España y Bélgica se enfrentan en un cuarto de final emocionante
España contra Bélgica, en un SoFi Stadium convertido en caja de resonancia para un cuarto de final de Copa del Mundo con aroma a clásico moderno. De un lado, la selección más sólida del torneo. Del otro, el equipo que incendió el cuadro al eliminar a los anfitriones Estados Unidos. El premio es brutal: una semifinal contra Francia el martes en el AT&T Stadium de Arlington.
España, una muralla que aún no ha enseñado todos sus colmillos
España llega a esta cita sin haber encajado un solo gol en todo el Mundial. Cinco partidos, cinco veces la portería de Unai Simón a cero. La racha ya se estira hasta los 609 minutos oficiales sin recibir tanto, un récord histórico que arranca en la anterior Copa del Mundo.
El camino hasta cuartos ha sido firme, aunque sin estridencias. Líderes del Grupo H con siete puntos: empate inicial sin goles ante Cabo Verde, goleada 4-0 a Arabia Saudí y triunfo más ajustado por 1-0 frente a Uruguay. En las rondas eliminatorias, la selección de Luis de la Fuente ha seguido el mismo patrón: 3-0 a Austria en dieciseisavos, 1-0 a Portugal en octavos con un cabezazo agónico de Mikel Merino en el tiempo añadido.
La defensa se ha convertido en la seña de identidad. Aymeric Laporte y Pau Cubarsí han blindado el eje, pero el secreto va más allá de los centrales: España domina la pelota, el territorio y el ritmo. Cuando la pierde, salta sobre el rival con una presión alta perfectamente sincronizada. Nadie ha conseguido aún romper ese círculo.
Con balón, en cambio, la selección no ha sido tan constante. Mikel Oyarzabal ha firmado dobletes de delantero centro ante Arabia Saudí y Austria, pero frente a Uruguay y Portugal faltó filo en los últimos metros. Lamine Yamal, que cumple 19 años el lunes, ha ido entrando en calor sin terminar de desatarse. Rodri, eje del equipo, también ha ido ganando tono con el paso de los partidos.
La gran duda de De la Fuente está en la mediapunta. Dani Olmo ha cuajado un torneo notable y fue de los pocos que brilló ante Portugal, pero Merino pide paso tras su gol decisivo. Otra posible variación pasa por el interior: Fabián Ruiz podría aparecer por un Pedri que no ha alcanzado su mejor versión. En la izquierda, Álex Baena se ha ganado la continuidad con actuaciones sólidas y mucho trabajo en banda junto a Marc Cucurella.
Hay un dato que explica el ADN de esta España: es el equipo que más veces ha tirado el fuera de juego en este Mundial (18) y, al mismo tiempo, el que más posesiones ha recuperado en el último tercio del campo (36. Ningún otro combina tan bien la trampa defensiva con la agresión sin balón.
Bélgica, un giro radical y una identidad sobre la marcha
La Bélgica de Rudi Garcia ha vivido dos torneos dentro del mismo torneo. En la fase de grupos, un equipo plano, sin pulso, sin identidad clara: 1-1 ante Egipto, 0-0 frente a Irán y un 5-1 a Nueva Zelanda que maquilló dudas más profundas. Aun así, terminó primera del Grupo G con cinco puntos.
Todo cambió contra Senegal en los dieciseisavos. Perdían 2-0 a falta de cinco minutos para el final del tiempo reglamentario. Parecía una despedida inevitable. Entonces, Romelu Lukaku y Youri Tielemans forzaron la prórroga con dos goles salvajes y, ya en el tiempo extra, Tielemans remató la remontada desde el punto de penalti para el 3-2.
Esa noche Garcia rompió su propio plan. Sentó a Jeremy Doku para dar entrada a Dodi Lukebakio y retiró a Kevin De Bruyne para meter a Nicolas Raskin, un centrocampista más de pico y pala que de último pase. Sobre el papel, un cambio poco ofensivo. En la práctica, el punto de giro del torneo belga.
Desde entonces, el equipo ha ganado equilibrio. Raskin se mantuvo en el once ante Estados Unidos, acompañando a Amadou Onana y Tielemans. La mala noticia fue la rotura del ligamento cruzado anterior de Onana a los 21 minutos de su primera titularidad, pero incluso con Hans Vanaken entrando desde el banquillo, Bélgica no perdió el control. Lukaku y Doku entraron en la segunda parte, con más espacios, para rematar la faena: 4-1 a los coanfitriones y billete a cuartos.
