El día que Cristiano Ronaldo estuvo cerca de fichar por el Chelsea
Todd Boehly estuvo a un paso de protagonizar uno de los fichajes más estruendosos del fútbol reciente: llevar a Cristiano Ronaldo al Chelsea en plena segunda etapa del portugués en el Manchester United. La operación nunca llegó a nacer, pero la historia explica como pocas el caos de aquellos primeros meses del estadounidense al mando en Stamford Bridge.
Según reveló The Athletic, Boehly viajó a Portugal para reunirse con Jorge Mendes, agente de Cristiano. Salió de aquel encuentro entusiasmado, casi obsesionado con la idea de ver al cinco veces Balón de Oro como referencia de su nuevo proyecto en Londres. Ronaldo, incómodo y frustrado en su regreso a Old Trafford, buscaba una salida. El contexto parecía propicio.
Pero en Chelsea había una voz que no estaba dispuesta a ceder: Thomas Tuchel.
Tuchel frena el sueño galáctico
El entonces técnico del Chelsea dejó clara su postura en varias ocasiones. No quería a Cristiano Ronaldo. No encajaba en su idea de equipo, ni en su plan de presión, ni en el modelo que trataba de consolidar tras ganar la Champions League un año antes. Para Tuchel, el fichaje del portugués no era una solución, sino un problema.
La insistencia de Boehly en intervenir directamente en el mercado ya había tensado la relación. El propietario estadounidense perseguía nombres de impacto: Matthijs de Ligt, Raphinha, Frenkie de Jong, Presnel Kimpembe. Ninguno llegó. Cada intento fallido aumentaba la presión interna y el desgaste con el entrenador.
En ese contexto, el “no” rotundo de Tuchel a Cristiano se convirtió en otro punto de fricción en una relación que se iba erosionando a toda velocidad.
Sterling sí, Cristiano no
Entre tanta negociación frustrada, hubo un fichaje que sí salió adelante sin demasiada guerra interna: Raheem Sterling. Boehly lideró personalmente las conversaciones con el Manchester City y cerró la operación por 47,5 millones de libras. Un internacional contrastado, con experiencia en la Premier League, y una incorporación que Tuchel aceptó sin grandes reparos.
Esa operación contrastó con el bloqueo total al fichaje de Cristiano. Boehly quería un golpe de efecto mundial; Tuchel pedía coherencia deportiva. Ganó el entrenador en ese pulso concreto. El portugués acabaría marchándose meses después a Al-Nassr, en Arabia Saudí, mientras en Londres el proyecto seguía buscando forma y sentido.
Un director deportivo improvisado
El propio Boehly reconoció tiempo después lo improvisado de su papel en el mercado. En un acto público en febrero, admitió que su estrategia de fichajes careció de método y estructura.
“Me encontré atrapado en el rol de director deportivo interino durante el verano, sin saber qué hace que un futbolista sea bueno. Pero sabía que si el Manchester City quería a Marc Cucurella, entonces yo lo quería. Era así de simple”, confesó.
Esa frase retrata a la perfección el desconcierto de aquellos meses: decisiones guiadas por reflejo, por imitación, por intuición más que por un plan deportivo sólido.
En enero de 2023, Boehly dejó de ejercer como director deportivo interino. El club buscó una estructura más tradicional para gestionar el área de fichajes. Pero la huella de aquel verano quedó marcada: un Chelsea que pudo tener a Cristiano Ronaldo como bandera… y que terminó usando ese “no” como símbolo de una batalla interna sobre quién manda realmente en el proyecto.



