Evan Williams condenado a tres años por agresión grave
El preparador Evan Williams ha sido condenado a tres años de prisión tras ser declarado culpable el mes pasado de causar lesiones corporales graves con intención, después de agredir a Martin Dandridge, de 72 años, al confundirlo con un “lamper”, un tipo de furtivo nocturno, en una tarde de diciembre de 2024. El ataque dejó a Dandridge con un brazo roto.
La sentencia se dictó en la mañana del martes en el Cardiff Crown Court. La jueza, Recorder Angharad Price, no rebajó la gravedad de lo ocurrido: “Este fue un delito espantoso, que causó lesiones serias”, le dijo a Williams al anunciar la pena. “Nunca es aceptable tomarse la justicia por su mano”.
El golpe judicial no solo afecta a la vida personal del entrenador, sino que abre un interrogante mayúsculo sobre el futuro de su cuadra. Su abogado, David Elias KC, fue tajante al explicar la fragilidad del negocio ante el tribunal: “Si él no está, no hay negocio”.
Tras la condena, la licencia de Williams fue transferida al nombre de su esposa, Cath. Sin embargo, el propio Elias sembró dudas sobre la viabilidad real de que ella continúe al frente del día a día de la preparación. Lo resumió con crudeza en su alegato para intentar que la pena quedara en suspenso: “No importa a nombre de quién esté la licencia. Es Evan Williams quien aporta el conocimiento de las carreras y nadie más”.
La defensa intentó sostenerse sobre un muro de apoyo personal sin precedentes. Elias habló de “un número sin precedentes de testimonios”: los abogados de Williams han recibido 570 cartas de referencia de carácter, y siguen llegando más. De todas ellas, 102 fueron remitidas formalmente al tribunal y leídas por la jueza antes de la vista de este martes.
Ni el volumen de respaldos ni el peso de los nombres que se han alineado con el entrenador han evitado la entrada en prisión. El caso deja ahora a la industria pendiente de una cuestión clave: quién, cómo y con qué estructura se gestionará a partir de ahora una operación construida en torno a una sola figura, hoy entre rejas.




