Frimpong y Endo: Futuro incierto en Liverpool tras la EFL Cup
Liverpool avanzó a la cuarta ronda de la EFL Cup tras imponerse a Tottenham Hotspur en Anfield en la noche del martes. Lo hizo con una alineación casi irreconocible: Andoni Iraola introdujo diez cambios respecto al once que había empatado ante Fulham el fin de semana.
La copa se convirtió en banco de pruebas. Y también en escaparate incómodo para algunos.
Frimpong, señalado en una noche para reivindicarse
El técnico español aprovechó el duelo para mirar de cerca a varios jugadores de rotación. Trey Nyoni, James McConnell y Lewis Koumas disfrutaron de una titularidad poco habitual. En el lateral derecho, Jeremie Frimpong partió de inicio, relegado últimamente por Ronald Araujo en el orden de preferencias.
Sobre el papel, el contexto era ideal para un lateral ofensivo como el neerlandés. En la práctica, dejó muy poco. Apenas apareció en ataque y, lo que es peor, Tottenham detectó pronto por dónde hacer daño. Su banda se convirtió en zona de caza para Mathys Tel, Mohammed Kudus y Omar Marmoush, que le exigieron al límite durante los 90 minutos.
La sensación en la grada fue la continuación de una tendencia. Frimpong todavía no ha logrado convencer con la camiseta roja y ya ha sido duramente criticado por la afición tanto esta temporada como la anterior. No ayuda que, del otro lado, Araujo se haya consolidado como el lateral derecho de confianza de Iraola, con Conor Bradley cerca de regresar tras lesión.
El contexto agrava el juicio: Liverpool pagó 30 millones de libras a Bayer Leverkusen en el verano de 2025 por un jugador que hoy es visto como uno de los eslabones más débiles de la plantilla. El vacío que dejó Trent Alexander-Arnold con su marcha a Real Madrid sigue sin llenarse, y actuaciones como la de Frimpong alimentan la sensación de que el club necesitará acudir de nuevo al mercado para encontrar un lateral derecho titular fiable.
Para el neerlandés, el mensaje es claro: tiene mucho que mejorar si quiere demostrar que tiene futuro en Anfield.
Endo, borrado incluso en el escenario perfecto
Si la noche fue gris para Frimpong, el panorama de Wataru Endo resulta todavía más preocupante. El japonés, a sus 33 años, ni siquiera pisó el césped en un partido que parecía hecho a su medida.
Endo ya había recibido un primer golpe la semana pasada, cuando se quedó fuera de la lista de 25 jugadores para la Champions League, igual que Federico Chiesa, mientras McConnell y Nyoni sí entraban en la convocatoria europea. Un aviso serio.
Ante Tottenham, con diez cambios en el once y con Endo aún sin disputar un solo minuto en las cuatro primeras jornadas de Premier League, todo apuntaba a que por fin tendría una oportunidad. Podía haber entrado como mediocentro, incluso como central, posición en la que dejó buenas sensaciones en pretemporada frente a Como. No ocurrió.
Iraola apostó por McConnell, de 22 años, y Nyoni, de 19, en la alineación inicial. Ryan Gravenberch y Dominik Szoboszlai comenzaron en el banquillo, pero el japonés volvió a quedarse mirando.
El propio entrenador lo había explicado en los últimos días: la competencia en la zona de mediocentro es feroz y ve a varios jugadores por delante de Endo. “El problema es que, por delante de él en su posición, tengo muchos jugadores”, admitió el técnico. Enumeró nombres: Nyoni, Gravenberch, Alexis Mac Allister, Szoboszlai. Todos por delante en sus decisiones actuales. Aun así, añadió que le gusta “Wata” y que está convencido de que “tendrá sus momentos”.
La realidad del césped contradice esa esperanza. Si un futbolista no suma ni un minuto en un partido plagado de rotaciones, con oportunidades para jóvenes y suplentes, la pregunta es inevitable: ¿cuándo va a jugar?
El contrato de Endo expira al final de la temporada y todo apunta a que enero será la última ventana para que Liverpool recupere parte de los 16 millones de libras invertidos. Con tantos jugadores considerados por delante de él y con Iraola dejando claro con sus actos que no confía en el japonés como pieza importante, el desenlace se dibuja casi solo.
Para el club, para el entrenador y para el propio jugador, la salida en unos meses empieza a parecer menos una opción y más una necesidad.



