Everton y Stuttgart: Un amistoso lleno de espectáculo
El sol cae a plomo sobre el sur de Alemania y el MHP Arena se convierte en un pequeño teatro futbolístico a orillas del río Neckar. No es un simple amistoso de pretemporada entre VfB Stuttgart y Everton. Es un espectáculo. Y Stuttgart se lo toma al pie de la letra.
Cuarenta y cinco minutos antes del inicio, el fútbol pasa a un segundo plano. Las luces, la música y los fuegos artificiales toman la escena. Uno por uno, todos los jugadores locales reciben una presentación al estilo velada de boxeo: nombre, canción propia, llamaradas y ovación. Antes que nadie, la estrella local que no toca el balón: Fritzle, el famoso cocodrilo mascota del club, aparece como si fuera la atracción principal del cartel. Incluso posa con un robot. Alemania, 2026.
Mientras tanto, los jugadores de Everton saltan al césped casi en silencio, sin fanfarria, sin humo ni estridencias, mientras el animador del estadio sigue con entrevistas sobre el césped. Dos mundos en un mismo campo.
Un once con mensajes claros
Más allá del envoltorio, el amistoso le sirve a Everton para mandar señales. La más evidente, atrás: Jarrad Branthwaite y Jake O’Brien forman pareja en el centro de la zaga. Es la combinación que muchos querían ver y, sobre todo, una prueba importante para medir su estado físico. Branthwaite encadena titularidades en fines de semana consecutivos y O’Brien, por fin, actúa en su posición natural.
Ese movimiento, sin embargo, obliga a buscar un “apaño” en el lateral derecho. Hoy el elegido es Merlin Röhl, el clásico “pieza cuadrada en agujero redondo” que tantas veces exige la pretemporada. No es su sitio ideal, pero el ensayo también pasa por ahí: comprobar quién puede sostener una emergencia en banda si no llega el refuerzo que todo el mundo espera.
En el medio, la pizarra invita al debate: lo que en otros días ha sido un 4-2-3-1 hoy se asemeja más a un 4-3-3, con Iroegbunam, Armstrong y Hackney formando un trío en la sala de máquinas. Tres nombres, tres perfiles distintos y una pregunta clara: ¿puede este triángulo sostener el ritmo ante un rival de más rodaje?
La presencia de Hackney, además, se suma a la de Branthwaite como buena noticia en clave física. Dos piezas importantes que necesitan minutos y sensaciones. Hoy las tienen.
Oportunidades arriba y un ausente ilustre
Arriba, el “trabajo compartido” continúa. Beto y Thierno Barry se reparten el rol de ‘9’ en esta pretemporada, alternando partidos y momentos para liderar la línea. No hay jerarquía cerrada, hay competición. Y eso, en agosto, siempre dice algo del plan del entrenador.
Entre las notas positivas también aparece Dibling en el once inicial. El momento no podría ser mejor para que encuentre ritmo y confianza: rival exigente, escenario grande, clima de prueba real. Si quiere hacerse un hueco de verdad, días como este son oro.
En el otro lado del campo, la gran ausencia es Bilal El-Khannouss. Después de sus actuaciones con Marruecos en el Mundial, no entra en la convocatoria de Stuttgart, aunque sí ha recibido el reconocimiento que merecía: héroe aclamado por su afición, sin necesidad de tocar el balón hoy.
Un estadio lleno, dos historias paralelas
Desde el palco de prensa, Joe Thomas describe un MHP Arena que mezcla cemento viejo y acero moderno, con las gradas llenándose poco a poco mientras el calor aprieta. Los jugadores de Everton ya están en el estadio mucho antes del calentamiento. El ambiente se cuece despacio, sin prisa, con la sensación de que el rival de hoy será un examen serio.
A kilómetros de allí, Goodison Park también abre sus puertas. Mientras el equipo principal juega en Stuttgart, el viejo estadio de Everton acoge el duelo de Carabao Cup entre Preston North End y Huddersfield Town. El nuevo césped de Deepdale todavía se está asentando, así que el fútbol masculino sénior regresa a la “Grand Old Lady” por primera vez desde aquel 2-0 ante Southampton del 18 de mayo del año pasado. Dos escenarios, mismo escudo, un club repartido entre presente inmediato y preparación.
Un verano agitado… y un lateral que no llega
Desde el último amistoso en Hamburgo, el club ha movido ficha con la llegada de Christian Nørgaard, pero el gran tema pendiente sigue siendo el mismo: el lateral derecho. No hay fichaje nuevo para esa banda y el debate ha salido incluso del entorno puramente futbolístico. Hasta el primer ministro Andy Burnham ha opinado públicamente sobre la necesidad de reforzar esa posición. Cuando la política entra en la conversación sobre el once, el ruido está garantizado.
El contexto no quita que el equipo llegue a Stuttgart con buenas sensaciones tras el 2-1 logrado en Hamburgo una semana antes. El viaje continúa, la gira alemana ofrece un segundo examen y las piezas empiezan a encajar, aunque falten retoques.
Dentro del vestuario visitante, todo está preparado. Camisetas colgadas, botas alineadas, silencio previo al ruido. Fuera, la música, el fuego y Fritzle se encargan del show. Dentro, Everton busca algo menos vistoso pero mucho más importante: una estructura fiable para cuando deje de sonar la pirotecnia y empiece la temporada de verdad.




