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Chelsea remonta ante Leeds en la Carabao Cup

Chelsea sobrevivió a una noche límite en la Carabao Cup. Más que un triunfo cómodo ante un rival de categoría inferior, Stamford Bridge asistió a un aviso serio sobre la fragilidad de fondo del proyecto de Xabi Alonso, maquillado al final por una remontada furiosa y un 6-3 que no cuenta toda la historia.

Nueve cambios y un castigo inmediato

Alonso movió el once casi por completo tras la derrota del fin de semana ante Arsenal: nueve cambios de golpe. El plan le explotó en la cara durante una primera parte deshilachada, sin ritmo ni conexiones, en la que Leeds olió sangre desde el inicio.

El conjunto visitante se adelantó gracias a Tarik Muharemovic, que aprovechó el desorden defensivo de un Chelsea irreconocible. Ese 0-1 al descanso no era una sorpresa. Era la consecuencia lógica de un equipo partido, con suplentes que parecían no conocerse y una estructura que hacía aguas.

Brenden Aaronson, nada más volver de vestuarios, castigó otra vez. 0-2 y sensación de naufragio. El público empezaba a impacientarse. La eliminación asomaba sin disimulo.

Cuatro cambios, seis minutos de locura

Ahí reaccionó Alonso. Cuatro sustituciones al descanso. Un volantazo obligado más que una apuesta calculada. Y el partido cambió de tono de inmediato.

Cole Palmer asumió el foco. Primero desde el punto de penalti, para recortar distancias. Dos minutos después, otra aparición letal del inglés para igualar el marcador. De repente, el choque que parecía sentenciado se encendió.

El golpe definitivo a la inercia de Leeds lo firmó Pedro Neto, culminando una remontada de locura en apenas seis minutos. Del 0-2 al 3-2 en un suspiro. Stamford Bridge pasó del murmullo al rugido.

Con Leeds tambaleándose, llegó el cuarto. Morgan Rogers, impecable desde el banquillo, sirvió un balón que Danny Welbeck convirtió en el 4-2. El vendaval de Chelsea ya era total.

Leeds responde, Chelsea remata

Leeds, sin embargo, se negó a bajar los brazos. Dominic Calvert-Lewin apareció para devolver algo de tensión al marcador y sostener una mínima esperanza visitante con el 4-3. El partido entró en un tramo caótico, de ida y vuelta, en el que cada ataque parecía definitivo.

En ese contexto apareció un nombre nuevo para la hinchada blue: Valentin Barco. El argentino firmó su primer gol con la camiseta de Chelsea para poner el 5-3 y enfriar por fin el ánimo de Leeds.

Quedaba aún un último golpe. Welbeck, otra vez, cerró la noche con su segundo tanto y dejó el marcador en un 6-3 tan abultado como engañoso. Rogers, mientras tanto, salía del césped con una carta de presentación inmejorable: tres asistencias en una segunda parte desatada.

Alonso se señala a sí mismo

El resultado podía invitar a la euforia, pero el tono de Xabi Alonso tras el encuentro fue otro. Lejos de cargar contra sus jugadores menos habituales, el técnico asumió el foco de las críticas.

«Yo asumo la responsabilidad. No hay ningún jugador al que culpar, es una decisión que tomamos», admitió el español. «En la primera parte las cosas no estaban saliendo como queríamos. Cuando no tienes tiempo para trabajar con los jugadores de plantilla es difícil competir a este nivel. Tenemos que analizar, pero estoy contento de que sigamos adelante y contento con la reacción».

Alonso fue más allá al analizar el papel de los futbolistas con menos minutos: «Haré una valoración más profunda sobre cómo puedo ayudar a los jugadores que no están jugando tanto a tener un mejor impacto, a tener un mejor sentimiento.

»Hoy ha sido difícil para ellos. Quizá se lo he puesto demasiado difícil. Pero hay que reaccionar y tomar decisiones. El impacto de los que han entrado ha sido bueno. Tengo que asumir mi propia culpa y mi propia responsabilidad».

Una plantilla larga… pero ¿fiable?

La noche deja un poso incómodo. Chelsea ha incorporado diez fichajes de primer nivel en el último mercado, pero su “segundo” equipo se mostró blando, vulnerable atrás y con muy poca solidez competitiva ante un Leeds que supo exponer cada costura.

La remontada y el festival de goles no borran las dudas sobre la profundidad real de la plantilla. El propio Alonso, preguntado por si el encuentro evidenciaba la falta de recambios fiables, rechazó esa lectura: «Prefiero no tomar ese camino cínico», respondió. «Sé que probablemente no he tomado las decisiones correctas para que ellos muestren su mejor nivel. Es algo que voy a analizar y de lo que voy a aprender».

Chelsea sigue vivo en la Carabao Cup. Pero la forma en que lo hizo abre un interrogante incómodo: ¿es esta una plantilla preparada para pelear por todo… o un equipo que vive demasiado al límite cada vez que mira al banquillo?