Todo apunta a que Garcia repetirá la base de ese equipo ante España. Eso implica, de nuevo, un papel secundario para De Bruyne y Doku, al menos de inicio. El seleccionador parece haber asumido que su Bélgica funciona mejor como bloque, con las estrellas reservadas para alterar partidos abiertos desde el banquillo.
Los números lo respaldan a medias. Bélgica ha disparado 107 veces en el torneo, pero 32 de esos tiros han sido bloqueados, más que cualquier otra selección. Solo 14 han sido remates realmente limpios, con cero o un defensor entre el tirador y la portería. De esos 14, ha marcado 13. Una eficacia brutal, superior incluso a la de Francia, Inglaterra o la propia España, pero sostenida sobre un volumen de ocasiones complicadas.
Yamal, Trossard y las bandas como campo de batalla
Si hay una zona donde este cuarto de final puede romperse, es en las bandas. Todo conduce ahí.
Lamine Yamal todavía no ha firmado el partido que todo el mundo espera de él. Ante Portugal, Nuno Mendes lo ató bien y, cuando el lateral tuvo que marcharse lesionado, Nelson Semedo mantuvo el cerrojo. Pero la zaga belga ha mostrado grietas durante el torneo y el extremo del Barcelona tiene socios a su alrededor: el lateral Pedro Porro se ha convertido en un aliado constante en el dos contra uno, con desdoblamientos que abren pasillos interiores y exteriores.
Por el otro costado, Cucurella y Baena han sido una pesadilla para las defensas rivales. Sus permutas y sobrecargas han generado carreras al espacio como la que destrozó a Austria. España, igual que Bélgica, es una de las selecciones que más peligro crea con centros rasos al área: ambos equipos han generado tres ocasiones claras a partir de ese tipo de envíos, la cifra más alta del torneo junto a Países Bajos y Suiza.
Bélgica, por su parte, ha encontrado en Leandro Trossard a su brújula ofensiva. Nadie ha creado más ocasiones que él en este Mundial: 17. Tielemans, con su pausa en la medular y sus irrupciones al área, ha sido igual de determinante. Las subidas de los laterales belgas sin balón, atacando el espacio para habilitar centros peligrosos, se han convertido en un recurso recurrente, como se vio en el 5-1 a Nueva Zelanda.
El problema para los de Garcia aparece cuando no tienen la pelota. Han concedido 53 tiros en contra, casi el doble que España (29), y han cometido seis errores que han terminado en remate rival, solo superados por Estados Unidos y Brasil. Ante una selección que presiona tan arriba y tan coordinada como la de De la Fuente, cualquier pérdida mal gestionada puede ser una sentencia.
Un favoritismo claro… y un guion tentador
Las predicciones de los analistas apuntan en la misma dirección: España. Varios expertos coinciden incluso en el marcador: 2-0 para los de De la Fuente. El argumento se repite con matices: defensa infranqueable, control del ritmo, un Yamal todavía por explotar y la sensación de que Bélgica ya ha ido más lejos de lo previsto.
Hay quien se atreve a imaginar un partido más loco. Una España–Bélgica abierta, con los europeos campeones recibiendo un golpe temprano y obligados a remontar, Yamal encontrando por fin el gol en las rondas decisivas. Otros subrayan que España no ha “arrollado” a nadie todavía, pero que se está calentando sin hacer ruido, como esos equipos que llegan a la recta final con el motor justo en el punto ideal.
En el área rival, Bélgica todavía duda sobre su ‘9’. Charles De Ketelaere ofrece más movilidad y juego asociativo que Lukaku, pero el delantero de área ha sido clave en la remontada ante Senegal y en la goleada a Estados Unidos, aunque partiendo desde el banquillo. Garcia sabe que, contra una defensa tan segura como la española, elegir el momento para soltar a sus artilleros puede marcar la diferencia.
Al final, todo se reduce a una pregunta: ¿podrá Bélgica romper la muralla de un equipo que vive de su excelencia sin balón y que, en teoría, todavía tiene margen para crecer con él? Si España mantiene el cerrojo y Yamal por fin enciende las luces largas, este cuarto de final puede ser recordado como el día en que el campeón de Europa dejó de administrar esfuerzos y empezó, de verdad, a ir a por el Mundial.



