool decidió abrir una nueva etapa y Salah, a sus 32 años, empezó a escuchar con calma.
Besiktas golpea primero… y se queda congelado
Besiktas fue el club que dio el paso frontal. Con interés saudí y estadounidense en segundo plano, el gigante de Estambul presentó una propuesta clara y avanzó hasta lograr un acuerdo verbal con el entorno del jugador: contrato de 1+1 años, 10 millones de euros netos por temporada más 2 millones en bonus. Un paquete potente para el estándar turco, atractivo para un futbolista que ya ha ganado casi todo en Europa.
El movimiento parecía bien encaminado. Proyecto grande, rol estelar, una liga que lo recibiría como superestrella. La operación se cocinaba a fuego medio, sin estridencias, hasta la mañana del sábado.
Ahí cambió todo.
Trabzonspor entra en escena y sube la apuesta
La noticia saltó desde dos frentes, uno francés y otro turco: Santi Aouna y Yağız Sabuncuoğlu coincidían en el mismo punto clave. Trabzonspor había irrumpido en la negociación y no para tantear, sino para intentar arrebatar directamente el fichaje.
Sabuncuoğlu detalló el movimiento: reunión con el representante de Salah y oferta oficial presentada. La propuesta, contundente: 17 millones de euros de salario anual y un contrato por dos temporadas. Traducido al ritmo semanal, unos 280.000 libras, una cifra muy seria para la Super Lig y superior al paquete planteado por Besiktas.
El propio periodista añadió después un matiz decisivo: el agente ya había trasladado a Salah todos los detalles y la respuesta inicial del jugador era positiva hacia la oferta de Trabzonspor. No hay firma, pero sí una inclinación clara. Falta un último filtro, quizá el más importante para el egipcio: consultar con su familia antes de tomar la decisión final.
Besiktas pisa el freno, Trabzonspor acelera
Mientras Trabzonspor avanza en “negociaciones avanzadas” con el agente, según Aouna, el efecto colateral no se hizo esperar. Besiktas decidió suspender oficialmente las conversaciones “hasta nuevo aviso”, pese a tener ya ese acuerdo verbal con el entorno del futbolista.
El mensaje es nítido: el club de Estambul no quiere entrar en una guerra salarial que dispare el coste de la operación. Y al mismo tiempo, asume que ahora mismo no tiene la mano ganadora.
Trabzonspor, en cambio, huele la oportunidad. Un contrato corto pero muy fuerte en lo económico, un papel central en el equipo y el impacto mediático de llevar a uno de los grandes nombres de la última década en Europa a un proyecto ambicioso lejos de los focos tradicionales.
¿Último gran contrato, nuevo desafío o ambas cosas?
Para Salah, el escenario es claro: se marcha de Liverpool tras años de gloria, con su estatus de leyenda intacto pero con la necesidad de elegir bien su último gran contrato. Arabia Saudí ofrece dinero casi sin límites, la MLS abre puertas comerciales y de vida, pero Turquía se ha movido con decisión y rapidez.
Besiktas parecía tenerlo atado. Hoy, el viento sopla hacia Trabzon. El siguiente paso ya no está en manos de clubes ni agentes, sino en la conversación que el egipcio mantenga con los suyos.
Cuando Salah tome el teléfono para dar su respuesta definitiva, no solo decidirá entre dos camisetas turcas. Estará marcando el tono del tramo final de su carrera.




