Hansi Flick no se dejó llevar por la euforia con Marcus Rashford. Valoró su adaptación, sí, pero dejó claro que, ante este Atlético, no basta con brillar con la pelota. Hay que trabajar sin ella. Y mucho.
"Esto no va solo de presionar cuando tenemos el balón; al final también tienes que defender", advirtió el técnico cuando le preguntaron por Rashford en la rueda de prensa previa. El mensaje fue directo, casi una advertencia pública. El rival obliga: "Vamos a jugar contra Atletico, y son buenos por las bandas".
La amenaza rojiblanca por fuera condiciona todo el plan. Flick exige un compromiso total de sus hombres de ataque para proteger una zaga que mezcla talento y bisoñez. Un desajuste en la presión, una carrera menos hacia atrás, y la línea defensiva queda desnuda. Ya lo han pagado antes.
"Cuando no presionamos, es más fácil para el rival encontrar espacios. Lo vimos con el primer gol; no presionamos al poseedor", recordó el alemán, todavía con esa acción grabada en la memoria. Ese detalle, esa décima de segundo de pasividad, es lo que no se puede permitir ahora que llega la Champions League. "Ahora hablamos de la Champions League, es una competición fantástica en la que todos quieren jugar", subrayó, elevando el listón de exigencia.
Para Flick, el equipo llega distinto a esta cita europea desde un punto de inflexión muy concreto: la derrota por 2-1 ante Girona en LaLiga a mediados de febrero. Aquel tropiezo, más que una herida, fue una sacudida.
"Después del partido contra Girona, jugamos a un mejor nivel", explicó. No lo dijo como consuelo, sino como diagnóstico. A partir de ahí, el bloque creció, se ordenó mejor, entendió que cada error se paga caro.
En el centro de esa evolución están dos nombres propios: Pau Cubarsí y Gerard Martin. Dos centrales jóvenes, expuestos a un escenario de máxima exigencia y a los focos permanentes. Flick los defendió con firmeza: "Nuestro equipo es muy joven. Los dos centrales, Pau Cubarsí y Gerard Martin, están haciendo un trabajo fantástico".
El elogio, sin embargo, vino acompañado de realismo. "Es normal que en algunas situaciones no tomen la decisión correcta. Son jóvenes, y adaptarse a este nivel es difícil de ver". El técnico asume el peaje del crecimiento: errores, dudas puntuales, decisiones precipitadas. Pero también ve ahí la base de un proyecto.
Entre la necesidad de que Rashford y el resto de atacantes se impliquen atrás y la apuesta por una defensa en construcción, Flick dibuja un equipo que todavía se está haciendo, pero que ya no tiene margen para la ingenuidad. Menos aún con Atletico atacando por las bandas y la Champions League llamando a la puerta.





