La victoria de Chelsea por 2-3 en el Stadio Diego Armando Maradona cierra la fase de liga con efectos opuestos para ambos. El conjunto inglés consolida su posición alta en la tabla general de la UEFA Champions League: termina 6.º con 16 puntos y una diferencia de goles de +7 (17 a favor, 10 en contra), plenamente asentado en la zona de promoción a los octavos de final. Napoli, en cambio, se queda muy lejos de esa pelea: acaba 30.º con solo 8 puntos y un balance negativo de -6 (9 a favor, 15 en contra), instalado en la parte baja de la clasificación global.
En términos de trayectoria, el resultado profundiza las tendencias de la temporada. Napoli venía con una racha “LDLWD” en la tabla, y el tropiezo en casa encaja con unos números globales pobres: solo 2 victorias en 8 partidos, y ninguna fuera de casa. Su rendimiento en Nápoles era su sostén (2 triunfos, 1 empate, 1 derrota, 6-4 en goles), pero esta derrota en su fortín confirma que su techo competitivo en esta Champions se ha quedado corto. El patrón estadístico es claro: 1,1 goles a favor por partido y 1,9 en contra, con una fragilidad marcada tras el minuto 60 (8 goles encajados entre el 61 y el 90).
Chelsea, por su parte, enlaza una fase de liga muy sólida: su forma reciente “WWLWD” en la clasificación y “LWWDWLWW” en la temporada refleja un equipo fiable, capaz de reaccionar tras los dos tropiezos a domicilio. Llega a 5 victorias en 8 encuentros, con un ataque de élite (2,1 goles por partido) y un rendimiento en casa perfecto (4 de 4). El gran debe era su versión como visitante (1 victoria, 1 empate, 2 derrotas, 7-9 en goles); ganar en Nápoles en el último partido suaviza esa debilidad y refuerza su confianza de cara a eliminatorias donde puntuar fuera será clave.
En el plano psicológico y de objetivos, el impacto es notable. Para Napoli, caer en casa ante un rival de la zona alta refuerza la sensación de temporada fallida en Europa: no entra en la pelea por los puestos de clasificación y confirma su papel de equipo de mitad baja en la tabla global de la competición, lejos de la “European chase” real que representan las primeras posiciones. Además, el recuerdo histórico reciente frente a Chelsea, con la eliminación de 2012 tras la prórroga en Stamford Bridge, vuelve a inclinarse del lado inglés: en los tres últimos duelos europeos, Chelsea suma dos victorias decisivas y solo una derrota.
Para Chelsea, el triunfo en Italia es un mensaje al resto de candidatos al título. Cierra la fase con una diferencia de +7, sin haber fallado nunca en ataque (0 partidos sin marcar) y con una estructura táctica muy estable (mayoría de partidos en 4-2-3-1). Llegar a octavos como 6.º clasificado general le permite aspirar a un cruce relativamente favorable y, sobre todo, reafirma que está instalado de pleno en la carrera por las rondas finales.
Veredicto: Chelsea consolida un estatus de aspirante serio a llegar lejos en la Champions, mientras que Napoli queda atrapado en la irrelevancia competitiva de la parte baja de la tabla. Si el conjunto inglés mantiene este nivel, un papel protagonista en las eliminatorias está claramente a su alcance.





