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Everton considera a Jamie Vardy como solución ofensiva

Everton se ha quedado con una delantera en cuadro y un nombre empieza a sonar con fuerza en Goodison Park: Jamie Vardy. Libre de contrato, con 39 años y una carrera legendaria a sus espaldas, el ex internacional inglés vuelve a escena como posible solución de urgencia para un equipo que se ha quedado con un solo delantero senior.

El club vendió a Beto en el último día de mercado y fracasó en su intento de incorporar a Folarin Balogun. La ventana ya está cerrada. No hay margen para rectificar en el mercado tradicional. Así que David Moyes, obligado por las circunstancias, mira a la lista de agentes libres en busca de oxígeno ofensivo hasta enero.

Ahí aparece Vardy.

Un veterano ilustre en el escaparate

El delantero quedó libre tras finalizar su contrato con Cremonese al término de la temporada 2025-26. Desde entonces, su nombre ha circulado por varios despachos. Se le ha vinculado con distintos clubes y, según los informes, llegó a rechazar una propuesta de Wrexham.

Ahora, el escenario cambia. Vardy podría estar ante una oportunidad impensable hace unos meses: regresar a la Premier League de la mano de Everton. Y, contra todo pronóstico, la grada parece encantada con la idea.

En redes sociales, especialmente en X, numerosos aficionados han respaldado el posible fichaje. No lo ven como un golpe de efecto mediático, sino como una respuesta lógica a una situación límite.

Una delantera al borde del abismo

La realidad es cruda: con solo Barry como referencia ofensiva hasta el mercado de invierno, Everton camina por la cuerda floja. Una lesión, una mala racha o un simple bajón de confianza del delantero bastarían para comprometer puntos clave y empujar al equipo hacia la parte baja de la tabla.

Por eso, explorar el mercado de jugadores libres no es un capricho, sino casi una obligación deportiva. El riesgo de no hacerlo es evidente. El margen de maniobra, mínimo.

Cuando The Sun informó de que Everton valoraba seriamente a Vardy, el contexto invitaba a pensar en una reacción fría o incluso hostil por parte de la afición. Un delantero de 39 años, sin pretemporada completa y lejos de su pico físico no encaja en el prototipo de fichaje ilusionante.

Pero la necesidad cambia la perspectiva.

Vardy, ¿parche o solución real?

Pese a su edad, Vardy ha demostrado que aún conserva pólvora. La temporada pasada firmó siete goles en la Serie A con Cremonese y fue elegido Jugador del Mes del campeonato en noviembre. No es una cifra deslumbrante, pero sí una prueba de que todavía puede competir en un entorno exigente.

Nadie en Everton espera al Vardy que destrozaba defensas con Leicester City semana tras semana. Ese capítulo pertenece al pasado. Sin embargo, en Goodison no necesitan un héroe de 20 goles. Les bastaría con alguien capaz de aportar un par de tantos decisivos, un remate salvador, una victoria que cambie el ánimo del vestuario.

Para Moyes, un Vardy que aparezca en el momento justo, que marque un ganador o dos hasta enero, ya justificaría la apuesta.

La decisión final

La operación, sobre el papel, tiene sentido deportivo y emocional. El club gana experiencia, carácter y un rematador probado. El jugador encuentra una última gran aventura en la élite. La afición, mientras tanto, se agarra a un nombre que simboliza lucha y goles imposibles.

Falta lo más importante: que Everton dé el paso y presente una oferta formal en las próximas semanas.

Ahí se verá si la idea de ver a Jamie Vardy vestido de azul es solo un rumor atractivo de otoño o el próximo giro inesperado de una Premier League que nunca deja de reinventarse.