Cristian Romero y su futuro: ¿salida del Tottenham?
Cristian Romero ha decidido que su etapa en Tottenham está llegando al final. Cinco años después de su llegada, el central argentino mira hacia la puerta de salida mientras el mercado se agita a su alrededor. Hay interés de Atlético de Madrid, de Inter de Milan… y también del vecino más incómodo posible: Arsenal.
Ahí empieza el incendio.
Romero abre la puerta, Tottenham la cierra de golpe
Romero ve con buenos ojos un traspaso al Arsenal este verano. El jugador está dispuesto a cruzar el norte de Londres, un movimiento que en cualquier otro contexto sería simplemente una gran operación de mercado, pero que en este caso tocaría una fibra extremadamente sensible en la afición de los Spurs.
En el club, sin embargo, el mensaje es rotundo. Según información de The Sun, la cúpula de Tottenham ha dejado claro que no existe escenario alguno en el que permitan que su defensor termine en el Emirates. Ni negociaciones, ni guiños, ni puertas entreabiertas: al Arsenal, no.
El contexto contractual refuerza esa postura. Romero, de 28 años, tiene todavía tres temporadas de contrato por delante, lo que coloca a Tottenham en una posición de fuerza. Su salida este verano se da prácticamente por hecha dentro del club, pero no a 7 kilómetros de distancia, no al eterno rival.
El eco de Sol Campbell y una herida que nunca cerró
La sola idea de Romero vistiendo de rojo y blanco reabre uno de los capítulos más dolorosos para el Tottenham moderno: el caso Sol Campbell. En 2001, el entonces capitán de los Spurs dejó el club como agente libre y apareció presentado por el Arsenal, en uno de los traspasos más controvertidos en la historia de la Premier League.
Campbell se marchó cuando su contrato expiró, dejando a Tottenham sin margen de maniobra. El resentimiento aún se palpa más de dos décadas después. El club no está dispuesto a revivir esa pesadilla con otro de sus referentes defensivos.
El último jugador en cruzar directamente de un lado al otro fue William Gallas, en 2010, también tras finalizar su contrato. De nuevo, sin negociación entre clubes. La diferencia ahora es evidente: Romero pertenece a Tottenham, y el club tiene la sartén por el mango.
De Zerbi ya tiene al sustituto
La planificación deportiva de Tottenham refuerza la sensación de que el adiós de Romero es cuestión de tiempo. Roberto De Zerbi ya ha movido ficha: Jan Paul van Hecke, procedente del Brighton, ha llegado por 52 millones de libras para ocupar, en la práctica, el lugar del argentino en el eje de la zaga.
Van Hecke se integra en un verano agresivo en el mercado, con más de 200 millones invertidos en nuevos fichajes, entre ellos Sandro Tonali. El mensaje es claro: el proyecto se renueva, y la defensa se reestructura sin esperar a que se resuelva el futuro de Romero.
Atlético aprieta: Simeone lo quiere
Mientras en Londres se habla de vetos y rivalidades, en Madrid se habla de oportunidad. Atlético de Madrid mantiene desde hace tiempo el nombre de Romero en su agenda. Diego Simeone es un admirador declarado del central, compatriota y perfil ideal para su modelo defensivo: intenso, agresivo, dominante en duelos.
El club rojiblanco prepara una oferta en torno a los 40 millones de libras para intentar llevárselo al Metropolitano. No sería la primera tentativa. Ya el verano pasado Atlético intentó su fichaje, pero entonces el plan se vino abajo: el por entonces técnico de Tottenham, Thomas Frank, logró convencer al argentino para renovar y, además, le entregó el brazalete de capitán.
Ahora el escenario ha cambiado. El desgaste de la relación, las críticas recientes y la sensación de fin de ciclo abren una ventana que Atlético y otros grandes europeos no quieren desaprovechar.
Un final de temporada polémico
La figura de Romero ya venía marcada por la controversia en los últimos meses. El central fue duramente criticado cuando trascendió que se perdería el último partido de la temporada, un duelo a vida o muerte para las aspiraciones de Tottenham.
En lugar de estar con el equipo, viajó a Argentina para ver en directo a su Belgrano frente a River Plate en un partido decisivo por el título. El gesto encendió a la grada y a parte del entorno del club, que interpretó el viaje como una falta de compromiso en el momento clave del curso.
Romero dio marcha atrás a última hora y terminó presente en la victoria ante Everton, pero la herida ya estaba abierta. Desde entonces, su continuidad se percibe más como una cuestión de tiempo que de voluntad.
Ahora, con Atlético al acecho, Inter atento y Arsenal mirando desde la distancia sin poder acercarse a la mesa, el futuro del campeón del mundo se ha convertido en uno de los culebrones del verano. La única certeza, hoy, es que si Romero abandona Londres, no será por la puerta del Emirates.



