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Everton frena a Manchester City y relanza a Arsenal

El Etihad vivió una de esas noches que dejan cicatriz en una carrera por el título. Manchester City ganaba 1-0, ganaba 3-1, remontaba a la desesperada… y acabó cediendo un 3-3 ante un Everton indomable que entrega a Arsenal un golpe de aire fresco en la cima de la Premier League.

Los de Pep Guardiola se quedan a cinco puntos del líder, eso sí, con un partido menos. El margen de error, a estas alturas, ya roza lo inexistente.

Doku abre el camino… y City se duerme

City mandó en la primera parte sin necesidad de pisar el acelerador a fondo. Dominio del balón, Everton agazapado, el guion previsible. Hasta que Jeremy Doku decidió romperlo.

Minuto 43. El belga encaró, serpenteó por el área, se resbaló cuando buscaba el disparo y pareció que la ocasión se había esfumado. No fue así. La jugada se recicló, la pelota volvió a sus pies en la frontal y, esta vez, Doku no perdonó: disparo seco desde el borde del área y 1-0. Un gol de insistencia más que de brillo.

Con la ventaja en el marcador y el partido bajo control, City hizo lo más peligroso que puede hacer un aspirante al título en mayo: levantar el pie. El equipo dejó vivo a un Everton que, poco a poco, empezó a creer que había algo que rascar.

El caos de Barry: de fuera de juego a héroe

La segunda parte cambió de tono. Everton adelantó líneas, empezó a morder. La recompensa llegó en el minuto 68, en una acción tan extraña como decisiva.

El conjunto de Liverpool tenía la posesión, pero el balón acabó en los pies de Marc Guehi, con Thierno Barry cerca… y en posición de fuera de juego. Guehi, en lugar de despejar con contundencia, giró hacia su propia portería para ceder atrás a Gianluigi Donnarumma. Dejó la puerta entreabierta. Barry olió la sangre, se anticipó, robó y empujó a gol a bocajarro.

El asistente levantó el banderín. Fuera de juego. El estadio respiró. Pero la revisión fue rápida y demoledora para City: una vez que Guehi controló el balón, la acción se consideró una nueva jugada y la posición previa de Barry dejó de tener relevancia. El tanto subió al marcador. 1-1 y el Etihad enmudeció unos segundos.

Ese gol cambió el clima del partido. Everton dejó de ser un invitado y se convirtió en protagonista.

De 1-0 a 1-3: Everton se desata

La sacudida no despertó a City. La desorganización defensiva y la falta de intensidad en las áreas terminaron por castigarles. El 1-1 no fue un accidente: fue una advertencia.

Minuto 73. Córner para Everton. Jake O'Brien se elevó en el corazón del área y cabeceó a gol para el 1-2. Un remate limpio, sin oposición suficiente, que retrató la fragilidad del City en las jugadas a balón parado en esta fase del encuentro.

El golpe fue doble. Anímico y táctico. El campeón se vio obligado a ir a la desesperada, y ahí Everton encontró autopistas.

En el 81, Barry firmó su doblete y el clímax de la remontada. Mateo Kovacic, recién ingresado, falló un tackle en zona peligrosa, el balón se abrió al contragolpe y Everton castigó con frialdad. Barry definió de nuevo desde cerca y el marcador se fue a un insólito 1-3. En pleno Etihad. Ante el City. En pleno esprint por la Premier.

Haaland, casi invisible… pero presente

La historia, sin embargo, no estaba cerrada. City reaccionó de inmediato, casi por inercia de campeón. Desde el saque de centro tras el 1-3, combinó rápido y encontró a un protagonista inesperado por lo poco que había aparecido: Erling Haaland.

El noruego apenas había tocado dos balones en el área y solo había probado una vez a portería. Otro partido gris en una temporada irregular. Pero cuando el balón le llegó, conectó con Kovacic y definió para el 2-3. Un destello aislado, sí, pero vital para mantener con vida a su equipo en los últimos minutos.

El Etihad volvió a creer. El asedio se instaló sobre el área de Everton. Centros, rechaces, segundas jugadas. City, más corazón que orden, se lanzó por el empate.

Doku, otra vez en la frontal

El desenlace fue casi cinematográfico. Última jugada. Saque de esquina para City. Donnarumma subió al remate, símbolo de que ya no había nada que guardar. Todo al todo.

El centro no encontró un remate claro, el balón salió rechazado hacia la frontal… y allí, otra vez, esperaba Jeremy Doku. Misma zona que en el 1-0, mismo guion: control, espacio mínimo y un disparo potente que se coló para el 3-3. Último suspiro, última patada al balón, último rugido de la noche.

City salvó un punto. Pero la pregunta es si salvó algo más que eso.

Arsenal toma el mando

Con este empate, Arsenal recupera el control de una carrera por el título que se ha convertido en un intercambio constante de golpes. El equipo de Mikel Arteta lidera la Premier con 76 puntos en 35 partidos y una diferencia de goles de +41. City persigue con 71 puntos en 34 jornadas y +37.

El calendario aprieta. Arsenal encara tres salidas consecutivas: West Ham United, Burnley y Crystal Palace, todas lejos de casa. City, con un partido menos, ya no puede permitirse tropiezos como el de esta noche si quiere mantener viva la defensa del título.

Everton, mientras tanto, sale del Etihad con algo más que un punto: sale con la sensación de haber puesto de rodillas al campeón y de haber metido de lleno a Arsenal en la conversación final.

La Premier no se decide aún, pero el mensaje es claro: incluso el gigante de Guardiola sangra. Y en un sprint final tan ajustado, cada gota puede costar un trofeo.

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