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Chelsea rompe su norma con el fichaje de Lacroix

Chelsea está a un paso de cerrar el fichaje de Lacroix desde Crystal Palace por 52 millones de libras. Una cifra contundente. Un mensaje aún mayor. A sus 26 años, el central francés no solo llega para apuntalar la zaga de Alonso: simboliza un giro brusco en la política de fichajes de la era BlueCo.

Durante cuatro años, el club evitó pagar traspasos por futbolistas de 26 años o más. Proyectos, proyección, revalorización. Ese era el mantra. Con Lacroix, Chelsea rompe el molde: paga caro por un jugador ya hecho, en plena madurez competitiva, con recorrido europeo y cartel internacional. La intención es clara: que entre directo en el once y sostenga la línea de tres que el técnico quiere imponer desde el primer día.

El defensa ya habría pasado el reconocimiento médico y solo falta el anuncio oficial para que Stamford Bridge tenga nuevo dueño del centro de la zaga. Pero no todos en el entorno del club lo ven como la solución definitiva.

Desailly levanta la ceja

Marcel Desailly, excapitán y voz respetada en la historia reciente del Chelsea, no se ha sumado al entusiasmo general. A sus 57 años, mira el movimiento con una mezcla de prudencia y exigencia.

“¿Es realmente lo que necesita el Chelsea? Creo que necesitan un central con más experiencia, un jugador ya totalmente establecido que llegue y lidere la defensa”, declaró a Football London. “Necesitamos un verdadero líder experimentado en el corazón de la zaga”.

El mensaje es directo. Para Desailly, el problema no es Lacroix como jugador, sino el perfil. Considera que el club debería apuntar aún más alto, hacia futbolistas acostumbrados a vivir bajo el mismo tipo de presión que se respira en Stamford Bridge.

“Es un buen movimiento para Lacroix, pero quiero verles ir a por un jugador que haya competido al máximo nivel en un club de tamaño similar al Chelsea, con presiones similares, no alguien que venga de un club más pequeño”, remató el francés.

La crítica golpea en un punto sensible: la diferencia entre fichar talento emergente de un equipo en crecimiento y traer un jefe de defensa curtido en la élite absoluta.

El encaje con Alonso

Pese a sus reservas, Desailly no ignora el encaje táctico. Ahí el discurso cambia de tono. Alonso quiere una defensa de tres centrales como base de su proyecto, y en ese escenario Lacroix encaja casi a la perfección.

El francés ya conoce ese dibujo. En Crystal Palace, bajo las órdenes de Oliver Glasner, se consolidó precisamente en una línea de tres, con espacio para sacar el balón, corregir a campo abierto y ganar duelos en transición. Esa experiencia, trasladada a un Chelsea obligado a mandar en la mayoría de los partidos, tiene un valor evidente.

“Alonso quiere jugar con tres atrás. Quiere implantar sus ideas y su filosofía con una defensa de tres”, explicó Desailly. “Creo que es un buen movimiento para él y un buen movimiento para el Chelsea. Lacroix es un internacional, parte de un magnífico equipo que Didier Deschamps ha construido. No puedo criticar a un jugador internacional que ha representado a Francia en un Mundial”.

Ahí se dibuja el matiz: Desailly respeta el nivel del futbolista, pero mantiene la duda sobre si es el tipo de líder que la defensa del Chelsea necesita para dar el salto definitivo.

De Wolfsburg a Selhurst Park… y ahora a Stamford Bridge

El ascenso de Lacroix ha sido vertiginoso. En 2024 llegó a Selhurst Park procedente de Wolfsburg y, en apenas una temporada, se convirtió en pieza clave de un Crystal Palace histórico. Fue uno de los pilares del equipo que levantó la FA Cup 2024-25 y la Conference League en la misma campaña, un doblete que cambió la dimensión del club del sur de Londres.

Ese impacto, sumado a su condición de internacional con Francia y a su capacidad para rendir en contextos de máxima exigencia, disparó su cotización. Chelsea ha decidido pagar el precio y asumir el riesgo.

Ahora la cuestión es otra. ¿Será Lacroix el punto de partida de un Chelsea más maduro y competitivo, o el primer examen de una nueva estrategia que no admite margen de error?