Chelsea celebra el regreso de Mudryk tras suspensión
El resultado en Sídney fue malo, el titular, demoledor: derrota 2-1 ante un Tottenham con diez hombres en un amistoso que dejó más dudas que certezas. Sin embargo, la gran noticia para Chelsea no estaba sobre el césped del Accor Stadium, sino a miles de kilómetros, en un despacho y en un calendario que, por fin, se abre para Mykhailo Mudryk.
Xabi Alonso lo resumió con una frase clara: está “muy feliz” de recuperar al ucraniano. Pero no vende humo: también avisa de que “es demasiado pronto” para saber qué versión de Mudryk verá el equipo.
Un caso de dopaje que congeló una carrera
Mudryk, 25 años, no disputa un partido desde noviembre de 2024. Su carrera se detuvo en seco tras una suspensión provisional al detectarse un “hallazgo adverso” de meldonium, una sustancia prohibida, en un control antidopaje.
La Federación Inglesa (FA) ha cerrado ahora el procedimiento. El extremo aceptó haber infringido la normativa antidopaje y acordó una sanción equivalente al periodo ya cumplido: un año y ocho meses fuera de los terrenos de juego. Sin recurso, sin rebaja. Castigo completo.
Con el caso resuelto, se abre la puerta: Mudryk se incorporará a la gira de pretemporada de Chelsea y se unirá al equipo en la próxima parada, Hong Kong. “Sí, viene a Hong Kong, pero todavía no he hablado con él”, admitió Alonso tras el tropiezo ante Tottenham.
Un regreso sin garantías inmediatas
El técnico no se engaña ni quiere engañar a nadie. La incógnita física es enorme.
“Es demasiado pronto para decir cómo está en términos de forma, del ritmo de juego que necesitas para volver a estar involucrado. Todavía es muy pronto para saberlo”, explicó. No hay promesas de impacto inmediato, ni discursos triunfalistas. Solo un mensaje repetido: paciencia.
Lo que sí hay es empatía. “Estamos contentos por él, sobre todo por él, porque probablemente no seamos capaces de entender todo lo que ha pasado durante este tiempo y cómo se siente ahora con todo lo que ha tenido que soportar”, añadió Alonso.
Entrenar lejos de Cobham
Durante la suspensión, Mudryk no pudo pisar el centro de entrenamiento de Chelsea ni trabajar con el cuerpo técnico del club. Cobham le quedó vetado. Para un futbolista de élite, eso es casi un exilio.
El ucraniano se buscó la vida: contrató a su propio preparador físico, trabajó con porteros particulares y organizó sesiones en las instalaciones del modesto Uxbridge, club de categorías no profesionales. Un escenario muy lejos de los focos de la Premier League.
“Esperamos que lleve tiempo”, reconoció Alonso. “Entrenó solo cada día, y creo que tuvo que ser realmente, realmente duro, porque quería jugar al fútbol, quería formar parte de un equipo, y no se le permitió hacerlo durante tanto tiempo”.
La idea en el cuerpo técnico es clara: integrarlo sin prisas, pero sin aislarlo. “Después veremos si es más rápido o más lento, pero tenemos que ser conscientes de eso. Queremos que se sienta parte del equipo. Una vez que esté con nosotros, veremos cómo se desarrollan las cosas”, apuntó el entrenador.
Un extremo más en una plantilla llena de competencia
El regreso de Mudryk no solo tiene una dimensión emocional y humana. También altera el mapa deportivo de una plantilla que, durante su ausencia, se reconstruyó en las bandas.
Chelsea se ha armado con alternativas de sobra: Pedro Neto, Estevao Willian, Jamie Gittens y Geovany Quenda ya ocupan espacios por fuera, mientras que Cole Palmer y el flamante fichaje de 117 millones de libras, Morgan Rogers, también pueden actuar abiertos.
Alonso no oculta que la situación le ha sorprendido. “Para ser honesto, no esperábamos tener esta gran noticia en este momento”, admitió. El club planificó como si Mudryk no fuese a estar. Ahora, de repente, se encuentra con un internacional ucraniano de vuelta y una competencia feroz en su puesto.
Un reto mental y futbolístico
La pregunta ya no es solo cuánto fútbol le queda a Mudryk en las piernas, sino cuánto peso arrastra en la cabeza. Año y ocho meses sin vestuario, sin partidos oficiales, sin la rutina diaria de un club grande. Solo trabajo en solitario, repeticiones, espera.
Alonso, que vivió como jugador vestuarios de máxima exigencia, sabe que el verdadero examen empieza ahora: recuperar el ritmo, ganar confianza, encajar en un equipo que ha aprendido a vivir sin él y, al mismo tiempo, demostrar que todavía puede ser decisivo en Stamford Bridge.
Mudryk se subirá al avión rumbo a Hong Kong con una maleta ligera y un pasado reciente muy pesado. Chelsea le abre de nuevo la puerta. El resto dependerá de si este paréntesis se convierte en un punto final… o en el inicio de su verdadera versión en Londres.



