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Collymore aconseja a Mamardashvili: Salir de Liverpool si no juega

Stan Collymore no se anduvo con rodeos al analizar la situación de Giorgi Mamardashvili en Liverpool. Para el exdelantero de los Reds, el portero georgiano debe pensar seriamente en marcharse “de inmediato” si Alisson Becker sigue bloqueándole el paso a la titularidad.

Mamardashvili llegó procedente de Valencia y disputó 20 partidos en su primera temporada en Anfield. Cumplirá 26 años el mes que viene, pero su estreno con la camiseta de Liverpool estuvo lejos de ser plácido: perdió 12 de esos encuentros y fue señalado por varios errores mientras suplía a Alisson, lesionado durante tramos del curso.

Durante el verano, el brasileño fue vinculado con un posible traspaso a Juventus. Parecía la gran ventana de oportunidad para el georgiano. No se abrió. Alisson se ha quedado, mantiene el estatus de indiscutible y Andoni Iraola incluso le ha nombrado vicecapitán. El mensaje interno es claro: el dueño de la portería sigue teniendo nombre y apellido.

Ahí es donde Collymore ve el problema. Y la solución.

“Los porteros y los delanteros necesitan minutos de competición de forma regular para desarrollarse; no puedes afinar la percepción espacial ni la chispa de partido desde el banquillo”, explicó el exjugador de Liverpool en declaraciones a 10bet.

Sin ritmo, sostiene, es imposible que Mamardashvili recupere su mejor versión.

Collymore va más allá y traza el escenario que, a su juicio, el georgiano debe evitar a toda costa: quedar encasillado como eterno suplente.

“Si a Mamardashvili le dicen que no va a participar en los partidos clave de Premier League o Champions League, buscar una cesión inmediata es el movimiento de carrera más inteligente”, apuntó.

Para él, aceptar sin más un rol de mero recambio durante un largo periodo puede marcar al guardameta ante los ojos del resto de grandes clubes europeos.

“Aceptar un papel de suplente puro durante periodos prolongados corre el riesgo de encuadrar a un jugador como una opción secundaria. Necesita buscar de forma proactiva fútbol regular en un primer equipo para mantener el impulso de su carrera”, añadió.

Collymore recordó que no sería un caso aislado. “Ha habido muchos jugadores que fichan por un club y se marchan a los pocos meses. No será la primera vez ni la última”, dijo. Lo que, según él, no puede permitirse Mamardashvili es dejar que se instale la idea de que está cómodo a la sombra de Alisson.

“Lo que no puede permitirse es dejar que durante los próximos seis meses se asiente la narrativa de que está contento siendo simplemente el suplente de Alisson. Si acepta eso, otros clubes se preguntarán por qué deberían confiar en él como número uno si le falta ese impulso interno”, advirtió.

Para ilustrar su argumento, Collymore comparó la situación con la de James Trafford, otro portero joven atrapado entre la proyección y el banquillo. “Eso refleja el caso de James Trafford. Los rivales asumirán que está feliz sentado en el banquillo, jugando de vez en cuando la Copa de la Liga o un partido intrascendente de la fase de grupos de la Champions. ¿Por qué ibas a lanzar a un portero así directamente al Bernabéu contra el Real Madrid?”, planteó.

Según Collymore, el primer paso para cualquier jugador en esta encrucijada es tan sencillo como incómodo: una conversación frontal con el entrenador nada más terminar la pretemporada.

“La primera cosa que un futbolista en esa posición debe hacer tras la pretemporada es hablar directamente con el técnico: ‘¿Voy a jugar los partidos que realmente importan?’. Si el entrenador no puede ofrecer esas garantías, pides una cesión inmediata”, sentenció.

La pelota, ahora, está en el tejado de Mamardashvili. Aceptar el rol de escudero de Alisson o salir a pelear por una portería propia. En su edad clave como guardameta, el margen para equivocarse es mínimo.