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Chelsea se prepara sin Palmer y Colwill ante Juventus

El golpe de realidad llegó antes de que rodara el balón. Cole Palmer y Levi Colwill, dos nombres subrayados en rojo en la pizarra de Xabi Alonso, se quedaron fuera de la convocatoria de Chelsea para medirse a Juventus. No fue castigo ni giro táctico: precaución pura y dura.

Ambos arrastran pequeñas molestias tras una gira de pretemporada exigente, y el cuerpo médico recomendó no forzar. En agosto nadie quiere perder a dos titulares para varios meses por un amistoso de verano.

La baja de Palmer dolió especialmente. Desde que aterrizó en el club, el inglés se ha convertido en uno de los grandes focos de luz del proyecto. En la Sydney Super Cup había participado en los dos primeros amistosos: asistencia saliendo desde el banquillo en el 6-4 ante Western Sydney Wanderers y titularidad en la derrota por 2-1 frente a Tottenham. Un arranque de verano que confirmaba sensaciones.

Antes del choque, a pie de campo, Palmer lo resumió con una mezcla de frustración y gratitud: estaba decepcionado por no poder jugar por “un pequeño problema”, pero se deshizo en elogios hacia Hong Kong y el apoyo en la grada. El futbolista quería estar, el cuerpo médico dijo basta.

Alonso mueve el tablero

Sin Palmer ni Colwill, Alonso tuvo que rearmar el plan. En el centro de la zaga, Wesley Fofana y Tosin Adarabioyo asumieron el mando para cubrir el hueco del canterano, pieza importante en la salida de balón. Nuevo binomio, nuevo lenguaje defensivo, mismo nivel de exigencia ante un gigante italiano.

Arriba, el ajuste fue todavía más significativo. Joao Pedro ocupó el rol de mediapunta, obligado a multiplicarse para compensar la ausencia creativa de Palmer entre líneas. Ese movimiento abrió la puerta a un debut esperado: Danny Welbeck, fichaje veraniego, se estrenó con la camiseta de Chelsea.

El once mezcló jerarquía y futuro. En los laterales repitieron Marco Palestra y Jorrel Hato, dos jóvenes que se están ganando minutos a base de personalidad. En el centro del campo, la apuesta más llamativa: Moises Caicedo escoltado por Mahdi Nicoll-Jazuli, talento de la academia de apenas 16 años, en su primera titularidad con el primer equipo. Un escenario de alta exigencia para un adolescente, pero también la clase de noche que marca carreras.

El regreso que cambia el ambiente

Mientras Palmer y Colwill observaban desde la banda, otra historia capturaba miradas en el banquillo. Mykhailo Mudryk volvía a una convocatoria de Chelsea. Su última aparición databa de noviembre de 2024. Demasiado tiempo fuera de foco.

El ucraniano había vivido meses turbulentos por una disputa de dopaje que lo dejó bajo suspensión provisional. Todo cambió cuando el Tribunal de Arbitraje Deportivo anuló la sanción de cuatro años. De golpe, Mudryk pasó de caso pendiente a recurso ofensivo disponible.

Alonso lo explicó con claridad ante los medios. El extremo llegó directo del aeropuerto al hotel y apenas tuvo una sesión de trabajo con el grupo, más emocional que física, pensada para medir sensaciones y estado de forma. El técnico dejó caer que quizá 90 minutos eran demasiados, pero confirmó que estaba en la lista y que podía jugar. El mensaje fue contundente: el vestuario está encantado de recuperarlo.

El retorno del ucraniano, sin embargo, no despeja todas las incógnitas. En los despachos todavía analizan qué hacer con un jugador por el que el club pagó 62 millones de libras. Varios equipos de la Premier League han mostrado interés en una cesión y el escenario sigue abierto mientras el mercado se consume.

Verano agitado, margen mínimo de error

El caso Mudryk se suma a un verano hiperactivo en Stamford Bridge. Chelsea se acerca a su undécimo fichaje estival mientras vigila con lupa el estado físico de su columna vertebral. El club quiere llegar al inicio de la temporada con la plantilla cerrada y la enfermería vacía, un equilibrio tan deseado como difícil.

Para Palmer y Colwill, el objetivo es simple y urgente: recuperarse rápido y sin recaídas para estar listos en el estreno oficial. Son dos piezas estructurales en el plan de Alonso y el técnico lo sabe. En noches como esta, ante Juventus y con la vista puesta en el futuro inmediato, cada decisión médica pesa tanto como un gol.

La pretemporada termina pronto. Las pruebas se acaban. Y Chelsea necesita que sus titulares lleguen al pistoletazo de salida sin mirar de reojo a la camilla.