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Dominic Solanke: Entre la fe de De Zerbi y la presión del Tottenham

Dominic Solanke se ha convertido en uno de los grandes debates del verano en el Tottenham. Un delantero que divide al aficionado, un entrenador que lo eleva casi a la élite de la Premier League y unos números que, por ahora, no terminan de acompañar el discurso.

El inglés regresó a Londres en 2024 después de una temporada brillante con Bournemouth, donde firmó 19 goles en la Premier League. A los 28 años, parecía llegar por fin su consagración. Sin embargo, su aterrizaje en el norte de la capital no ha tenido el impacto esperado. Las lesiones han sido una coartada, pero no lo explican todo.

En dos campañas con la camiseta del Tottenham, Solanke solo ha marcado 12 goles en liga. Muy lejos del rastro que dejó en la costa sur. Muy lejos, también, de la etiqueta que ahora le coloca Roberto De Zerbi.

De Zerbi se moja: “No hay muchos mejores”

El técnico italiano no ha dudado. Con la temporada a la vuelta de la esquina, y con la delantera reducida al eterno pulso entre Richarlison y Solanke, De Zerbi ya ha dejado entrever su elección.

En una entrevista con Football London, el entrenador ha elevado el perfil de su delantero con una frase que retumba en el vestuario y en la grada: considera que es uno de los mejores atacantes de la Premier League, que “no hay muchos mejores”.

De Zerbi no se quedó en el elogio superficial. Explicó que, en el entorno adecuado, Solanke puede marcar diferencias y que su rendimiento está íntimamente ligado a la confianza que siente. Según el italiano, el punta es un delantero “completo”: ataca el espacio, protege el balón, se asocia con criterio y tiene capacidad para firmar entre 15 y 20 goles por temporada en la liga.

Es una apuesta fuerte. Sobre todo porque, hasta la fecha, Solanke solo ha alcanzado las dobles cifras goleadoras en la Premier League en una ocasión. La promesa de ese techo choca con la realidad reciente. Y ahí entra en juego el contexto.

Un delantero en medio del caos

Solanke no ha aterrizado precisamente en un club estable. Bajo el mando de Ange Postecoglou, el Tottenham vivió una crisis de lesiones que dinamitó su buena arrancada y desvió el foco hacia la clasificación europea más que hacia una pelea sostenida en la parte alta.

Después llegaron Thomas Frank, Igor Tudor y finalmente De Zerbi, y el delantero volvió a verse atrapado en la tormenta: nuevos métodos, nuevas ideas, nuevos sistemas… y más problemas físicos. El resultado fue un curso pasado en el que apenas pudo disputar 15 partidos de Premier League.

Demasiado poco para asentarse. Demasiado poco para justificar o derribar el relato que le rodea.

Los números que sostienen el discurso

Aun así, las estadísticas avanzadas ofrecen un ángulo menos sombrío. Según datos de Data.MB, entre todos los delanteros de la Premier League la temporada pasada, Solanke terminó tercero en porcentaje de tiros a puerta por 90 minutos (58,82 %) y también tercero en precisión de pase (78,85 %).

Esos datos respaldan la visión de De Zerbi sobre su capacidad para enlazar el juego. No es solo un rematador que vive del área; participa, combina, da continuidad a las jugadas.

Su trabajo sin balón también destaca. El inglés se situó sexto en intercepciones por 90 minutos (2,23) y séptimo en posesiones recuperadas (4,23). Cifras propias de un delantero que entiende la presión como parte esencial de su oficio, no como un añadido.

Ahí se dibuja otro tipo de valor: el del atacante que ayuda a sostener al equipo, que inicia la presión, que incomoda la salida rival. Un perfil que encaja bien con la idea de fútbol agresivo y proactivo que persigue De Zerbi.

Goles, la única moneda que cuenta

Sin embargo, el juicio sobre un delantero siempre acaba en el mismo lugar: la red. Y en esa parcela, Solanke sigue en deuda con el Tottenham.

Su capacidad para poner la mayoría de sus remates entre los tres palos sugiere que, con más continuidad y un equipo más estructurado a su alrededor, los goles deberían llegar. Pero el condicional ya empieza a cansar a parte de la afición de N17. Quieren hechos, no proyecciones.

Por eso, la frase de De Zerbi de que “no hay muchos mejores” queda suspendida en el aire. Hoy, sus palabras no se pueden respaldar del todo. No mientras el registro goleador del delantero se mantenga lejos de las cifras que se exigen a un nueve titular en un club que aspira a volver a codearse con la élite.

El propio técnico ha marcado el listón: entre 15 y 20 goles en la Premier League. Es la vara con la que, a partir de ahora, se medirá cada actuación de Solanke.

La temporada arranca con una certeza: la presión ya no es abstracta, tiene nombre y apellido. Dominic Solanke sabe que este curso debe demostrar, por fin, que no solo puede liderar el ataque del Tottenham, sino que merece el lugar que su entrenador le ha reservado entre los grandes delanteros de la liga.