Declan Rice listo para jugar con Arsenal desde el primer día de pretemporada
Declan Rice no piensa levantar el pie. Ni siquiera ahora, con las vacaciones aún corriendo en el calendario. El centrocampista inglés ya le ha trasladado un mensaje claro a Mikel Arteta: en cuanto vuelva al trabajo con Arsenal, estará listo para jugar.
Rice, como Bukayo Saka, Noni Madueke y Eberechi Eze, apura sus últimos días de descanso tras llegar con Inglaterra hasta el último día del Mundial 2026, disputado el 18 de julio. Lo mismo ocurre con los internacionales de España y Francia del club, todos con regreso retrasado por su participación hasta el final del torneo.
Por normativa interna, disponen de un mínimo de tres semanas de vacaciones. Eso lleva el final del descanso de Rice hasta el 9 de agosto. Justo el día en el que Arsenal se mide a Borussia Dortmund en la Emirates Cup.
Declaraciones de Arteta
Arteta, en declaraciones a la web oficial del club, desveló la mentalidad de su mediocentro: «Cuando hablo con Declan, ya está diciendo: “vale, si vuelvo este día, entonces puedo jugar (ese día)” y el resto igual», explicó el técnico. Para el entrenador, la clave no está solo en la planificación física: «Tenemos tres pretemporadas diferentes con distintos grupos. Pero lo más importante no es el programa, es la actitud con la que se afronta el programa».
La ambición de Rice rompe con la lógica habitual. Lo normal sería que un futbolista que regresa el mismo día de un partido ni se planteara jugar. Él, en cambio, se ofrece desde el minuto uno. Otra cosa es lo que decida el cuerpo técnico.
En el club saben que forzar puede ser un riesgo innecesario. El calendario ofrece una escalera más razonable: un amistoso ante Como el miércoles siguiente y, sobre todo, la Community Shield frente a Manchester City el domingo. Dos citas que marcan el verdadero inicio competitivo de la temporada.
El escenario ideal para Arsenal pasa por dosificar. Darle a Rice unos minutos, si las sensaciones acompañan, ante Dortmund. Lo justo para que sienta el balón, el ritmo, el ruido del Emirates. Y que llegue con una base mínima de competición a esos dos partidos de la semana siguiente.
Rice, por su parte, ya ha dejado claro que no quiere esperar. Y en un vestuario que se ha acostumbrado a vivir al límite en la lucha por la Premier, tener a su líder del mediocampo pidiendo juego desde el primer día lanza un mensaje nítido: las vacaciones se acaban, la exigencia no.



