Derry City inicia una nueva etapa con victoria convincente
Derry City necesitaba una noche así. Nuevo técnico interino, una semana agitada en los despachos y un estadio que pedía respuestas. Las encontró en el Ryan McBride Brandywell, donde los Candystripes firmaron un sólido 2-0 ante Sligo Rovers en el estreno de Mark Connolly al mando.
No fue un triunfo cualquiera. Fue una declaración de intenciones tras la marcha, por mutuo acuerdo, de Tiernan Lynch anunciada el miércoles. El equipo respondió con lo que más calma cualquier ruido: control, ocasiones y tres puntos.
Dominio desde el primer silbato
Derry salió a mandar. Sin especular, sin mirar atrás. Muy pronto, Liam Boyce avisó con un cabezazo que se marchó por poco por encima del larguero. Michael Duffy tomó el relevo en la siguiente acción a balón parado, pero su lanzamiento de falta se perdió fuera.
El mensaje, sin embargo, ya estaba claro: Derry quería el partido en campo rival.
En el minuto 15, James Clarke rozó el gol. Se anticipó a su marcador para atacar un pase filtrado de Brooklyn Lyons-Foster y conectó un disparo seco que se estrelló contra la base del poste derecho. El Brandywell contuvo el aliento. La grada sabía que el gol estaba cerca.
Clarke volvió a tenerla poco después. Esta vez, Duffy le sirvió un balón franco en el área pequeña, pero el remate, desde una posición inmejorable, se le marchó desviado. Derry imponía el ritmo, pero el marcador seguía sin moverse.
Cotter rompe el partido
La presión terminó encontrando premio tras el descanso. En el minuto 54, un saque de esquina botado por Darragh Burns encontró la cabeza de Barry Cotter. El defensor atacó la pelota con decisión y conectó un testarazo potente, imposible para Sam Sargeant. 1-0 y explosión de alivio en el Brandywell.
El gol liberó a Derry. Apenas unos segundos después, Duffy estuvo a punto de firmar un tanto espectacular: su disparo se envenenó y se estrelló con violencia en el larguero. El conjunto local jugaba ya con una confianza que no se veía desde hacía tiempo.
Sligo, en cambio, no encontraba respuestas. Le costaba enlazar tres pases en campo contrario, incapaz de sacudirse el dominio de un Derry muy agresivo en la presión y ordenado atrás.
O'Reilly pone la firma
El segundo tanto llegó con la jugada que mejor definió la noche. En el minuto 65, Adam O'Reilly se asoció con Boyce en un brillante uno-dos en la frontal. Recibió la devolución, encaró sin titubeos y fusiló a Sargeant con un disparo seco. Gol de centrocampista con carácter, gol de equipo que huele la sangre.
Con el 2-0, el partido cambió de tono. Derry bajó una marcha, consciente del valor de los puntos tras una semana convulsa. Sligo adelantó líneas, pero sus intentos se quedaron en amagos. No encontró claridad ni en el último pase ni en el remate. Tampoco el cuadro local generó demasiado en el tramo final: el trabajo ya estaba hecho.
El pitido final cerró una noche que puede marcar un punto de inflexión.
Mirada puesta en la FAI Cup
La victoria no solo da aire en la liga. Llega en el momento preciso. El viernes 14 de agosto espera UC Dublin en los cuartos de final de la FAI Cup, una cita que se presenta ahora con un contexto muy distinto para Derry City.
Connolly debuta con un triunfo convincente, el vestuario responde y el Brandywell vuelve a creer. La pregunta, a partir de aquí, es inevitable: ¿será esta la noche en la que Derry comenzó de verdad su vida sin Lynch?



