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Duffy silencia Tolka Park y Derry City gana a Shelbourne

Durante 90 minutos, Tolka Park vio un partido que parecía condenado al olvido. En el añadido, Michael Duffy decidió que no.

El capitán de Derry City apareció en el minuto 93 para firmar el 0-1 con prácticamente el último disparo de la noche y darle a los suyos una victoria que vale algo más que tres puntos: el salto por delante de Shelbourne hasta el quinto puesto de la SSE Airtricity Premier Division y un empujón serio en la carrera por Europa.

El gol llegó cuando el encuentro ya caminaba hacia un 0-0 que no servía a ninguno. James Clarke encontró espacio por la izquierda, levantó la cabeza y puso un balón atrás. Duffy, solo, no dudó: latigazo seco y esta vez ni Eddie Beach ni el larguero pudieron salvar a los locales.

Un duelo cerrado que Derry fue inclinando

El inicio fue de tanteo, con nervio, pero pocas ideas claras. Shelbourne buscó pronto el balón largo hacia Mipo Odubeko, mientras Derry City prefería cocinar desde atrás, con posesiones más largas y paciencia para encontrar el hueco.

La primera ocasión clara fue para los de casa. Daniel Kelly habilitó por la izquierda a James Norris, que se incorporó al ataque y cruzó un disparo raso que encontró el cuerpo de Cameron Dummigan, muy atento en la cobertura. Del córner posterior nació otra buena opción: el central Odhrán Casey se elevó solo y conectó un cabezazo franco, pero su remate se fue por encima, rozando el techo de la portería.

Derry respondió. Dummigan probó desde lejos tras recortar hacia dentro, aunque su disparo se marchó alto. El aviso serio llegó poco después: Ellis Chapman, frente a su exequipo, armó el tiro desde fuera del área y Tyler Smith desvió de cabeza, cambiando la trayectoria hacia la escuadra. Beach voló para sacar una mano espectacular y enviar el balón por encima del travesaño.

El conjunto visitante empezó a mandar. Duffy encontró espacio en la frontal, se perfiló y disparó cruzado, pero su tiro salió desviado. El capitán volvió a aparecer poco después, esta vez como asistente: arrastró a la defensa, cedió a Darragh Burns dentro del área y el disparo del atacante fue bloqueado in extremis por Norris, que se rehízo tras su error anterior.

Shelbourne también tuvo su momento. Un potente disparo lejano de Ali Coote obligó a intervenir a Tom Norcott, cedido por Reading. El guardameta dejó el balón muerto en el área y allí apareció de nuevo Norris, pero Dummigan se lanzó al suelo para bloquear un remate que olía a gol.

La ocasión más clara del primer tiempo, sin embargo, fue para Derry. Bajo la presión de Burns, Norris firmó un mal pase atrás y dejó a Tyler Smith solo ante Beach. El delantero cruzó raso, buscando el palo, y el portero local respondió con otra parada de reflejos, desviando a córner con la mano derecha. Ahí se sostuvo Shelbourne.

El partido se abre y el banquillo de Derry marca la diferencia

La segunda mitad arrancó con más ritmo, pero con el mismo patrón: los dos equipos querían atacar, Derry era el que convertía esa intención en peligro real.

Brandon Fleming ganó la banda izquierda con un gran gesto técnico, sacó un centro raso y tenso al corazón del área y Adam O’Reilly llegó en carrera para rematar de primeras. Le faltó colocación: disparo centrado y nuevo blocaje de Beach.

Shelbourne respondió a balón parado. Otro córner, otro aviso de Casey, que esta vez enganchó el balón en el segundo palo y lo mandó fuera por poco. El central reclamó un agarrón de camiseta dentro del área, pero el árbitro no compró sus protestas.

Con el reloj entrando en la fase decisiva, Derry movió el banquillo y encontró chispa. Kevin Dos Santos entró con menos de 20 minutos por jugar y dejó su sello de inmediato: arrancada por la banda, pase atrás medido y James Clarke soltó un disparo raso y potente que obligó a Beach a intervenir de nuevo.

El siguiente en agitar el partido fue Liam Boyce. El delantero, otro relevo desde el banquillo, controló en la frontal, se giró con mucha clase y sacó un disparo seco que superó al portero pero no al travesaño. El balón se estrelló en el larguero y volvió al campo. Shelbourne respiraba de milagro.

Derry ya jugaba instalado en campo rival. O’Reilly se filtró en el área y puso un balón envenenado que cruzó todo el frente de la portería sin encontrar una bota azul que lo empujara dentro. Era la sensación de la noche: los visitantes estaban cerca, pero algo faltaba en el último toque.

El golpe final

Cuando el 0-0 parecía inamovible, llegó el castigo. Tres minutos dentro del tiempo añadido, Clarke volvió a aparecer por la izquierda, encontró el espacio justo y sirvió atrás. Esta vez, el receptor era el hombre que más había insistido durante el partido.

Duffy no perdonó. Control, zancada corta y un disparo violento que se coló sin discusión. El silencio de Tolka Park lo dijo todo. Shelbourne, que había sobrevivido al larguero y a varias manos salvadoras de Beach, se quedaba sin red en la última jugada.

Derry City se marcha de Dublín con un triunfo trabajado, decidido desde el banquillo y firmado por su capitán. Un gol tardío, tres puntos enormes y un mensaje claro: en la lucha por Europa, los Candystripes no están para dejar pasar oportunidades.